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Borja acoge a 50 ingenieros chinos para activar la fábrica de chasis de Leapmotor

El equipo técnico se encargará de la puesta a punto de los 130 robots de soldadura que tendrá la planta de Lieder Automotive, que iniciará su producción el próximo verano

Directivos chinos y españoles, junto al alcalde de Borja, en la presentación del proyecto de Lieder el pasado mes de diciembre.

Directivos chinos y españoles, junto al alcalde de Borja, en la presentación del proyecto de Lieder el pasado mes de diciembre. / Jaime Galindo

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Zaragoza

La llegada de trabajadores chinos a Aragón ya no es una expectativa, sino una realidad creciente que empieza a materializarse poco a poco sobre el terreno. Desde hace meses, el foco estaba puesto en la futura gigafactoría de baterías de CATL y Stellantis en Figueruelas, pero el goteo de perfiles técnicos procedentes del gigante asiático se está extendiendo también a otros proyectos industriales vinculados al coche eléctrico. El último ejemplo se encuentra en Borja, donde medio centenar de ingenieros de este país aterrizarán dentro de dos semanas para poner en marcha la planta de Lieder Automotive, clave en el despliegue industrial de la marca Leapmotor -también china- en Zaragoza.

Esos 50 ingenieros asiáticos están especializados en robótica industrial y se encargarán de la puesta a punto de las líneas de producción de los chasis para los vehículos eléctricos que Leapmotor ensamblará en la planta automovilística de Stellantis en Figueruelas. El proyecto lo impulsa Lieder Automotive, la empresa conjunta (joint venture) creada por Fagor Ederlan (Corporación Mondrágon) y el grupo chino Duoli Technology.

Su misión será clave para implantar y ajustar un sistema altamente automatizado compuesto por 130 robots de soldadura. El calendario es exigente. Los técnicos permanecerán entre tres y cuatro meses en la localidad zaragozana para completar la instalación, alineación y puesta en marcha de las líneas productivas.

El objetivo es que la planta esté operativa este verano y pueda iniciar la fase de preproducción en agosto, en paralelo al lanzamiento de la fabricación en serie del B10 en Stellantis Figueruelas, previsto oficialmente para el mes de octubre. Este SUV eléctrico será el primero de los cuatro modelos de Leapmotor montará en la planta aragonesa. Le seguirá el B05 a partir de 2027 y, posteriormente, los nuevos A10 y A05.

Alojamiento e integración en la localidad

La llegada de los ingenieros chinos ha obligado también a resolver su alojamiento. En este caso, la empresa ha optado por una solución descentralizada, recurriendo a viviendas en la propia localidad gestionadas a través de inmobiliarias de Borja.

“El proyecto va muy bien y está avanzando rápido. La empresa ha hecho un buen trabajo organizando la llegada de los ingenieros y su alojamiento en viviendas del municipio”, señala a este diario el alcalde de Borja, Eduardo Arilla (PSOE), que destaca la coordinación con el tejido local.

El Ayuntamiento ve en este proyecto una oportunidad para ir más allá de la fábrica de chasis. La presencia de tecnología avanzada y la necesidad de servicios asociados, como el mantenimiento de los robots, la logística o los suministros industriales, abren la puerta a la llegada de nuevas empresas. “Me comprometí con los responsables de Leapmotor a que Borja fuera un lugar clave para atraer industria auxiliar vinculada a esta iniciativa”, afirma Arilla.

Un despliegue logístico sin precedentes

La dimensión del proyecto de Lieder se refleja también en la logística. La tecnología y los equipos con que contará la fábrica borjana vienen desde China en varios envíos marítimos. Los primeros 150 contenedores con este material han llegado ya al puerto de Barcelona tras un recorrido más largo de lo habitual, condicionado por las tensiones en rutas como el canal de Suez, lo que obliga a rodear África.

En total, se trata de centenares de contenedores con líneas completas de producción y tecnología robótica que irán llegando progresivamente en las próximas semanas. En paralelo, la nave de Borja encara la recta final de su adecuación para acoger estos equipos.

Sincronizados con Figueruelas

El proyecto de Borja está directamente ligado al de Stellantis Figueruelas, donde Leapmotor iniciará la producción de sus primeros modelos eléctricos para el mercado europeo. La fábrica de Lieder tendrá un papel esencial como suministrador de chasis para los cuatro modelos de la marca china que se harán en la antigua planta de Opel España.

Más allá del contingente técnico llegado de China, el proyecto ya está activando el mercado laboral local. La empresa ha cubierto los principales puestos directivos y comienza ahora la contratación de operarios para el montaje y la producción, con una plantilla prevista de unos 160 trabajadores.

El interés es creciente en el entorno. Trabajadores de localidades próximas, sobre todo de la comarca de Tarazona o la Ribera de Navarra, están mostrando disposición a incorporarse a un proyecto que combina automoción, electrificación y tecnología avanzada. En paralelo, varias empresas aragonesas se están posicionando para participar en la logística del proyecto, especialmente en el transporte de piezas entre Borja y Figueruelas.

Un centenar de chinos en la gigafactoría

El caso de los trabajadores chinos de Borja no es un movimiento aislado. En paralelo a este proyecto, ya hay en Aragón en torno a un centenar de trabajadores del mismo país vinculados a la gigafactoría de baterías, según detalló recientemente el delegado del Gobierno en la comunidad, Fernando Beltrán, en el programa La Rebotica de Radio Zaragoza (Cadena Ser).

“Estamos ahora en el entorno del centenar (…) y se está hablando ya de un plan de formación de personas que ya están en nuestro territorio”, señaló Beltrán, subrayando que el proceso está siendo “tranquilo” y que la estrategia pasa por combinar talento desplazado desde China con mano de obra local.

La cifra es todavía reducida en comparación con las previsiones iniciales, que apuntaban a cas 2.000 empleados chinos en varias tandas y periodos, pero refleja un patrón que se repite como es la llegada de cuadros técnicos, mandos intermedios y especialistas encargados de implantar procesos productivos y transferir conocimiento.

Las previsiones iniciales de CATL sobre la llegada masiva de trabajadores chinos a Aragón se han moderado de forma significativa, según explican fuentes conocedoras de la operación. En un primer momento se estimó que sería hasta cerca de 2.000 empleados desplazados en distintas fases, pero la compañía ha comprobado que puede cubrir buena parte de sus necesidades con profesionales y mano de obra disponibles en España y en la propia comunidad. No obstante, los promotores del proyecto siguen dar detalles ni cifra sobre este operativo.

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