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Aragón bate récords de acumulación de nieve: "Hay que romper el mito de que porque hay nieve habrá crecidas"

Esta semana hay acumulados 1.050 hm3 en forma de nieve, un 30% más que el promedio de los últimos 25 años para estas mismas fechas del año

Imagen de archivo de la estación de Formigal, este invierno.

Imagen de archivo de la estación de Formigal, este invierno. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

Año de nieves, año de bienes. Las acumulaciones de agua en forma de nieve en el Pirineo aragonés y, en general, en toda la cuenca del Ebro, están dejando registros históricos que permiten garantizar, ya en este mes de marzo, que la temporada agrícola tendrá la disponibilidad necesaria de agua de riego.

Los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro son contundentes: el mayor volumen de nieve acumulada de los últimos 25 años se registró el pasado mes de febrero y en esta semana de marzo se ha registrado el segundo mayor valor de la comparativa de la serie histórica en estas fechas del año.

En concreto, la estimación de la CHE es que actualmente hay 1.050 hectómetros cúbicos de agua acumulada en forma de nieve en las distintas cuencas (Aragón, Gállego, Ara, Cinca, Ésera y Noguera Ribagorzana), lo que representa un 30% más que el promedio de los últimos 25 años para estas mismas fechas, con una acumulación de unos 700 hm3. Este es el segundo mayor dato de la serie histórica para estas fechas, solo por detrás del invierno de 2017-2018, con 1.400 hm3 acumulados.

En febrero sí que se registró el mayor volumen de nieve acumulada de la serie histórica, en una época "en la que no es habitual llegar al pico del acumulado de nieve", explica la jefa de Hidrología y Cauces de la CHE, María Luisa Moreno.

"Este es un año excepcional, muy por encima de la media. Este año estamos en máximos. Tuvimos un ascenso súbito en enero, con una serie de episodios muy intensos y muy seguidos, que hicieron que la acumulación de nieve se disparase y que se alcanzase el máximo del año de acumulación de nieve en un momento que no suele ser el habitual", añade Moreno. De hecho, esa cifra de 1.250 hm3 de nieve acumulada en febrero "es un 40% más de la media de los últimos 25 años, en toda la serie histórica".

"No hay preocupación por el deshielo"

A pesar de estas grandes cifras de acumulado de nieve, desde la CHE lanzan un mensaje de tranquilidad de cara a la primavera y el tradicional deshielo que acompaña a estas fechas y al aumento de las temperaturas. "No hay preocupación. Año de nieves, año de bienes", resume María Luisa Moreno, que recalca que "los embalses están al 85% de su capacidad para tener un volumen de resguardo que permita hacer frente a las aportaciones por el deshielo de la nieve".

Con todo, indica, la gestión del volumen de agua, de la crecida, de las hipotéticas avenidas, se gestiona gracias a la "observación y a la predicción". El organismo de cuenca cuenta con cientos de medidores, termómetros y pluviómetros, además de las predicciones de la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) para poder predecir cuál va a ser el comportamiento de las precipitaciones y de la fusión de la nieve, prácticamente, cada día.

"Los embalses están al 85% de su capacidad para hacer la gestión de cada día, pero no hay que dejar tampoco demasiado 'hueco', porque después llega la campaña de riego y, si a partir de ahora no llueve, después nos lamentaríamos de haber dejado demasiado volumen sin guardar", explica Moreno. Y deja claro que, a pesar de que haya mayores acumulaciones de nieve que en la media de los últimos 25 años, no significa que se vayan a producir grandes crecidas o inundaciones. "Hay que romper ese mito: que haya nieve no significa que vaya a haber crecidas", subraya.

Esta nieve, si no hay una precipitación "muy intensa", señala, "no habrá un deshielo súbito, sino paulatino, y eso es beneficioso porque servirá para nutrir el subsuelo, los acuíferos y los manantiales", añade Moreno.

"Con el deshielo habitual, la nieve funde poco a poco de día, y la fusión se para de noche. Eso hace que los caudales de los ríos crezcan durante el día, se produzca una pequeña crecida al final de la tarde, y después por la mañana se vuelva a rebajar ese caudal", indica. "Lo que nos podría preocupar es que se produzcan lluvias de más de 50, 80 o 100 litros por metro cuadrado en pocas horas", reconoce. Porque eso podría acelerar "el proceso de fusión de la nieve, que se sumaría a su vez a esas precipitaciones extraordinarias".

Pero si no se producen esos espisodios intensos, desde la CHE llaman a la tranquilidad. "La nieve acumulada no genera crecidas de por sí, pero puede llegar a incrementar los caudales entre un 20 o 30% si la fusión se acelera", manifiesta Moreno. Además, si esa fusión se produce paulatinamente, "conforme comience la fusión, se empezará a incrementar la demanda de riego".

Además, la nieve acumulada deja una buena noticia. "Sí que podemos decir que la temporada de riego está garantizada: estamos en máximos históricos en acumulación de nieve en el Pirineo y en los embalses", concluye Moreno.

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