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Los expertos alertan del auge de las conductas machistas tras varios incidentes en centros educativos de Aragón: "No solo se da en los jóvenes"

Los psicopedagogos vinculan los últimos hechos en colegios e institutos de la comunidad, como el gesto de "todas putas" o las pintadas de "Hitler sálvanos", al uso "descontrolado" de las nuevas tecnologías

Expertos de Aragón alertan del auge de conductas machistas.

El Periódico

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Zaragoza

Es un fenómeno que "va a más, no a menos". Juan Antonio Planas es el presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía y alerta de un incremento de las conductas machistas violentas en la población. "No solo se da en los jóvenes, sino también en los adultos. Cada vez hay más conductas agresivas", asegura. Y lo que hacen los mayores tiene su impacto en los menores. El psicopedagogo reflexiona así a raíz de los incidentes que de un tiempo a esta parte se han producido en centros educativos del territorio, el último el mensaje de "todas putas" que gesticularon con sus manos unos estudiantes del instituto Goya de Zaragoza, precedido por otros como pintadas de "rojos de mierda, hijo de puta o Hitler sálvanos" en el IES de Villanueva de Gállego y otros tantos insultos en más centros. Por eso, como subraya Planas, no se puede personalizar: estas actitudes son una "tendencia".

Planas vincula el auge de estos comportamientos violentos al uso "descontrolado" de la tecnología. Sobre todo en los más jóvenes. "Muchas veces se confunde la falta de control con que eso suponga una falta de libertades", afirma. El psicopedagogo defiende la importancia de que haya "regulación" para emplear la tecnología porque "todos somos susceptibles de sufrir chantajes, acosos", etc. Lo que ocurre en la infancia y en la adolescencia es que "no tienen desarrollada la parte prefrontal del cerebro y no son conscientes de sus conductas de riesgo y de que con ellas pueden dañarse a sí mismos y a otros", explica.

El experto destaca también la importancia de educar a los menores en que "hay repercusiones a determinadas acciones". "Hay que enseñar que, si se traspasa la raya, hay consecuencias. Si llegas más tarde de lo que te habían dicho a casa, eso va a tener un castigo, y si incumples las normas del centro educativo e insultas, también", defiende. Considera que hace ya tiempo que se ha normalizado la "impunidad", el todo vale, y que "tienen que marcarse límites, una cosa que ahora no está pasando y no se está funcionando correctamente".

"Los menores, a los 8 o 9 años, ya están viendo pornografía. Niños y también niñas. Ellas están teniendo más conductas de riesgo, como son los Sugar Daddys -un hombre mayor con estabilidad económica que le ofrece viajes, dinero u otros regalos a cambio de relaciones íntimas y compañía- siendo conscientes de ello", desarrolla Planas, que apunta que esta tendencia se está dando incluso en la preadolescencia. Opina que es una "rueda" y un prototipo de conducta agresiva que ha llegado a extremos como violaciones grupales y grabadas. "Es una moda que tiene que cambiar", sentencia.

En esa transformación juegan un papel fundamental las familias, pero no solo. "Hay algunas que tienen más conciencia y formación, pero hay otras que no. Los colegios y los institutos tienen que actuar a través de la educación en el buen uso de la tecnología y en las posibilidades que ofrece un buen uso de la Inteligencia Artificial (IA)", sostiene Planas. El psicopedagogo incide en que ahora todo el mundo, desde niños hasta adultos, desde personas con un elevado nivel económico hasta otras con dificultades, tienen a su disposición un móvil y son susceptibles de "caer" en los peligros de Internet. "Desde enviar fotografías hasta recibir mensajes...", cita entre otros ejemplos.

El profesional pone en valor que en los colegios e institutos de Aragón esté prohibido el uso de teléfonos móviles, y recuerda que el siguiente paso hacia el que se camina es la regulación de las pantallas en los centros, diferente en función del ciclo y curso. "Los orientadores tenemos claro que hay que regular el uso, no prohibir", subraya.

Planas considera que este es el camino adecuado a seguir para conseguir el cambio, sobre todo, en los más pequeños. Y a ello debe sumarse el ejemplo de los adultos, porque, remarca, "no se puede pedir a un hijo que no esté enganchado al móvil si el padre lo está". Son pasos básicos para empezar a frenar el auge de conductas violentas que, asegura el psicopedagogo, "es generalizado en España y en todo el mundo".

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