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Teka contrata a nuevos trabajadores tras el ERE y desata la indignación

La planta reactiva turnos de trabajo y contrata a personal temporal, lo que al comité considera una "farsa" tras un "falso" ajuste de plantilla

Imagen de la planta de Teka en Zaragoza.

Imagen de la planta de Teka en Zaragoza. / Josema Molina

Zaragoza

El conflicto laboral en la planta zaragozana de Teka, integrada en el grupo chino Midea, entra en una nueva fase marcada por la contradicción. Apenas semanas después de cerrar un ERE, que finalmente se ha saldado con seis despidos forzosos, la dirección de la fábrica ha activado un aumento de la producción y nuevas contrataciones, lo que ha reavivado la tensión con una representación sindical que habla abiertamente de “farsa” y de relaciones “rotas”.

El expediente, que inicialmente planteaba 26 despidos en Zaragoza y 99 en el conjunto de España, quedó reducido primero a 19 salidas tras la negociación. Sin embargo, la presión sindical y la evolución de la actividad han terminado por rebajar la cifra a seis despidos forzosos, a los que se suman cuatro salidas voluntarias. Un desenlace que, lejos de cerrar la herida, ha alimentado el malestar en la plantilla.

Incremento de la producción

La clave está en lo ocurrido después. Según el comité de empresa, la dirección ha justificado la drástica reducción del ajuste por un “repentino” aumento de pedidos que permitirá recuperar el doble turno en la fábrica y elevar la producción desde unas 800 unidades diarias hasta el entorno de las 1.150 o incluso 1.400 en los próximos meses. Para ello, la compañía prevé incorporar decenas de trabajadores a través de empresas de trabajo temporal (ETT).

Este giro ha sido interpretado por la parte social como la confirmación de sus sospechas iniciales. En un duro comunicado, el comité sostiene que el ERE nunca estuvo justificado y lo califica directamente de “falso”, denunciando que la empresa ha sometido a la plantilla a un proceso “innecesario” que ha generado un fuerte desgaste psicológico y laboral. “Han jugado con la salud de la plantilla”, denuncian los representantes de los trabajadores.

La cronología que detalla el comité refuerza esa tesis. A finales de febrero, en plena negociación y aplicación de medidas organizativas temporales, la dirección ya anticipaba la llegada de nuevos pedidos y la posible vuelta al doble turno en abril. Días después, en reuniones formales, se confirmaban previsiones de aumento de producción y reorganización de turnos, aunque, según la parte social, sin respetar los procedimientos legales para la apertura de nuevos periodos de consultas.

Finalmente, la empresa ha optado por dar marcha atrás en algunos planteamientos formales y confirmar la recuperación de la actividad ordinaria a partir del 1 de abril, con un incremento progresivo de la carga de trabajo y la contratación. Solo en abril está prevista la incorporación de más de una veintena de trabajadores vía ETT, con nuevas incorporaciones previstas de cara al verano.

El contrato relevo

Este escenario choca frontalmente con el relato que justificó el ERE, basado en una caída de la producción que el comité siempre vinculó a un proceso de deslocalización encubierta. “No era necesario ni el ERE ni el sufrimiento generado”, insisten ahora los sindicatos, que reclaman a la empresa que priorice la contratación directa y cumpla con los compromisos en materia de contratos relevo, especialmente tras la reciente sentencia judicial favorable a los trabajadores.

El conflicto, además, ha dejado una profunda fractura en las relaciones laborales. El comité de empresa acusa a la dirección de actuar con “falta de humanidad y empatía” y de mantener una “continua mentira” durante todo el proceso. También critica la decisión de recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón la sentencia sobre los contratos relevo, lo que, a su juicio, prolonga el conflicto de forma innecesaria.

Lejos de dar por cerrado el episodio, la representación sindical advierte de que mantendrá la presión. Las protestas ya se han reactivado en la planta y no se descartan medidas más contundentes si no hay cambios en la política laboral de la compañía.

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