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El Gobierno de Aragón cambia las normas y obligará a revisar las chimeneas de leña y de pellets cada cinco años

El nuevo decreto regula además qué actividades agrícolas se podrán realizar cuando esté activada la Alerta Rojo Plus

Imagen de una chimenea.

Imagen de una chimenea. / YOUTUBE

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

El Gobierno de Aragón va a implantar importantes novedades normativas que van a afectar a un gran número de aragoneses y es que no son pocos los vecinos de la comunidad, sobre todo en los pueblos, que disponen de una chimenea en sus hogares, ya sea de leña o de pellets. Y es que el Ejecutivo autonómico acaba de aprobar un decreto que va a obligar a revisar periódicamente este tipo de instalaciones como medida de prevención ante incendios, lo que conllevará un coste para los propietarios de las viviendas.

Según ha explicado la vicepresidenta en funciones del Gobierno de Aragón, Mar Vaquero, este decreto incorpora "medidas estructurales" de prevención como la obligación de limpieza de chimeneas de leña o pellets "al menos cada cinco años". No bastará, eso sí, con que lo hagan los propietarios de las viviendas, sino que tendrán que ser empresas especializadas que además certifiquen que se ha llevado a cabo la limpieza, por lo que esta nueva norma va a obligar a los ciudadanos a rascarse el bolsillo con el objetivo de evitar incendios.

Este sistema es similar, para que se entienda, a las obligaciones que existen ya con respecto al mantenimiento de las calderas de gas, que deben revisarse anualmente y contar con un servicio especializado de conservación y ciudadano a cargo de profesionales especializados, lo que tiene un coste. En el caso de las chimeneas la revisión y limpieza no será anual, sino quinquenal.

Incendios

Con esta medida se pretenden evitar incendios como los que tienen lugar cuando comienza el frío. La acumulación de residuos y de hollín en las chimeneas puede provocar fuegos y combustiones que en algunos casos tienen consecuencias fatales.

Esta nueva obligación que deberán asumir todos los aragoneses con chimenea entra dentro de un decreto más amplio que se integra en el Plan Especial de Protección Civil de Emergencias por Incendios Forestales de Aragón y se ha tramitado por el procedimiento de urgencia "con el fin de disponer de un marco normativo más claro, homogéneo y adaptado a la realidad del territorio y al incremento el riesgo asociado al cambio climático", ha informado la DGA.

Y es que aunque el año pasado la comunidad se libró de sufrir grandes incendios en un año especialmente dañino en otras comunidades como Galicia, Asturias y Castilla y León, el Gobierno de Aragón está intentando tomar ya medidas para evitar fuegos los próximos veranos. Así, este decreto incluye también otras disposiciones encaminadas a "mejorar la seguridad de las personas, proteger los núcleos habitados y aportar seguridad jurídica, especialmente al sector agrario y al medio rural", lo que va a implicar flexibilizar mínimamente la normativa en materia antiincendios después de las quejas lanzadas por algunos sindicatos del sector primario.

Medidas para los agricultores

En este sentido, el decreto define "expresamente" qué labores agrícolas y ganaderas van a poder seguir realizándose incluso en situaciones de Alerta Rojo Plus "siempre que no impliquen el uso de maquinaria que genere chispas, deflagraciones o descargas eléctricas y se adopten las medidas de seguridad correspondientes".

Así, se van a permitir aún en situaciones de riesgo máximo, labores de siembra, abonado y riego, tratamientos fitosanitarios, recolección de frutos y transporte de cosechas, así como el suministro de agua y alimento del ganado, la recogida de purines y estiércoles y las labores de inspección y mantenimiento de parcelas.

Por el contrario, quedarán prohibidas en caso de Alerta Rojo Plus todas las actividades que puedan generar chispas, calor o fuego en el medio natural, tanto en terrenos forestales como en una franja de 400 metros a su alrededor. Entre ellas figuran encender fuego en espacios abiertos, la quema de rastrojos o restos vegetales, el uso de maquinaria que pueda provocar chispas, el empleo de material pirotécnico, la celebración de eventos deportivos o actos públicos en entornos forestales y el acceso de vehículos a motor a los montes.

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