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El Pirineo aragonés, el broche de oro de una ruta gastronómica por carretera: "Tenía que ser aquí, lo local da sentido a este viaje"

Torla-Ordensa y Boltaña fueron el colofón de la serie de Waypop, con más de 11.000 suscriptores, que viajó por carretera para descubrir la comida de parte del norte de España

Waypop, youtuber gastronómico, durante su recorrido por dos pueblos de la provincia de Huesca

Waypop, youtuber gastronómico, durante su recorrido por dos pueblos de la provincia de Huesca / WAYPOP

Zaragoza

Si hay un contenido predominante en miles de canales de redes sociales en la actualidad, ese es el gastrónómico. Ya sea porque a las personas les atrae ver comer a otras o simplemente es mera curiosidad de qué platos hay escondidos en varios rincones de España o Aragón. La provincia de Huesca fue el destino final de Waypop, un youtuber foodie, que decidió alargar su serie dos capítulos más parada ir a los Pirineos de la comunidad y desgustar una porción de la gastronomía local a lo largo de esta "Ruta 66" propia de la zona. ¿Sus destinos? Boltaña y Torla-Ordesa.

Originario de Tarragona, Ivan Valenciano ya lleva dos años creando contenido para diversas plataformas. Pese a sus inicios en Tik Tok y que la mayoría de infuencers de su ámbito apuestan por esta red social, él prefiere volcar su contenido a YouTube. "Somos pocos allí, pero yo intento crear un contenido diferente al resto", asegura a este diario. Hace cuatro meses que decidió adentrarse en esta ruta por carretera para mostrar pedazos de la gastronomía de Cataluña y Aragón en sus nueve episodios. "Quería que esta fuera un hilo conductor para la serie y eso me llevó hasta Huesca".

Ese recorrido encontró además un símbolo claro en la carretera N-260, el eje pirenaico que conecta el Mediterráneo con el corazón del Pirineo. Siguiendo esta vía, el creador fue ascendiendo progresivamente hacia el norte hasta alcanzar el Sobrarbe, donde el paisaje comenzó a marcar también el ritmo de la experiencia gastronómica. Montaña, pueblos históricos y cocina de proximidad se convirtieron en los elementos centrales del tramo final del viaje.

La primera parada aragonesa fue Boltaña, concretamente el restaurante Casa Coronel, donde Waypoop apostó por platos tradicionales ligados al territorio. En su mesa no faltaron las migas, una sopa de setas y el latón de La Fueva, ejemplo de la cocina pirenaica basada en producto de kilómetro cero y recetas transmitidas entre generaciones. "Ya había venido a la zona de Aínsa alguan vez y tenía claro que el final de la serie tenía que ser aquí. Apoyar la cocina de la tierra es lo que da sentido a este viaje", relata el creador, que defiende la importancia de apostar por la gastronomía local como forma de entender cada lugar que visita.

La ruta continuó hacia Torla, puerta de entrada al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Allí los platos del Restaurante El Duende combinaron propuestas más contundentes y representativas de la cocina de montaña: una ensalada variada con patata y jamón, una chuleta de kilo de vaca autóctona de la región, ternasco y, como cierre dulce, una torrija de Aragón. Más allá de la cantidad o el espectáculo visual propio de este tipo de contenidos, el objetivo del creador era reflejar la identidad culinaria del Pirineo.

El viaje, que comenzó junto al Mediterráneo, terminó así entre montañas. Para Valenciano, Aragón no fue una parada más, sino el desenlace natural de una ruta pensada para mostrar cómo la gastronomía también explica el territorio. "Quería ir más allá y contar una historia a través de la comida. Estoy muy satisfecho con el restultado, y en cuanto a comida en Aragón, un diez de diez", concluye. Una historia que, en este caso, encontró en el Pirineo aragonés su último capítulo.

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