Mavi Doñate presenta 'Cuéntame el olvido': "No he querido convertir la historia de mi abuelo en una causa política"
La periodista zaragozana ha presentado este jueves en la capital aragonesa ‘Cuéntame el olvido’, una suerte de diálogo entre el diario de su abuelo Gabriel sobre su vida en las cárceles franquistas y las reflexiones e investigaciones de una nieta que se atrevió a mirar al pasado

La periodista zaragozana Mavi Doñate, este jueves en el Patio de la Infanta antes de la presentación de 'Cuéntame el olvido'. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

A Mavi Doñate (Zaragoza, 1971) su abuela Victorina le regaló un día una agenda de 1980 que escondía el diario de su abuelo Gabriel. Un diario a décadas vista, en el que recordaba sin ganas de venganza su detención en 1937 y su periplo por las cárceles franquistas. Y el silencio contenido durante los años de la dictadura, en los que no se podía hablar de política ni del porqué de las cosas. Y de ahí nació Cuéntame el olvido, un diálogo entre la investigación de Doñate y el diario del abuelo Gabriel con el que conocer la historia de un hombre que pudo ser la de tantos represaliados.
Presentado este jueves en el Patio de la Infanta de Fundación Ibercaja, Doñate defiende que el lector encontrará "la tremenda y dura experiencia" de su abuelo en prisión. "Un mundo durísimo en el que se trataba a los presos como ganado, porque no valían nada", reflexiona la periodista zaragozana, que cuenta la historia de un hombre señalado por ocho vecinos de su pueblo.
"Fueron las entrevistas más difíciles de mi vida", opina Doñate sobre las conversaciones que mantuvo con familiares de esas ocho personas que afirmaron que su abuelo era "un rojo", lo que le llevó a la prisión. "Me encuentro de todo, gente que se emociona, otros que dicen que no hay que remover y otros que te dicen que te contarán, pero no te llaman", recuerda la periodista, que insiste en que el libro "no está hecho para rendir cuentas" ni con el pasado ni con las acciones: "Solo hay un ánimo de ver cómo nos ha llegado a cada uno la historia de la guerra civil y del franquismo".
Un ánimo que le costó coger para enfrentar al diario. Casi 30 años después, cuando llegó en 2021 a París para ser la corresponsal de RTVE en Francia, se enfrentó a la agenda. "Ahí lo leí bien, saboreando cada frase y estremeciéndome con cada línea", resume Doñate, que quería "sacarlo a la luz" como el abuelo Gabriel lo deslizaba en sus capítulos. También porque el entorno era "más partidario de mirar hacia delante y de no recrearse en el dolor", pero los ciudadanos franceses con orígenes españoles le ayudaron a dar el paso definitivo: "Habían tenido padres y abuelos republicanos y estaban muy orgullosos de ello".
Una diferencia que notó con otros jóvenes, los españoles. Doñate cita una reciente charla con estudiantes de periodismo. "Te dicen que siguen sin estudiar bien el siglo XX español, que no saben de la guerra civil, el franquismo o la transición", afirma la periodista zaragoza, que sí atiende a preguntar sobre "lo que se cuenta en las casas". Testimonios quedan "muy poquitos" y "muchos intentaron pasar página", por lo que queda "un poso de arrepentimiento, que es también parte de lo que se muestra en el libro".

Mavi Doñate, antes de la entrevista con este diario. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA
Ese "arrepentimiento" es por no haber hablado más con Gabriel sobre el tema. Doñate rescata, combinando capítulos del diario con fragmentos de su investigación, "una forma de acercarse a él, una forma de reconstruir la infancia y unirla al presente". "Quizás es saldar un poco esa deuda moral que tenía", admite la periodista.
La preparación del libro sí cambió a la autora. "Cuando empecé me planteé tener una actitud periodística, como cuando tienes que hacer un directo en televisión ante una tragedia y no te puedes romper", compara Doñate, que repasó fechas, hechos y citas que Gabriel citaba en su diario. Pero admite que "conforme avanza el tiempo, los estudios o las entrevistas con la gente", algo cambió en su interior: "Me fue afectando bastante y fue un reto, creo que en el libro hay sentimiento y ha sido un viaje del que no he salido indemne". "El último verano solo podía escribir dos horas al día porque el choque emocional era tan grande que me hacía parar", sostiene.
Pese a los vaivenes sentimentales, el libro resiste como una pieza de investigación, "con todas las herramientas periodísticas", que pone "luz", con un solo testimonio, en una historia "como la que seguro que hay miles en toda España". Una historia que tiene "su revés, otra cara de la moneda" en los testimonios de los franquistas, falangistas o delatores. Que fueron parte del origen del libro. "Me pregunté si habría escrito si mi abuelo hubiera estado en el otro lado", defiende Doñate, que asegura que lo habría hecho y que el dilema habría sido "más interesante" por obligarle a reflexionar sobre "si hubiera señalado a mi vecino o si conocían de verdad las consecuencias de esa acción".
La periodista finaliza su libro cosn una pregunta: "¿El silencio y el olvido son todavía necesarios, 50 años después del fin del franquismo?". Una pregunta que no resuelve personalmente, que flota en el aire, y que sigue siendo motivo de reflexión para la autora. "No quería convertir la historia de mi abuelo Gabriel en una causa política", sí sentencia Doñate.
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