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The Wave

Jianqing Pan (TDG Group): "La elección de Zaragoza responde a una combinación de factores estratégicos"

El presidente de TDG Group impartirá en el congreso The Wave una ponencia bajo el título IA y revolución energética: innovación y visión global de las empresas tecnológicas chinas. Esta compañía está especializada en soluciones de almacenamiento energético y baterías

Jianqing Pan, presidente de TDG Group.

Jianqing Pan, presidente de TDG Group. / Servicio Especial

Zaragoza

-¿De qué manera están transformando la inteligencia artificial (IA) y la transición energética la industrial global?

-Vivimos un momento histórico, donde las olas de la inteligencia artificial y la revolución energética convergen aceleradamente, remodelando los sectores industriales a nivel global. Por un lado, la explosión de grandes modelos de IA está redefiniendo la demanda de electricidad: entrenar un solo modelo de GPT puede consumir miles de MWh, y la expansión de los centros de datos en todo el mundo ha creado una dependencia sin precedentes de la energía y la capacidad de cómputo. Por otro lado, la transición energética global avanza a toda velocidad: España ha superado el 55% de generación renovable, y China mantiene el liderazgo mundial en capacidad instalada de energía verde. La inteligencia artificial se ha convertido en el motor clave de esta revolución tecnológica e industrial.

Estas dos corrientes no avanzan de manera paralela, sino que se potencian mutuamente: la IA impulsa la inteligencia y flexibilidad de los sistemas energéticos, aumentando su eficiencia; la energía limpia asegura un desarrollo sostenible de la tecnología, garantizando innovación duradera.

-¿Cómo están interpretando estos cambios las empresas tecnológicas chinas?

-En los últimos años, las empresas tecnológicas chinas han dejado atrás el papel de seguidores para adoptar un enfoque más proactivo, basado en dos ejes: el avance en tecnologías clave y la construcción de ecosistemas industriales. La innovación ya no se entiende de forma aislada, sino como parte de un sistema donde tecnología, industria y mercado avanzan de manera coordinada. Más allá de la investigación, el verdadero diferencial está en la capacidad de industrialización. Gracias a una base manufacturera sólida y a múltiples escenarios de aplicación, las nuevas tecnologías pueden desplegarse con rapidez, escalarse y optimizarse de forma continua en entornos reales.

-China ha ganado un peso muy relevante en tecnologías limpias. ¿Qué están haciendo mejor las empresas tecnológicas chinas?

-El creciente peso de China en tecnologías limpias no es casualidad, sino el resultado de varias ventajas estructurales muy claras. En primer lugar, las empresas chinas cuentan con cadenas de valor altamente integradas, lo que les permite controlar todo el proceso, desde las materias primas hasta la integración de sistemas, garantizando eficiencia y autonomía. En segundo lugar, destaca su capacidad de fabricación a gran escala, que ha sido determinante para reducir de forma significativa los costes de tecnologías como la fotovoltaica y el almacenamiento energético, contribuyendo a redefinir los precios a nivel global. Por último, existe una profunda integración de lo digital en los procesos industriales, junto con una fuerte capacidad de iteración. Las empresas son capaces de adaptar y optimizar sus productos de forma continua, apoyándose en el feedback real del mercado. En conjunto, estas capacidades no solo explican su competitividad actual, sino también su capacidad para seguir liderando la evolución del sector.

-¿Qué puede aprender Europa del modelo chino? ¿Y China de Europa?

-Europa ha construido su fortaleza sobre la regulación, los estándares y una visión solida de sostenibilidad. China, por su parte, ha desarrollado una notable capacidad de ejecución, eficiencia y escalabilidad. Lejos de ser modelos excluyentes, ambos representan dimensiones complementarias de un mismo desafío. La transición energética no exige elegir entre modelos, sino aprender a integrarlos.

-¿Qué casos de éxito ha protagonizado TDG Group en innovación tecnológica, desarrollo industrial y energías renovables?

-Desde su fundación en 1984, TDG Group ha evolucionado desde materiales de ferrita blanda hasta dominar tres materiales electrónicos clave —ferrita, cristales piezoeléctricos de niobato de litio y cristales de zafiro—, expandiéndose además hacia la integración de sistemas de energía verde. Hoy contamos con una capacidad integral a lo largo de toda la cadena de valor en energías renovables, desde componentes clave hasta aplicaciones finales, incluyendo almacenamiento energético, electrónica de potencia y sistemas de gestión inteligente de energía (EMS).

