Las 10 cosas que no esperas encontrar en el comedor de Inditex en Zaragoza
El restaurante corporativo del gigante textil en el polígono Plaza rompe moldes y estereotipos sobre cómo deber ser el funcionamiento de la restauración colectiva con propuestas singulares como jornadas gastronómicas de países o muestras de productos locales de calidad

Las neveras del comedor laboral de Inditex en Zaragoza con fruta y postres caseros eleborados en su cocina. / Jaime Galindo
No hace falta sentarse a comer para entender que el comedor laboral de Inditex en Zaragoza funciona con otras reglas. Basta con recorrer sus dos plantas, asomarse a las cocinas o detenerse en los pequeños detalles que encierra este espacio, desde cómo se sirven los platos hasta cómo se gestionan los residuos. Todo responde a un modelo que muestra cómo el sector privado puede apoyar la transformación de la restauración colectiva a través de redes alimentarias inclusivas y ecológicas, mayores beneficios sociales y menos costes ambientales, mejorando la salud de sus empleados y de la comunidad.
Lo que emerge no es solo un servicio para alimentar cada día a 1.500 trabajadores del centro logístico ubicado en el polígono Plaza de la capital aragonesa, sino un método muy definido que combina producto de proximidad, cocina tradicional y una operativa milimétrica guiada por criterios de sostenibilidad y economía circular. Una suma de decisiones que, en conjunto, dibujan algo poco habitual en los comedores de empresa.
Los restaurantes de Inditex son un ejemplo de restauración colectiva que ha cambiado las prácticas logísticas, la relación con los proveedores de proximidad y las visiones de la producción y el consumo de alimentos para lograr impactos transformadores y el residuo cero.

Jaime Galindo
Estos son algunas de las singularidades y secretos que esconce el comedor que la multinacional gallega puso en marcha hace poco más de un año y medio en su centro logístico de Plaza, que este diario ha visitado en exclusiva.
1- Un horno de brasa en un comedor de empresa
No es habitual encontrar un horno Josper en un comedor colectivo. El de Inditex en Plaza lo tiene. Se trata de una herramienta híbrida que combina la tradición de la parrilla de carbón vegetal con la tecnología de un horno moderno en un solo equipo cerrado, capaz de alcanzar altas temperaturas y muy utilizado en restauración por el sabor que aporta a los alimentos.
Creado en 1969 en Cataluña por Josep Armangué y Pere Juli (de cuyos nombres nace la marca), es considerado el primer horno de brasa del mundo y un estándar de lujo en la alta cocina.
En este comedor es una herramienta cotidiana. En él se preparan carnes, pescados e incluso verduras, logrando un acabado más propio de la restauración que de una cocina industrial. No es un elemento decorativo. Forma parte del servicio diario y permite ofrecer platos con un punto diferencial en textura y sabor.
2- Cocina en directo, sin bandejas predefinidas
Aquí la comida no está esperando al trabajador en una línea de autoservicio. En el abanico de platos que se pueden elegir cada día siempre hay varios que se cocinan en el momento, delante de él, en función de lo que pide. Este es uno de los aspectos más valorados por los usuarios del servicio.
Las estaciones de plancha, wok o parrilla funcionan de manera continua durante el servicio. Esto permite mantener la calidad del producto y evitar procesos de regeneración masiva. El resultado es una comida caliente, recién hecha y adaptada a cada elección, algo poco habitual en un entorno que sirve hasta 1.500 comidas al día.
3- Sin menú cerrado ni combinaciones obligadas
El comedor rompe con la estructura clásica de primero, segundo y postre. Aquí no hay un menú cerrado que seguir. Cada trabajador configura su comida como si estuviera en un bufé contemporáneo, eligiendo entre distintas estaciones y combinando platos según su apetito o rutina. Puede optar por una comida completa, algo ligero o incluso repetir una misma categoría.
Esa flexibilidad forma parte del modelo y es otra de sus características que más valoran los 1.500 trabajadores que a diario comen en espacio.
