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Aragón se asoma a un tablero internacional en llamas: “Lo que más nos preocupa es el precio de la energía”

Aragón Exterior (Arex) observa con cautela la incertidumbre económica global, especialmente ante la escalada bélica en Oriente Medio y las amenazas comerciales de Estados Unidos, que podrían afectar a las exportaciones aragonesas

Un barco en el estrecho de Ormuz, el pasado mes de febrero.

Un barco en el estrecho de Ormuz, el pasado mes de febrero. / Europa Press/Contacto/Sepahnews / Europa Press

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Zaragoza

La guerra en Oriente Medio y la incertidumbre comercial global ponen a prueba a una economía cada vez más internacionalizada. Aragón vigila el precio de la energía, la salud industrial de Europa y las decisiones de Washington mientras intenta consolidarse como refugio para la inversión global.

Durante años, la comunidad ha aprendido a moverse en el mapa de la globalización como un territorio discreto pero eficaz. Un nodo logístico en el interior de la península que, sin tiene salida al mar ni comunicaciones de alta capacidad con Francia, ha logrado hacerse fuerte en la industria exportadora y en la atracción de inversión extranjera. Ahora ese equilibrio se enfrenta a una nueva prueba.

La escalada bélica en Oriente Medio tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán ha vuelto a introducir una fuerte dosis de incertidumbre en la economía mundial. El temor a un bloqueo del petróleo, el encarecimiento de la energía y el riesgo de una desaceleración económica en Europa vuelven a situar a las empresas ante un escenario volátil.

Desde Aragón Exterior (Arex), el organismo encargado de impulsar la internacionalización empresarial, se observa el escenario con cautela. “Todavía es muy pronto para analizar concienzudamente cómo van a ser los efectos definitivos”, explica en declaraciones a este diario su director gerente, Javier Camo, quien apunta que el impacto deberá analizarse tanto por la vía directa como por la indirecta.

En términos estrictamente comerciales, el peso de Oriente Medio en las exportaciones aragonesas es limitado. En 2025, las ventas a esta región alcanzaron 268 millones de euros, apenas el 1,7% del total exportado por la comunidad.

Comercio con Oriente Medio y EEUU

“Las cifras de comercio con Oriente Medio no son demasiado elevadas”, señala Camo. La mayor parte de esas exportaciones se concentran en Arabia Saudí, Israel y Emiratos Árabes Unidos, que representan cerca del 75% del total.

Además, Aragón mantiene con la zona una balanza comercial claramente positiva, con un superávit cercano a 220 millones de euros.

Pero el verdadero problema no está en esa relación directa. “Lo que realmente nos tiene que preocupar es, por un lado, el precio de la energía derivado del bloqueo del petróleo y, por otro, el efecto indirecto que pueda tener una desaceleración económica en el resto de Europa”, advierte el director de Arex.

La explicación es sencilla. El principal mercado exterior de Aragón sigue estando dentro del continente. Alemania, Francia o Italia concentran buena parte de las exportaciones industriales aragonesas y cualquier enfriamiento de su economía termina trasladándose inevitablemente a las empresas de la comunidad.

“Si las afecciones llegan a Alemania, Francia o Italia, tarde o temprano se trasladarán a las empresas aragonesas”, resume.

Las amenazas de Trump a España

A la incertidumbre energética se suma además otro frente de tensión: la política comercial de Estados Unidos. Las advertencias lanzadas por Donald Trump hacia España han vuelto a situar sobre la mesa el riesgo de nuevos aranceles o restricciones comerciales.

Para Aragón, una economía profundamente exportadora, el asunto se sigue con atención. "Con el contexto actual siempre tenemos que estar preocupados. Nunca sabes cómo puede actuar el Gobierno de Donald Trump”, admite Camo.

La estrategia, en este caso, pasa por anticiparse. El Gobierno aragonés ha intensificado el contacto con los sectores exportadores y ha reactivado instrumentos de coordinación como el Consejo Asesor de Internacionalización, que se ha reunido recientemente por segunda vez en esta legislatura.

“La situación nos preocupa y nos ocupa, e intentamos adelantarnos a posibles escenarios de futuro con medidas que apoyen a las empresas aragonesas”, explica.

Ese enfoque quedó patente hace unas semanas cuando Estados Unidos anunció la imposición de aranceles al vino europeo. Apenas horas después, el presidente del Gobierno de Aragón convocó al sector para analizar la situación. “Nosotros trabajamos desde el primer día escuchando a las empresas y sus necesidades”, subraya Camo.

En paralelo, Aragón observa con especial atención otro aspecto clave de su relación con Estados Unidos: las inversiones. La comunidad se ha convertido en uno de los grandes polos de atracción del capital norteamericano en Europa, especialmente en sectores vinculados a infraestructuras tecnológicas.

Gigantes tecnológicos y fondos de inversión han anunciado proyectos que, en conjunto, superan los 60.000 millones de euros de inversión prevista. Destacan las multinacionales estadounidenses Amazon y Microsoft, que prevén desembolsar 37.300 y 7.500 millones, respectivamente, en el despliegue de centros de datos en la comunidad.

De momento, asegura el responsable de Arex, la tensión política no ha tenido efectos sobre esos planes. "No tenemos noticias de que esto vaya a ser así. Ninguna empresa se ha dirigido a nosotros por este aspecto”, afirma.

La explicación, a su juicio, tiene que ver con la lógica con la que operan las grandes multinacionales. “Seguimos trabajando de acuerdo a nuestra hoja de ruta. Para el futuro de Aragón es fundamental que lleguen estas inversiones y una decisión política del Gobierno central no debería afectar”, destaca.

En ese escenario global cada vez más fragmentado, Aragón se ha convertido en una rara avis dentro del mapa económico europeo. Un territorio que ha logrado atraer al mismo tiempo capital estadounidense y capital chino, dos potencias enfrentadas en una pugna tecnológica y comercial de largo recorrido.

Para Camo, ese equilibrio no responde a una estrategia geopolítica deliberada, sino a una lógica mucho más pragmática. "Aragón es tierra de acogida, siempre lo ha sido. No miramos la procedencia de las inversiones, solo que puedan crear riqueza y empleo en nuestro territorio”.

En otras palabras, la comunidad intenta situarse en un punto de equilibrio dentro de una economía mundial cada vez más polarizada. Sin embargo, el contexto internacional obliga también a mirar más allá de los mercados tradicionales. Hoy por hoy, reconoce Camo, los focos de incertidumbre se concentran en Oriente Medio y Estados Unidos, pero el mapa económico cambia con rapidez. "Esto cambia muy rápidamente, casi en horas”, señala.

Por eso, una de las prioridades de Aragón Exterior es ayudar a las empresas a diversificar mercados y detectar nuevas oportunidades “Tenemos que ser capaces de ver qué mercados tienen potencial, qué sectores pueden llegar a esos mercados y acompañar a las empresas para poder diversificar”, explica.

En los últimos meses, esa estrategia ha llevado a Aragón a intensificar su presencia en países como Egipto o a reforzar su agenda empresarial en Japón, coincidiendo con la celebración de la Expo de Osaka.

Porque si algo ha demostrado la economía mundial en los últimos años es que las sacudidas geopolíticas se han convertido en una constante. Y en ese tablero cada vez más inestable, Aragón intenta jugar una partida propia: consolidarse como un territorio fiable para la inversión y suficientemente diversificado para resistir los golpes del exterior.

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