En materiales estratégicos, destacan avances como los inductores de ferrita aplicados en servidores de IA, los cristales de niobato de litio para módulos ópticos de alta velocidad (800G/1,6T) y la producción a escala de cristales de zafiro para aplicaciones avanzadas en semiconductores. Más allá de innovaciones puntuales, nuestra principal fortaleza es la integración de toda la cadena industrial, lo que nos permite conectar materiales, tecnología y aplicaciones para dar respuesta a los retos de la IA y la transición energética.

-¿Cómo puede impulsarse la innovación para generar oportunidades y promover un crecimiento sostenible en un contexto global?

-La innovación ya no es solo una cuestión tecnológica, sino un proceso sistémico que integra industria, mercado y cooperación internacional. Para generar crecimiento sostenible, debe apoyarse en tres pilares: tecnología como motor, modelos de negocio como catalizador y colaboración transregional como facilitador. Solo cuando estos tres elementos convergen, la innovación se transforma en valor real y en una base sólida para el crecimiento a largo plazo.

-En su estrategia de expansión internacional, TDG llega a Zaragoza para instalar su primera sede europea. ¿Por qué han elegido esta ciudad y qué factores han sido decisivos en esa elección?

-La elección de Zaragoza responde a una combinación de factores estratégicos: su ubicación como nodo logístico clave en España y Europa, una sólida base industrial con talento cualificado y un entorno institucional abierto a las energías renovables. Además, contamos con un socio local de referencia, Luis Rubio y su empresa Zeumat, lo que refuerza nuestra implantación en la región. Desde 2024, la relación entre TDG Group y Zaragoza se ha consolidado a través de visitas institucionales y proyectos industriales, fortaleciendo la confianza mutua. Asimismo, hemos establecido una cátedra con la Universidad de Zaragoza para impulsar la investigación y el intercambio de talento. En conjunto, Zaragoza ofrece un entorno estable, colaborativo y alineado con nuestra visión de crecimiento sostenible en Europa.

-Van a establecer una fábrica de baterías y soluciones de almacenamiento energético. La inversión prevista es de unos 120 millones de euros. ¿Cómo es el proyecto que van a desarrollar y cuántos puestos de trabajo va a generar?

-La planta de su filial TDG Ibernavitas en la plataforma logística de Zaragoza (Plaza), de 10.000 metros cuadrados, ya alberga un centro de integración de sistemas de BESS. A partir de mayo, entrará en funcionamiento la línea automatizada de ensamblaje de Pack, con planes futuros para expandir la producción hacia celdas de batería innovadoras. El proyecto generará cientos de empleos directos, dinamizará la cadena de valor y fortalecerá la capacidad industrial de la región, impulsando su posicionamiento en la transición energética.

-¿Qué papel tendrá Zaragoza dentro de la estrategia internacional de la compañía?

-Zaragoza se posiciona como un hub clave de fabricación y operación de TDG Group en Europa, y como punto de apoyo para nuestra expansión en el mercado europeo. En los últimos años, hemos consolidado una estrecha colaboración con instituciones, universidades y empresas locales, reforzada por la relación entre Jiaxing y Zaragoza como ciudades hermanadas.Nuestra estrategia se basa en una globalización con arraigo local: integrarnos en el entorno, generar valor y contribuir al desarrollo industrial. En este sentido, la planta de Zaragoza no solo crea empleo, sino que impulsa un ecosistema local de energías renovables. Para TDG Group, la cooperación entre China y España es también una apuesta por un crecimiento sostenible, donde Zaragoza actúa como puente entre la innovación china y el mercado global.

-¿Existe en España un entorno favorable para este tipo de proyectos?

-España reúne condiciones fundamentales para el desarrollo de las energías renovables: una abundancia de recursos naturales, un marco político claro y favorable, y una posición geográfica estratégica. No obstante, persisten algunos retos, como la necesidad de mejorar la flexibilidad de la red y reforzar la coordinación de la cadena de valor. En este contexto, TDG Grupo aspira a desempeñar un papel catalizador, contribuyendo a que España evolucione desde un país con gran potencial en recursos hacia un referente en desarrollo tecnológico e industrial en el ámbito energético.

-¿Qué impacto económico e industrial se espera en Aragón?

-Nuestra vocación en Aragón no es únicamente la de invertir, sino la de construir una colaboración a largo plazo. El proyecto contribuirá a la creación de empleo, al desarrollo de la cadena industrial local y al fortalecimiento de la cooperación con la universidad de Zaragoza y centros de investigación. Todo ello permitirá impulsar un ecosistema energético más competitivo, innovador y sostenible en la región.

