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Quién es María Navarro, la mano derecha de Azcón en Zaragoza que quiso ser alcaldesa y acabó de presidenta de las Cortes

Esta abogada zaragozana es uno de los activos más importantes del PP aragonés, su carrera política incluye su paso por el Senado, dos legislaturas como concejala en la capital aragonesa, cuatro años en el Gobierno de PP-Cs entre 2019 y 2023, y otros cuatro como diputada en las Cortes, después de decirle 'no' al presidente a su ofrecimiento para dirigir la consejería de Educación, motivo que provocó un distanciamiento entre ambos

María Navarro Viscasillas, nueva presidenta de las Cortes, este martes tras su elección.

María Navarro Viscasillas, nueva presidenta de las Cortes, este martes tras su elección. / Miguel Ángel Gracia

David López

David López

Zaragoza

María Navarro Viscasillas es desde este martes la nueva presidenta de las Cortes de Aragón. Su nombramiento supone un paso más en su dilatada carrera en política que le ha llevado prácticamente a ocupar cargos de responsabilidad en todas las instituciones, desde su paso por el Senado (2013-2015), que abandonó por motivos personales para embarcarse en un proyecto ambicioso centrado en Zaragoza, su ciudad natal por la que guarda una gran devoción. Su vida profesional le convierten en uno de los activos más importantes del PP aragonés que preside Jorge Azcón, uno de sus mayores valedores que la incluyó en su núcleo duro en su etapa en el ayuntamiento de la capital aragonesa, sobre todo en los cuatro años de gobierno municipal (2019-2023) en la coalición formada con Ciudadanos (Cs).

El ascenso de María Navarro para convertirse en la segunda autoridad más importante de la comunidad supone un cierre definitivo a dos años y nueve meses de paréntesis en la relación de afinidad inquebrantable entre Azcón y ella. Venían ambos de ese Gobierno de Zaragoza en el que ella ocupó el cargo de responsable de Presidencia, Hacienda e Interior, uno de los pesos pesados en ese equipo que supo darle la vuelta a la realidad económica de la ciudad y que le convirtió en un puntal indispensable de la estrategia del ahora líder conservador, antes de que lo fuera. De hecho, su nuevo rumbo acabó torciendo lo que hasta entonces era un camino idílico en paralelo. O mejor dicho, juntos.

Esta abogada zaragozana, licenciada en Derecho y colegiada en el Real e Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza, especializada en derecho público, pudo ser alcaldesa de Zaragoza si el PP hubiera apostado por ella y no por Natalia Chueca para suceder a Azcón como candidata en las elecciones de 2023. Ella, afiliada desde hace muchísimos años al partido, competía con la actual primer edila por ocupar ese trono municipal que dejaba libre Azcón para convertirse en candidato autonómico y disputarle la Presidencia de Aragón al PSOE de Javier Lambán. Su currículum inmaculado le posicionaba, a nivel interno, como la gran favorita pero el PP hizo un exhaustivo estudio sobre las posibilidades de éxito de ambas y venció Chueca, para sorpresa de muchos en la sede de la calle Ponzano. Y aunque las urnas le acabaron dando la razón, ya nunca se sabrá qué habría pasado si María Navarro hubiera sido la candidata en 2023 a la Alcaldía de Zaragoza.

La decisión del PP de Azcón traería consigo un nuevo rumbo para María Navarro, cuya relación con Chueca se vio muy deteriorada por ese pulso interno que, para muchos en el grupo municipal que ambas compartían, duró demasiado tiempo. La concejala de Hacienda debía hacer las maletas para marcharse junto a Azcón a las Cortes de Aragón, fuera cual fuera el resultado de las elecciones de 2023. Entró en las listas y el PP acabó ganando los comicios, derrocando al Gobierno cuatripartito de Javier Lambán (del PSOE con PAR, CHA y Podemos), y se vio abocado a formar gobierno con la extrema derecha de Vox.

La valentía de decirle 'no' a Azcón

En ese momento, con un acuerdo ya encima de la mesa, llegó el momento más complicado para María Navarro. Surgió cuando Azcón le propuso una de las carteras de ese nuevo Ejecutivo autonómico, concretamente la de Educación, que ella declinó. Un gesto de valentía, decirle 'no' a Azcón, que no sentó nada bien en la cúpula del conservador en el Pignatelli. Su aspiración pasaba por otra de las consejerías para la que tenía las puertas cerradas y su negativa a la alternativa que le ofrecía el PP supuso una importante erosión en la relación personal que hasta entonces habían mantenido. Y acabó de portavoz adjunta en el grupo parlamentario, por detrás de un Fernando Ledesma que también le adelantó en su posicionamiento más próximo al entonces presidente de Aragón. Y abrió para esta abogada zaragozana un tránsito por el desierto que ha tardado casi tres años en abandonar.

