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La guerra de Irán redobla la presión sobre la logística de Inditex en Zaragoza: 60 vuelos cancelados y 102 chárter hasta final de mes

El conflicto en Oriente Medio intensifica los reajustes en el tercer aeropuerto español de mercancías, clave para la distribución mundial de la ropa de Zara, con un aumento sostenido de vuelos especiales para sostener el flujo comercial

Un avión carguero en el aeropuerto de Zaragoza.

Un avión carguero en el aeropuerto de Zaragoza. / ÁNGEL DE CASTRO

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Zaragoza

El conflicto bélico en Oriente Medio tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán sigue escalando en su impacto sobre el comercio global y aprieta aún más la operativa logística en Zaragoza, la principal base de distribución internacional de Inditex. La compañía gallega, con cerca de 500 tiendas en la región —principalmente en países del Golfo—, depende en buena medida de la flexibilidad de su red logística para garantizar el suministro, una tarea que se está complicando a medida que se tensan las rutas aéreas y marítimas.

Los datos actualizados de Aena reflejan ese deterioro progresivo de la situación. Desde el inicio del conflicto y hasta final de mes, se han cancelado 30 vuelos con diferentes orígenes y destinos, especialmente Dubai o Doha, lo que equivale a 60 operaciones si se contabilizan los trayectos de ida y vuelta.

Rutas alternativas con Camboya, Toronto, Bakú o Estambul.

Al mismo tiempo, el aeropuerto está absorbiendo un fuerte incremento de la operativa extraordinaria. Las compañías han solicitado 51 nuevos vuelos chárter no previstos en la programación inicial, con conexiones que enlazan Zaragoza con Camboya, Toronto, Bakú o Estambul. De ellos, 47 ya se han operado, lo que eleva el total a 102 movimientos adicionales —94 ya ejecutados— entre despegues y aterrizajes.

La tendencia confirma un patrón que se consolida con el paso de los días, lo que se traduce en menos vuelos regulares y más operativa a la carta para sortear un mapa aéreo en constante mutación. 

El cierre parcial del espacio aéreo en zonas próximas al conflicto y las dificultades en rutas marítimas estratégicas están empujando a las empresas a trasladar al avión mercancías que inicialmente iban a viajar por barco, con el consiguiente encarecimiento de los costes logísticos.

Zaragoza, pieza clave del engranaje de Inditex

En este contexto, Zaragoza vuelve a situarse en el centro del tablero logístico de Inditex. La capital aragonesa alberga dos de los cinco grandes centros de distribución mundial de Zara —en Plaza y Malpica—, desde los que se coordinan envíos a decenas de mercados internacionales.

Su proximidad al aeropuerto convierte a estas plataformas en un activo estratégico para la compañía, hasta el punto de que dos terceras partes del tráfico de mercancías de la terminal aragonesa está vinculado a su actividad. Gracias a su actividad, Zaragoza se ha consolidado como el tercer aeropuerto de carga de España, solo por detrás de Madrid y Barcelona.

Cada alteración en las rutas internacionales tiene así un reflejo inmediato en su operativa diaria, en forma de cancelaciones, más desvíos y una creciente dependencia de vuelos chárter para mantener el ritmo de distribución.

Amplia presencia en una región en tensión

Pese a este contexto, Inditex mantiene por ahora un mensaje de calma. El grupo cuenta con casi 500 tiendas en Oriente Medio, todas ellas gestionadas en régimen de franquicia, lo que amortigua parcialmente el impacto directo del conflicto sobre su cuenta de resultados.

La red incluye cerca de un centenar de establecimientos en Israel, más de 150 en Arabia Saudí, alrededor de 80 en Emiratos Árabes Unidos y una treintena en Qatar, entre otros mercados.

Durante la reciente presentación de resultados, el consejero delegado del grupo, Óscar García Maceiras, subrayó que la compañía sigue monitorizando la evolución del conflicto y priorizando la seguridad de clientes y empleados. El ejecutivo insistió en que, por el momento, el impacto se ha limitado a cierres puntuales -como los registrados en Israel- y que no prevén efectos relevantes ni sobre los precios ni sobre la cadena de suministro.

El principal riesgo, según coinciden distintos analistas, no está tanto en la caída de la actividad comercial en la región como en los efectos indirectos del conflicto, principalmente, el encarecimiento del transporte, la energía y, en última instancia, del consumo.

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