-¿Qué diferencia a TDG en el almacenamiento energético y las baterías?

-La ventaja de TDG radica en una visión integral del almacenamiento energético, centrada en el rendimiento global del sistema y no en productos aislados. Combinamos capacidades clave: gestión a lo largo de todo el ciclo de vida, sistemas avanzados de gestión energética (EMS), integración de sistemas y una ejecución global con implantación local. Además, contamos con una cadena de valor completa en energías renovables, desde componentes hasta soluciones finales, lo que nos permite garantizar eficiencia, fiabilidad y valor sostenible para nuestros clientes.

-¿Cómo se puede alcanzar el equilibrio entre velocidad, seguridad y sostenibilidad en la transición energética?

-En la transición energética, velocidad, seguridad y sostenibilidad son condiciones que deben alcanzarse de forma simultánea. El equilibrio entre estos tres factores requiere una visión sistémica. En primer lugar, la seguridad debe integrarse desde el diseño, como principio estructural tanto a nivel de producto como de sistema. En segundo lugar, es fundamental apoyarse en marcos normativos y estándares sólidos, que garanticen la fiabilidad en distintos mercados y escenarios. Y, por último, la gestión del ciclo de vida completo, desde el diseño hasta la operación, permite optimizar el rendimiento y controlar los riesgos de forma continua.

-El almacenamiento energético es clave para integrar más renovables en la red. ¿Qué papel jugarán las baterías en los próximos cinco o diez años?

-En los próximos años, las baterías pasarán de desempeñar un papel complementario a convertirse en una infraestructura esencial del sistema energético. A medida que aumenta la penetración de las energías renovables, el sistema evoluciona desde un modelo basado en generación controlable hacia otro caracterizado por la variabilidad. En este contexto, el almacenamiento deja de ser un elemento auxiliar para convertirse en un pilar clave para la estabilidad del sistema y el equilibrio entre oferta y demanda. Las baterías actuarán como estabilizadores de la red, recursos flexibles para la gestión energética y un nexo entre generación, red y consumo. Con el avance tecnológico y la reducción de costes, su integración será cada vez más profunda, impulsando un sistema energético más eficiente, flexible y bajo en carbono.

-Más allá de la tecnología, ¿cuál es hoy la principal barrera para acelerar la transición energética?

-Hoy en día, las principales barreras ya no son tanto tecnológicas como institucionales y sistémicas. Por un lado, la incertidumbre regulatoria puede afectar a la previsibilidad de las inversiones a largo plazo. Por otro, los modelos de mercado aún no reflejan plenamente el valor de los recursos flexibles, como el almacenamiento energético. Y, además, persisten limitaciones en la capacidad y flexibilidad de las redes, especialmente en escenarios con alta penetración de renovables. En última instancia, estos factores determinan si una tecnología no solo es viable, sino también escalable. Y de ello depende tanto la velocidad como la calidad de la transición energética.

-¿Cómo imagina el sector energético dentro de diez años?

-En la próxima década, el sector energético entrará en una nueva fase marcada por una reconfiguración profunda del sistema. Se observan tendencias claras, una descarbonización acelerada en la generación, donde las energías renovables, especialmente la solar y la eólica, pasarán a ocupar una posición predominante, una electrificación creciente del consumo, con la electricidad extendiéndose a sectores clave como el transporte y la industria. Y, una gestión cada vez más inteligente, apoyada en tecnologías digitales y en la inteligencia artificial para optimizar en tiempo real el funcionamiento del sistema energético. En este contexto, el almacenamiento dejará de ser un elemento complementario para convertirse en una infraestructura esencial, presente en toda la cadena de valor, desde la generación hasta el consumo.

-¿Cuáles son los retos de futuro de TDG Group?

-Para TDG grupo, el futuro combina un importante potencial de crecimiento con desafíos igualmente relevantes. Uno de los principales es encontrar el equilibrio entre una expansión global acelerada y una implantación local sólida, que permita integrarse plenamente en cada mercado. A ello se suma la necesidad de adaptarse a marcos regulatorios diversos y en constante evolución, garantizando al mismo tiempo cumplimiento y agilidad operativa. Otro reto clave es mantener una ventaja tecnológica sostenida en un entorno altamente competitivo y en rápida transformación, lo que exige una inversión continua en innovación y una mejora constante de los productos y soluciones. En este contexto, creemos firmemente que el crecimiento a largo plazo solo es posible a través de la apertura, la colaboración y la construcción de ecosistemas. Es ahí donde se generan las verdaderas capacidades diferenciales y donde se construye un desarrollo sostenible.

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