O eso al menos es la versión que ha trascendido de lo que realmente ocurrió del desencuentro entre María Navarro y Jorge Azcón en un momento crucial para conformar el Gobierno de Aragón. La que ella misma daba en su círculo más cercano de lo sucedido era bien distinto, ya que tras su salida del Ayuntamiento de Zaragoza y su 'sueño' frustrado de optar a la Alcaldía, su decisión personal fue la de centrarse en su familia, en sus tres hijas y en sus más allegados, dando un paso atrás en esa primera línea de acción que era la gestión pública.

La pasada legislatura su figura se iba recuperando de ese golpe inicial del desencuentro con la nueva cúpula autonómica y su valía profesional, indiscutible siempre para el presidente, no sufría el desgaste que siempre provoca la gestión. Un paréntesis en lo que representa gobernar en lo que ella está especializada por formación y por experiencia. Y quedaba intacta de todos los vaivenes sufridos en dos años de mandato, tales como la salida de Vox del Gobierno, cuya reestructuración también invitaba a retomar su apuesta por ella, pero que Azcón dejó pasar.

En la recta final de la legislatura, su presencia se hizo más palpable en todos los actos públicos en los que participaba el presidente y la zaragozana se volcó en cuerpo y alma con la campaña electoral del presidente en funciones. María Navarro estaba de vuelta y muy cerca de Azcón, que nunca ha dejado de creer en su valía y ahora se demuestra con este nombramiento. El perfil de esta abogada es el que requería este momento de tránsito mientras se negocia con Vox un posible acuerdo de investidura y de Gobierno, un Ejecutivo en el que, quién sabe, quizá esté su futuro más próximo.

No hay que olvidar que en 2023 fue Mar Vaquero la que entró en la Mesa de las Cortes representando al PP como vicepresidenta, cuando se pactó que Marta Fernández fuera la elegida por Vox para asumir la presidencia dentro de esos acuerdos con la extrema derecha. Finalmente acabó siendo vicepresidenta del Gobierno de Azcón y consejera de Economía. ¿Será este el mismo camino para María Navarro? De momento es la presidenta de las Cortes, un cambio en el guion de 2023 que hace más incierto el desenlace definitivo en este 2026, pero que al menos sirve para poner en valor una trayectoria y un prestigio que se ha ganado a pulso.

"Muy trabajadora y familiar"

Quizá pocos conocen que su llegada a Zaragoza en 2015 en realidad fue un regreso al hogar tras dos años como senadora que llegaron a su vida para suceder a otro histórico del PP aragonés, el exalcalde de Zaragoza José Atarés, que falleció en septiembre de ese 2013 que cambió su vida. Dos años después llegó a un acuerdo con el partido para no repetir en listas, quería volver a Zaragoza para estar más cerca de su familia y sus amigos, y fue Eloy Suárez quien le brindó un hueco en su equipo para optar, por segunda vez, a gobernar en el Ayuntamiento de Zaragoza en las listas confeccionadas para las elecciones municipales de 2015. En ellas consiguió 10 concejales, uno de ellos Jorge Azcón, que relevaría a Suárez en diciembre de ese mismo año, tras su marcha para ser diputado en el Congreso por Zaragoza, y otra María Navarro, que empezó a trabajar más estrechamente con el ahora presidente en funciones.

Quienes le conocen bien hablan de María Navarro como una mujer "muy trabajadora, hasta la extenuación, rigurosa en todos los proyectos y cometidos que emprende, y perfeccionista en el desempeño de las funciones que asume, además de mostrar siempre predisposición" y, en el caso de su etapa en Zaragoza, su demostración de ser "una gran conocedora de la ciudad y de la economía, con las finanzas municipales hizo un gran trabajo... y habría sido una gran alcaldesa", explican las fuentes consultadas por EL PERIÓDICO DE ARAGÓN.

María Navarro tiene ese perfil profesional "muy competente" que ha sabido combinar con un lado humano "muy cercano, muy cariñosa con las personas que le rodean y que empatiza fácilmente con todo el mundo y los problemas de los demás". Quizá sea una de sus cualidades que le hacen más valiosa para el PP en este nuevo cargo que ahora se le ha encomendado en Aragón. Aunque todos destacan de ella que "su familia es un pilar fundamental en su vida".

Es "muy familiar", especialmente volcada con sus tres hijas y su marido, de "gran fortaleza" para afrontar los peores momentos de sus vidas, que los han tenido y que lograron superar. Y también presume de que "le gusta el contacto con la gente, sus más allegados y también las personas con las que convive profesionalmente o ha ido descubriendo". Y ahora, después de una vida de sacrificio, esfuerzo y claroscuros en su carrera política, parece que le ha llegado su momento de dar un gran salto hacia adelante y afrontar este nuevo desafío.

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