Los cien años de historia de la Confederación Hidrográfica del Ebro en diez hitos fundamentales: del hormigón a la resiliencia
La CHE forma parte de un legado intangible reflejado en el desarrollo socioeconómico y cultural de los territorios vinculados al río en los últimos cien años.

Barcas en el embalse de Mequinenza. / Ayuntamiento de Mequinenza

La Gaceta de Madrid, el boletín oficial del Estado a comienzos del siglo XX, publicó el sábado, 6 de marzo de 1929, el Real Decreto que ordenaba «la organización de las Confederaciones Sindicales Hidrológicas», siendo la primera de ellas la relativa «a la cuenca del Ebro». El proyecto se enmarcaba en el pensamiento regeneracionista de la época, que defendía modernizar el país mediante el conocimiento y la planificación.
Embalse del Ebro
La primera gran obra de regulación en la cuenca fue el gigantesco embalse del Ebro. El pantano fue construido entre los años 1921 y 1945, aunque no fue inaugurado hasta 1952. El artífice fue el ingeniero Lorenzo Pardo también implicado en la fundación de la CHE. Las expropiaciones fueron realizadas en el año 1932 durante la II República gracias a la autoridad de coordinación que ya tenía el organismo de cuenca.
Repoblación de bosques
La protección del suelo y la lucha contra la erosión es uno de los intereses prioritarios de la Confederación Hidrográfica del Ebro desde su fundación. Las actuaciones forestales, la restauración de laderas y la mejora del territorio para minimizar daños por lluvias torrenciales para conservar la cuenca son constantes desde la creación en un temprano 1926 de su Servicio de Aplicaciones Forestales con el que repoblar bosques junto al cauce.
Zaragoza acoge la sede central
La sede definitiva de la Confederación Hidrográfica del Ebro surgió de un concurso de ideas lanzado en 1933 y se construyó entre 1936 y 1946. Proyectada por Regino y José Borobio, es uno de los ejemplos más significativos del racionalismo en Zaragoza: una arquitectura pensada para organizar el trabajo y coordinar la labor de los ingenieros de montes y de caminos. La primera sesión del organismo, en todo caso, se celebró en la Facultad de Medicina, actual Paraninfo.

Obras de construcción del pantano de Yesa. / Comunidad de regantes de las Bardenas
Inauguración de Yesa
La primera noticia sobre el embalse de Yesa se remonta al año 1498, fecha en la que se solicitó permiso al rey Fernando el Católico para regular las aguas del río Aragón. El embalse de Yesa se concibió en 1902, con el fin de alimentar el canal de Bardenas para regar unas 30.000 hectáreas. Sin embargo, no fue hasta 1912 que se comienzan a redactar los proyectos para la construcción de la presa, iniciándose esta en 1928 e inaugurándose en 1959.
Inundación de Mequinenza
La novela Camino de sirga de Jesús Moncada comienza cuando las aguas del Ebro empiezan a inundar el pueblo de Mequinenza. Las expropiaciones y la inundación de pueblos para la construcción de pantanos marcaron la etapa más negra en la historia de la Confederación Hidrográfica del Ebro. El actualmente llamado Mar de Aragón supuso la mayor obra de aprovechamiento hidroeléctrico y regulación del tramo bajo del Ebro. Entró en funcionamiento en 1966.
Llega la ley de aguas
Los años de la transición democrática y sobre todo la ley de aguas de 1985 transformaron el modelo de gestión del organismo de cuenca, incorporando la participación pública, la sostenibilidad ambiental y el control de calidad de los cauces. Esto implicó garantizar el almacenamiento y la regulación del agua para los distintos usos (abastecimientos, agricultura, ganadería, industrial...) y para la seguridad frente a avenidas.
Control de la cuenca 24 horas
El Sistema Automático de Información Hidrológica SAIH de la Confederación Hidrológica del Ebro cobró entidad en los años 90 como el centro operativo de la cuenca. En sus instalaciones se trabaja en tiempo real con los datos que se recogen cada 15 minutos en todos los cauces, canales y embalses para anticipar la gestión de riesgos de inundación, la seguridad de presas y la gestión de recursos hídricos en la cuenca.

Una de las crecidas en el tramo medio del Ebro. / El Periódico de Aragón
Estrategia ‘Ebro Resilence’
La Estrategia Ebro Resilence se puso en marcha oficialmente en septiembre de 2019. El proyecto busca aplicar un novedoso modelo de gestión integral diseñado para reducir el riesgo de inundación en el tramo medio del río Ebro (el más castigado históricamente por las crecidas) mediante la combinación de medidas de ingeniería naturalística (como el retranqueo de motas y la recuperación de llanuras de inundación) y las medidas de autoprotección ciudadana.
Gestión del patrimonio
Uno de los objetivos que se marcó la CHE en los últimos años es preservar el valor del pasado. Esto implica desarrollar programas para cuidar el ingente patrimonio que el organismo tiene a su cargo, desde los poblados creados alrededor de las presas hasta darle vida a los pueblos recuperados. Entre su patrimonio también se cuenta con ermitas restauradas, obras de arte o edificios catalogados como bienes de interés cultural. El pasado año las exclusas de Casablanca, en Zaragoza, se hicieron visitables.
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