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Fapar rechaza la valla "divisoria" entre los colegios Doctor Azúa y Cesáreo Alierta de Zaragoza: "Es una decisión inexplicable"

La federación de ampas de Aragón respalda a las familias de ambos centros en su crítica a esta obra y denuncia que hay otros que requieren esta instalación y no cuentan con ella por falta de presupuesto

Instalación de la valla entre los patios de los colegios Doctor Azúa y Cesáreo Alierta de Zaragoza

Miguel Ángel Gracia

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Zaragoza

Una decisión "inexplicable". Así considera Fapar (Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Aragón) la instalación de una valla "divisoria" entre los patios de los colegios Doctor Azúa y Cesáreo Alierta de Zaragoza. La instalación se hizo la semana pasada y recibió las críticas de las ampas de ambos centros educativos, posición que respaldan desde Fapar al compartir con ellas las opiniones de que "hay necesidades de vallados (en otros colegios) que no se están acometiendo por falta de presupuesto, mientras en otros se antojan innecesarias y contraproducentes". Recuerdan además que se ha llevado a cabo de manera unilateral por la dirección del Cesáreo Alierta.

Desde Fapar indican que, hace dos años, en el CPI La Jota se demolió una nave anexa que permitía la ampliación del patio del centro y que conllevaba la necesidad de un cerramiento con valla. La federación expone que, en lugar de definitivamente, se ejecutó de forma provisional porque no había presupuesto. Denuncian que esta continúa siendo una instalación provisional y que está "forrada parcialmente de rafia en la parte del patio del centro, que el fuerte viento dobla y tira y sin acondicionar el espacio de la nave derruida".

Fuentes del Departamento de Educación recuerdan que este verano se acometió una actuación en el vallado perimetral del CPI La Jota por 40.000 euros, pero desde Fapar inciden en su crítica y denuncian que, mientras centros como el citado requieren de un vallado definitivo, el Gobierno de Aragón y el Servicio Provincial anunciaron la instalación "inminente" de la valla "divisoria" entre el Doctor Azúa y Cesáreo Alierta, colegios que "históricamente han compartido espacios".

Desde la consejería explican que la construcción de la valla es una decisión del equipo directivo del Cesáreo Alierta y que alega motivos de seguridad porque "ha debido haber algún problema". Aseguran que es una medida tomada "por seguridad de alumnos, para controlar mejor entradas y salidas, más cuando hay alumnos con necesidades educativas especiales". Según informan, la obra la está llevando a cabo este centro con sus gastos de funcionamiento.

Tanto las familias del Doctor Azúa como del Cesáreo Alierta criticaron que la decisión de colocar la valla fue tomada de forma uniltaeral por la dirección de este último centro mencionado. La AMPA del mismo criticó que la medida "segrega al alumnado" y le impide pasar de un colegio a otro durante el horario no lectivo. Además, agregaron que "un buen número de alumnos" comparten extraescolares e "incluso los baños del pabellón del Doctor Azúa, donde asisten tras el horario escolar, cuando los baños del Alierta están cerrados".

En la misma línea, la AMPA del Doctor Azúa comunicó que, a su juicio, la valla "divisoria" traerá "graves consecuencias" y puede ser un "riesgo" para la seguridad y emergencias del centro ya que la unión de patios permite "que las puertas funcionen de manera compartida como salidas de emergencia y vías de acceso para ambulancias". También considera que afectará a la conciliación porque "un número considerable" de las familias tienen escolarizados hijos en estos dos centros. "La división física dificultará enormemente la logística de recogida y el tránsito diario entre ambos colegios", aseguraron.

Tanto Fapar como las Ampas de ambos colegios han remarcado su rechazo a esta medida de la consejería de Educación y a que se destinen fondos públicos a una instalación que "segrega" y que, según criticaron las familias del Doctor Azúa, "genera división" mientras los dos centros presentan "deficiencias estructurales urgentes que siguen ser atendidas por el Departamento de Educación".

"Asistimos con profunda tristeza a una decisión inexplicable del Servicio Provincial y del Departamento de Educación, que lejos de trabajar por reconstruir la maltrecha convivencia en el centro Cesáreo Alierta, se empeña en levantar muros, separando espacios y dividiendo voluntades", expresan desde Fapar. La federación muestra su respaldo a la posición de las ampas de los dos colegios afectados y también a la de La Jota, que reivindica acondicionar "definitivamente y con seguridad" su entorno educativo.

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