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The Wave 2026 | Pepe, un robot humanoide, toma la palabra en una mesa redonda: "Pronto nos veréis en vuestra casa"

El Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Aragón reúne a dos expertos en innovación y a un androide que, por primera vez en Europa, interviene como ponente y responde a preguntas en un debate sobre el presente y el futuro de la robótica

Gabriel García (Integra) y el robot humanoide Pepe, en una mesa redonda de The Wave.

Gabriel García (Integra) y el robot humanoide Pepe, en una mesa redonda de The Wave. / Josema Molina

Zaragoza

No era una demo, ni un vídeo, ni una promesa proyectada en pantalla. Era un robot subido al escenario y hablando en una mesa redonda, incluso respondiendo a preguntas. En The Wave 2026, donde la inteligencia artificial lo impregna todo, la escena fue reveladora de lo que está por venir en el mundo de la tecnología. Lo más relevante no era el espectáculo, sino lo que estaba ocurriendo. Un humanoide contestando con ironía a una pregunta sobre su propio papel en la sociedad.

“Interesante elección de ponentes”, deslizó Pepe —así es como han bautizado al androide— ante un auditorio de cerca de 300 personas, consciente del efecto que provocaba. No era solo un guiño programado. Era, sobre todo, la constatación de que la frontera entre lo posible y lo cotidiano en el mundo de la robótica se está desplazando a una velocidad difícil de asimilar.

La sesión, titulada ‘Humanoides: la nueva era de la robótica colaborativa’, ha sido organizada por Colegio Oficial de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos Industriales de Aragón (Cogitiar) dentro de su participación en el congreso.

El futuro se sienta a la mesa

El arranque tuvo algo de ejercicio generacional. Referencias a los robots de los años ochenta -de Star Wars a Terminator- para subrayar la distancia entre la ficción y lo que estaba ocurriendo en directo. “Eso era un robot antes”, se escuchó desde el escenario. Pero ya no.

El robot Pepe mide 1,35 metros, pesa 32 kilos, camina, gesticula… y habla. Y lo hace gracias a un trabajo de más de dos años impulsado por Cog con el apoyo de compañías como Integra Tecnología.

“Hoy no hemos venido a hablar del futuro, porque el futuro ya está aquí”, resumió Luis Labuena, gerente del colegio profesional. La frase, que podría parecer un recurso habitual en este tipo de eventos, adquiría otro peso con Pepe sentado a su lado.

Entre la fascinación y el límite tecnológico

El debate combinó la intervención humana con la robótica. Participaron Juan Carlos Dueñas, director de planta de Linde+Wiemann y presidente del Clúster del Automóvil de Aragón (Caar), y Gabriel García, responsable de Innovación en Integra. Dos visiones complementarias: la industria y la tecnología. Ambos coincidieron en algo que enfría el entusiasmo sobre esta tecnología sin restarle interés: la robótica humanoide aún no está lista para todo.

“El hardware está prácticamente desarrollado, pero el software y la capacidad de adaptación al entorno siguen siendo el gran reto”, explicó García, que puso dos ejemplos reales y contrapuestos sobre su uso actual, desde un robot que baila perfectamente sincronizado en la celebración del año nuevo chino a otro que pierde el control en un restaurante.

La clave está en el contexto. En entornos controlados, los humanoides ya funcionan. En escenarios abiertos, donde deben interpretar, decidir y reaccionar, todavía queda recorrido. ¿Dónde veremos antes a estos robots? La respuesta de los ponentes fue menos futurista de lo esperado. No será —al menos de momento— en fábricas complejas ni sustituyendo a operarios en cadena. Antes llegarán a espacios más acotados: eventos, formación, atención al público o tareas domésticas simples.

También en ámbitos donde el valor no es solo productivo, sino social: asistencia a mayores, apoyo educativo o acompañamiento. “Nos pueden ayudar a vivir mejor”, apuntó Dueñas, con una mirada que va más allá de la industria.

Pepe, fiel a su papel, lo resumió con una mezcla de humor y precisión: “Cada vez somos más útiles en entornos reales. Pronto nos veréis en hoteles, supermercados… y en vuestras casas”.

Una escena que define el congreso

La sesión vespertina no fue el único aporte de Cogitiar en el congreso. Por la mañana, el colegio organizó ‘Digital tools para el ingeniero del futuro’, centrada en herramientas digitales y capacitación. Dos caras de una misma estrategia: anticipar el cambio sin perder el rigor.

Pero fue Pepe quien se llevó la atención. No por lo que hizo —gestos, movimientos, respuestas— sino por lo que representó. En The Wave, por primera vez en Europa, un robot no fue el objeto del debate. Fue uno de sus protagonistas. Ahí está la verdadera noticia.

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