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LA RECONVERSIÓN DE UN ICONO DE LA EXPO

Una azotea acristalada en el piso 25 y capaz de soportar rachas de viento de 170 km/h: así será el mirador de 360 grados más espectacular de Zaragoza en 2027

El 'rascacielos' más emblemático de la Expo de Zaragoza construye un espacio inédito en la ciudad que le hará crecer "diez metros" para dar acceso desde la calle y alcanzar los 110 metros de altura desde el Parque del Agua

Así será la futura azotea mirador con vistas de 360 grados en la Torre del Agua de Zaragoza

El Periódico / Efe

David López

David López

Zaragoza

Ya ha comenzado la construcción de uno de los espacios más espectaculares que tendrá Zaragoza a partir de mediados de 2027. Se trata de la futura azotea mirador de 360 grados que permitirá conseguir para los ciudadanos y turistas unas vistas inéditas y espectaculares, hasta ahora imposibles por ser una cubierta cerrada al público. Su creación permite, poco a poco, conocer con más detalle el proyecto que se pretende y eso aporta, con cada novedad, un plus de interés de cara a su estreno, que debería producirse antes del verano del año próximo. Aunque no está claro todavía, ya que su utilización dependerá en gran medida de la empresa que se adjudique la explotación del restaurante, ubicado en la planta 23, hasta ahora el techo del edificio diseñado por Enrique de Teresa.

Una de las novedades más importantes de esta construcción es lo que va a crecer el 'rascacielos' diseñado por el arquitecto para la Expo de Zaragoza de 2008. Hasta ahora rondaba los 73 metros de fuste del edificio, a los que añadir unos 30 del zócalo y las plantas subterráneas, pero con esta reconversión ganará "unos diez metros" hasta superar en altura los 110 metros, siendo uno de los referentes del 'skyline' de la capital aragonesa. Y es que estas obras permitirán ganar dos plantas al icónico edificio del meandro de Ranillas, las número 24 y la 25, siendo esta última la que se dedique exclusivamente a la azotea mirador.

¿Y qué habrá en ella? El elemento principal de este futuro espacio será el acristalamento, una protección en forma de muros transparentes que permitirá un espacio amplio para diferentes usos. De hecho, en su estreno podría dedicarse ya de inicio como zona adicional para usos de restauración. De hecho, en las obras ya en marcha está previsto prolongar dos de los cuatro ascensores que ya tiene el edificio hasta esas dos nuevas plantas para poder llegar desde la calle directamente a este mirador de 360 grados.

Detalle de la azotea de la Torre del Agua, con las grúas trabajando.

Detalle de la azotea de la Torre del Agua, con las grúas trabajando. / JOSEMA MOLINA

Además, se construirá un pequeño montacargas que servirá para subir platos desde la cocina, que estará ubicada en la planta 23 hasta la 25. Pensado en dedicar la 24 para ubicar las instalaciones asociadas al funcionamiento ordinario y, también, permitir una zona transitable que rodee la futura azotea mirador. Esta idea tiene una relevancia notable en el proyecto futuro, ya que podría dar respuesta a una de las principales dudas que ahora existen sobre esa azotea y que despejará el concesionario que dirija el restaurante.

Se trata de la posibilidad de incorporar un lucernario a ese mirador de 360 grados en la torre más alta de la Expo de Zaragoza. "Es una posibilidad que ahora no se contempla". Así lo explicó a EL PERIÓDICO DE ARAGÓN el responsable del Departamento Técnico de Expo Zaragoza Empresarial, Alfonso Pérez, que detalló que los trabajos que se están ejecutando ahora prevén la colocación de una cubierta "ciega", que será "como un techo normal" de cualquier edificio, una solución técnica que tiene mucho que ver con uno de los hándicaps con los que tendrá que convivir el futuro mirador (y también las obras): el viento en Zaragoza.

Resistir la fuerza del viento

Todo el diseño de este nuevo espacio emblemático se ha hecho pensando en resistir la fuerza que a veces alcanza el viento en la capital y la seguridad está garantizada. "Se ha calculado en su grado máximo de acuedo con el Código Técnico de Edificación y será capaz de soportar rachas de hasta 27 metros por segundo, es decir, de más de 170 kilómetros por hora", explica el responsable técnico de Expo Zaragoza Empresarial. Y la solución técnica también tiene que ver con otro elemento importante a tener en cuenta: el peso que puede soportar la azotea actual.

Este aspecto es relevante también a la hora de acometer la construcción y el acopio de materiales. Los técnicos tienen que trabajar con la obligación de que tener en cuenta de que "no puede haber más de 500 kilos en un metro cuadrado". Todo lo que se deposite en lo más alto de la Torre del Agua debe repartirse en el espacio disponible cumpliendo este importante requisito.

Teniendo en cuenta que en ese peso también influye la colocación de la grúa de 20 metros de altura y una flecha de 50 que servirá para mover e instalar todos los elementos que darán forma a esa azotea acristalada. Mientras, tanto la estructura posterior como la cubierta de ese mirador depositarán su peso sobre la estructura troncal del fuste del edificio, transfiriendo toda la carga al conjunto de la torre y sus pilares, y soportada desde los cimientos por "unos muros semicirculares de 40 centímetros de anchura". De manera que la única preocupación a resolver con la solución para esa cubierta del espacio acristalado debe ser la de instalará un techo resistente a las ráfagas de viento, un ventaja para el reparto de peso en la estructura definitiva.

Dos grúas trabajan coordinadas para poder acometer la transformación de la azotea de la Torre del Agua.

Dos grúas trabajan coordinadas para poder acometer la transformación de la azotea de la Torre del Agua. / JOSEMA MOLINA

La primera azotea mirador de acceso público a 110 metros

Así que el diseño definitivo de esa azotea mirador de 360 grados, la primera que tendrá Zaragoza de acceso público y más a de 110 metros de altura desde el Parque del Agua, dibuja un espacio acristalado con capacidad para decenas de personas, en función de si se decide colocar mesas y ofrecer cenas, o solo una barra con más aforo para visitantes, y un techo cerrado que, no obstante, podría cambiar.

Y es que el proyecto redactado también contempla la opción de colocar un lucernario que permita la entrada de luz y tener vistas al cielo desde lo más alto del 'rascacielos' de Ranillas. Una opción que en las obras actuales "no se contemplan" pero que el futuro adjudictario del restaurante podría decidir colocar en sustitución del techo "ciego".

Y es en este punto donde cobra importancia el espacio transitable del exterior, que también será acristalado, ya que este será la alternativa para suplir esa carencia en la planta 25. Los visitantes, para tener esa vista al firmamento solo tendrían que salir a este espacio. Aunque todas las opciones están abiertas e incluso podría retomarse en el futuro si se planteara revisar su diseño para añadir un aliciente más para el visitante.

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