El histórico fabricante aragonés Galletas Asinez entra en liquidación tras no poder cumplir el convenio con sus acreedores
El juzgado mercantil de Zaragoza abre la fase final del concurso de acreedores mientras los socios mantienen versiones enfrentadas sobre el futuro de la actividad y la gestión de la empresa

Hugo Romero Bonomi, administrador de Indi Capital Teams, la firma que compró Galletas Asinez hace seis años. / El Periódico de Aragón
El histórico fabricante zaragozano Galletas Asinez ha entrado en fase de liquidación. El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Zaragoza ha acordado abrir esta etapa del procedimiento concursal después de constatar la imposibilidad de cumplir el convenio aprobado con los acreedores, según un edicto judicial fechado el pasado 25 de febrero y al que ha tenido acceso este diario. La decisión supone la disolución de la sociedad concursada y la suspensión de sus facultades de administración y disposición sobre el patrimonio.
La resolución, adelantada por Heraldo y confirmada por este periódico, reabre la incertidumbre sobre el futuro de una empresa con más de seis décadas de historia en la industria alimentaria aragonesa. El auto judicial restituye además a la administración concursal –ejercida por el economista José Manuel Sebastián Rubio, en representación de Economistas y Letrados Concursales SLP– y abre el plazo para que los acreedores comuniquen sus créditos.
La situación ha aflorado también un fuerte enfrentamiento entre los socios vinculados al proyecto empresarial, con interpretaciones contrapuestas sobre las causas de la liquidación y el futuro de la actividad industrial. La empresa, fundada en 1958, cuenta actualmente con cerca de 40 trabajadores en plantilla.
Dos versiones enfrentadas
Enrique Asín, hijo del fundador de la compañía (Enrique Asín Ezpeleta) y actual accionista minoritario con cerca del 15% del capital, ha descrito la situación como “el final amargo de una historia familiar construida durante generaciones”. Durante décadas ejerció como director gerente y lideró la empresa, incluida la reconstrucción tras el grave incendio que en 2016 destruyó la antigua fábrica del barrio zaragozano de Valdefierro.
Según su versión, la liquidación culmina un proceso en el que la empresa habría ido perdiendo capacidad financiera mientras la actividad se desarrollaba en paralelo bajo otras estructuras societarias. Asín sostiene que durante los últimos años no se habrían realizado pagos a los acreedores del convenio y cuestiona la transparencia contable de la sociedad.
Frente a esta interpretación, la gestora y actual propietaria del proyecto, Indi Capital Team, asegura que la resolución judicial afecta únicamente a la estructura societaria previa que ya estaba en concurso antes de la entrada de nuevos inversores.
En un comunicado, la compañía subraya que el procedimiento “forma parte del cierre jurídico de la estructura anterior” y que la actividad industrial continúa operando con normalidad bajo el impulso del actual equipo gestor. Según esta versión, la entrada de capital se produjo precisamente para recuperar la unidad productiva y preservar el empleo.
Un rescate industrial con capital argentino
La actual configuración accionarial de la empresa se remonta a 2020, cuando el grupo argentino Compañía Americana de Alimentos, conocido por su marca de bollería Nevares, entró en el capital de la compañía aragonesa.
La operación se articuló a través de Indi Capital Team, que pasó a ejercer como administrador único de la empresa. El objetivo era reflotar la actividad tras la delicada situación financiera derivada del incendio de 2016 y del posterior concurso de acreedores.
Fundada en 1958, Asinez llegó a consolidarse como uno de los fabricantes tradicionales de galletas en Aragón, con productos como barquillos, galletas maría o cookies comercializados bajo marcas propias como Asinez, Juma o Golosi. Antes de la pandemia mantenía una plantilla de unas 40 personas, con una producción cercana a las 6.700 toneladas anuales y ventas en torno a 4,5 millones de euros.
Un proyecto marcado por el incendio de 2016
La trayectoria reciente de la empresa quedó marcada por el incendio que destruyó su histórica planta de Valdefierro en marzo de 2016. El siniestro obligó a acelerar el traslado de la producción a una nueva nave de 10.000 metros cuadrados en el polígono Empresarium, en La Cartuja.
La inversión en estas instalaciones, unida a las pérdidas provocadas por el incendio, deterioró la situación financiera de la compañía y desembocó en el concurso voluntario de acreedores. La búsqueda de un socio industrial internacional fue entonces la vía elegida para tratar de garantizar la continuidad del proyecto.
Seis años después de aquella entrada de capital, el proceso concursal ha desembocado finalmente en la apertura de la fase de liquidación de la sociedad original, un paso que el juzgado adopta al constatar la imposibilidad de cumplir el convenio aprobado con los acreedores.
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