4- La verdura deja de ser secundaria
En este comedor zaragozano se consume más verdura que en ningún otro de Inditex, que tiene un total de 12 restaurantes corporativos en sus centros de trabajo en España, un dato que sorprende incluso a los propios gestores del servicio.
La explicación está, principalmente, en la arraigada tradición de huerta que existe en Aragón, el protagonismo de vegetales únicos en su recetario culinario y una elevada producción local que favorece su consumo.
Otra de las claves es el producto y en su tratamiento. Verduras de la huerta de Zaragoza, como la borraja o la acelga del proveedor Valiente, se cocinan en el momento, con técnicas sencillas -salteadas, asadas o cocidas- que respetan su textura y sabor. El resultado es que no solo están presentes, sino que se convierten en uno de los platos más demandados.
5- Todo se elabora desde cero
Aquí no entran productos de cuarta gama listos para consumir o cocinar directamente. La materia prima llega en bruto y se transforma íntegramente en la cocina de este centro.
Existe una sala específica de producción donde se lavan, pelan y cortan verduras y hortalizas a diario, siguiendo órdenes de trabajo muy precisas. Este proceso implica más trabajo, pero permite controlar la calidad desde el origen y mantener una cocina basada en producto real.
6- Postres de obrador propio
La repostería también forma parte de esa filosofía. No se recurre a productos industriales ni a postres envasados. El comedor cuanta con su propia maestra repostera, que se encarga de la elaboración casera de los postres.
El comedor cuenta con un espacio propio de elaboración donde una repostera prepara a diario bizcochos, cremas o dulces. La oferta cambia con frecuencia y se ha convertido en uno de los grandes atractivos del servicio, hasta el punto de que muchos trabajadores reconocen tener que contenerse.⸻
7- Jornadas temáticas y calendario gastronómico
El comedor introduce variaciones que van más allá del menú diario. Desde su apertura se han organizado jornadas gastronómicas temáticas de distintos países, como México o Japón, que rompen la rutina y generan expectación entre la plantilla.
A ello se suma la adaptación al calendario de festividades locales. Fechas señaladas se celebran con propuestas específicas, por ejemplo, con longaniza para Jueves Lardero o ternasco asado para el día del Pilar. El pulpo gallego, uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía de la tierra de origen de Inditex, tampoco falta. Con este apreciado producto del mar se inauguró el comedor en agosto de 2024 y su degustación se repite periódicamente.
8- Productores que entran en el comedor
El vínculo con el territorio no se limita a la compra de producto. También se traslada al propio espacio. De forma periódica se organizan mercadillos y degustaciones donde productores aragoneses presentan sus alimentos directamente a los trabajadores.
Quesos, verduras o elaboraciones artesanas se dan a conocer en un formato poco habitual en un entorno laboral, reforzando la conexión entre quien produce y quien consume.
9- Reutilizar también forma parte de la cocina
La reducción de residuos no es un añadido, sino parte del funcionamiento diario. Cada proceso está pensado para aprovechar al máximo el producto. Las mondas de fruta se utilizan para elaborar aguas saborizadas o partes menos visibles de las verduras, como los troncos del brócoli, se destinan a cremas. A esto se suma el uso de envases retornables y sistemas que minimizan el embalaje, reduciendo de forma notable los residuos generados.
10- Un comedor abierto a todos los turnos
El servicio del comedor se adapta a una operativa logística que funciona las 24 horas del días y los 365 días del año, con trabajadores en distintos horarios a lo largo del día.
Por eso el comedor abre desde las 11.00 hasta las 4.00 de la madrugada. En las horas centrales se concentran los menús más completos, mientras que en los turnos de tarde y noche se ofrecen opciones más ligeras, como bocadillos, cremas o platos combinados, manteniendo siempre la calidad del producto.
No hay un único elemento que explique este comedor, sino la suma de todos ellos. Pequeñas decisiones que, juntas, dibujan un modelo poco frecuente, donde la escala industrial de los servicios culinarios que ofrece convive con una forma de cocinar y organizarse que recuerda, en muchos aspectos, a lo más básico.
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