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El pueblo menos creyente de España está en Aragón: el lugar perfecto para desconectar en Semana Santa

Pese a lo que su nombre indica, esta localidad zaragozana de 150 habitantes cuenta con cinco ermitas y una iglesia

El pueblo menos creyente de España está en Aragón: el lugar perfecto para desconectar en Semana Santa.

El pueblo menos creyente de España está en Aragón: el lugar perfecto para desconectar en Semana Santa. / ASÍ ES ARAGÓN

La Semana Santa es un momento perfecto para realizar un viaje o escapada a algún destino lejano aprovechandolos los días festivos. Sin embargo, la inestabilidad internacional por el confilcto en Irán y la subida de precios, ha hecho que este año muchas familias prefieran quedarse en casa o mirar hacia otros destinos no tan lejanos, decantándose por una escapada rural.

En este sentido, Aragón tiene mucho que ofrecer a quienes desean pasar unos días de descanso y tranquilidad. Desde localidades y ciudades que viven con intensidad su Semana Santa, al son de tambores y bombos, hasta pueblos en los que no se celebran grandes actos religiosos y donde es posible desconectar de la rutina y del bullicio propio de estas fechas.

Uno de los casos más llamativos de la comunidad se encuentra en la provincia de Zaragoza. En las inmediaciones de la sierra de Santa Cruz, entre verdes praderas, se encuentra Atea, un pequeño municipio de la comarca Campo de Daroca. Con una población de 141 ateanos —que no ateos—, esta localidad es un destino ideal para una excursión de un día. Y es que, aunque su nombre invite a pensar lo contrario, el municipio conserva un importante patrimonio eclesiástico con una iglesia y hasta cinco ermitas repartidas por su territorio.

Panorámica de Atea, localidad situada en la Comarca de Daroca, en la provincia de Zaragoza.

Panorámica de Atea, localidad situada en la Comarca de Daroca, en la provincia de Zaragoza. / ASÍ ES ARAGÓN

Atea, el pueblo de las seis ermitas

Atea es, de hecho, una de las localidades de Aragón con mayor presencia de construcciones religiosas en su entorno. En las faldas de la sierra de Santa Cruz, cuya cima está coronada por la ermita de Santa Elena, se encuentra también la ermita consagrada a San Lamberto.

A estas se suman otras tres ermitas situadas en las proximidades del municipio: la de San Roque, del siglo XIII, junto a la cual puede visitarse una nevera de hielo bien restaurada; la de Santa Bárbara, donde se conservan lápidas funerarias; y la de Nuestra Señora de los Mártires, ubicada en el antiguo núcleo de Sace.

Una de las ermitas que pueden visitarse en Atea, en la provincia de Zaragoza.

Una de las ermitas que pueden visitarse en Atea, en la provincia de Zaragoza. / ASÍ ES ARAGÓN

Pero no todo en Atea gira en torno a la religión. La localidad se encuentra en una zona vinícola de gran tradición, hasta el punto de contar con su propio refrán: “Quien buen vino quiera, que vaya a comprarlo a Atea”.

En sus campos se cultivan variedades como macabeo, tempranillo, cabernet, garnacha y sauvignon, lo que convierte a este municipio en un enclave de gran interés para los amantes del vino. En la década de los sesenta se fundó la Cooperativa Vitivinícola de Nuestra Señora de los Mártires, que posteriormente se integró en la producción de Bodegas San Alejandro de Miedes y en la Denominación de Origen Calatayud.

Una de las calles de Atea, un lugar perfecto para desconectar esta Semana Santa.

Una de las calles de Atea, un lugar perfecto para desconectar esta Semana Santa. / ASI ES ARAGÓN

La producción anual se sitúa ligeramente por debajo del millón de kilos de uva, con frutos que destacan por su aroma, sabor y robustez, favorecidos por la convivencia de viñedos viejos y jóvenes.

Rutas senderistas

Además de su patrimonio y su tradición vinícola, Atea también ofrece atractivos para quienes disfrutan del turismo activo. La localidad forma parte del Camino del Cid, la conocida ruta turística y cultural que recorre el itinerario del exilio del legendario caballero medieval desde Burgos hasta Valencia.

Detalle de la iglesia de Atea, en la Comarca zaragozana del Campo de Daroca.

Detalle de la iglesia de Atea, en la Comarca zaragozana del Campo de Daroca. / ASÍ ES ARAGÓN

Desde el municipio también es posible ascender hasta el Pico de Santa Cruz, uno de los mejores miradores de toda la comarca gracias a sus 1.423 metros de altitud. La zona, rodeada de bosques de pinos, resulta especialmente atractiva para los aficionados al senderismo y a la naturaleza.

Un paraíso para los amantes de las setas

El entorno natural de Atea convierte también a esta pequeña localidad en uno de los rincones más apreciados de Aragón para la recolección de setas durante el otoño. Entre los ejemplares más habituales destacan los rebollones o níscalos, muy valorados por los aficionados a la micología.

En definitiva, Atea es mucho más que un nombre curioso. Es un destino que combina patrimonio, naturaleza, vino y rutas de senderismo, lo que lo convierte en una opción muy atractiva para quienes buscan una escapada rural diferente durante la Semana Santa.

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