El parque más desconocido de Zaragoza está junto al Príncipe Felipe: fue un laboratorio al aire libre que desapareció sin dejar rastro
En una época marcada por la necesidad de modernizar el sector primario, esta institución se convirtió en un referente nacional
Entre los barrios modernos de Zaragoza y muy cerca del pabellón Príncipe Felipe se esconde una historia prácticamente olvidada. Donde hoy pasean vecinos y crecen zonas verdes, a finales del siglo XIX existió un innovador laboratorio agrícola al aire libre que transformó el campo aragonés.
El Centro Deportivo Municipal La Granja y el parque de La Granja nos dan una pista de qué edificio hubo anteriormente en esa ubicación, aunque en la actualidad no quede ningún rastro. En 1884, se inaguró la Granja Escuela de Zaragoza, también conocida como Granja Agrícola Experimental. Ubicada en la partida de Miraflores, en los terrenos de la antigua Torre de la Infanta, este centro pionero marcó un antes y un después en la investigación agropecuaria en España.
Impulsada por la Diputación Provincial de Zaragoza, la Granja ocupaba más de 21 hectáreas dedicadas a la experimentación agrícola y ganadera. La colocación de la primera piedra por el rey Alfonso XII simbolizó la importancia estratégica del proyecto, concebido como un espacio de innovación científica aplicada al campo. En una época marcada por la necesidad de modernizar el sector primario, esta institución se convirtió en un referente nacional.
Un motor del desarrollo agrícola en el Valle del Ebro
Uno de los mayores logros de la Granja Escuela de Zaragoza fue su contribución al auge del cultivo de la remolacha azucarera. Tras la crisis colonial de 1898, España necesitaba alternativas para el suministro de azúcar, lo que impulsó el desarrollo de este cultivo en el Valle del Ebro. Desde 1886, el Campo de Demostración de la Granja lideró investigaciones clave que permitieron optimizar técnicas agrícolas, introducir nuevas variedades y mejorar la productividad.
Bajo la dirección de figuras como Manuel Rodríguez Ayuso, cuya labor fue reconocida con un monumento erigido en 1915, se impulsaron avances decisivos en fertilización, rotación de cultivos y mecanización.
Formación, experimentación y vida rural
Además de su labor investigadora, la Granja Escuela desempeñó un papel fundamental en la formación de jóvenes agricultores. Programas educativos, como los cursos de capacitación para jóvenes de entre 14 y 18 años, ofrecían formación práctica en técnicas agrícolas y ganaderas. Estos programas contribuían a profesionalizar el sector agrícola y a difundir los avances científicos entre la población rural.

Rebaño de ovejas en los campos de la Granja Agrícola de Zaragoza. / Gran Archivo Zaragoza Antigua
Las actividades diarias en la Granja reflejaban un ecosistema agrícola completo: desde la recolección de alfalfa hasta la experimentación con abonos catalíticos para mejorar la calidad del suelo. También destacaban los trabajos en ganadería, con razas como la Schwyz guipuzcoana, resultado del cruce entre ganado suizo y autóctono, o el ovino derivado de la raza Shropshire Down.
Asimismo, se desarrollaron ensayos innovadores como el cultivo de champiñones, con el objetivo de evaluar su viabilidad comercial. Todo ello convertía a la Granja en un auténtico laboratorio al aire libre.
Infraestructuras y entorno estratégico
El acceso a la Granja se realizaba desde el actual entorno de Miguel Servet, atravesando campos experimentales y vías ferroviarias como la línea Zaragoza-Utrillas. En el paisaje destacaba la singular Villa Asunción, diseñada inicialmente por el arquitecto Félix Navarro y finalizada por Fernando de Escondrillas, un imponente edificio que hoy en día conocemos como el Palacio de Larrinaga.

Vista desde dentro de la puerta de entrada a la Granja Agrícola con el Palacio de Larrinaga al fondo. / Gran Archivo Zaragoza Antigua
La ubicación estratégica, conectada con importantes líneas ferroviarias hacia Barcelona, facilitaba tanto el transporte de productos como la difusión de conocimientos.
Declive y desaparición
La Guerra Civil Española (1936-1939) marcó el inicio del declive de la Granja Escuela de Zaragoza. Tras el conflicto, las instalaciones fueron desapareciendo progresivamente hasta no quedar rastro físico en la actualidad. A finales de los años 70, la propiedad del suelo, que era de la DPZ, recayó en el Ayuntamiento, y todos los antiguos edificios fueron derribados, y los inmediatos campos urbanizados. Sin embargo, parte de su legado perdura en instituciones como el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón, donde fue trasladado el monumento a Rodríguez Ayuso.

Cúpula geodésica en el parque de La Granja de Zaragoza. / Ayuntamiento de Zaragoza
Situación actual
En la actualidad, en el parque de La Granja encontramos equipamientos deportivos públicos, como pistas de petanca, mesas de mus y un campo de baloncesto. Tampoco faltan las zonas de juegos infantiles y un pequeño lago rodeado de zonas verdes, perfecto para pasear. Otros de los elementos más llamativos del parque son su reloj de sol y la cúpula geodésica de 15 metros de altura.
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