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The Wave 2026 | El robot que retrata a Mar Vaquero en azul: así se presenta la ingeniería aragonesa que diseña máquinas únicas

La empresa CYO Ingeniería, con sede en Zaragoza y casi tres décadas de trayectoria, convierte problemas y desafíos industriales en soluciones únicas

El retrato de Mar Vaquero, vicepresidenta del Gobierno de Aragón en funciones, realizado por un brazo robotizado de CYO Ingeniería.

El retrato de Mar Vaquero, vicepresidenta del Gobierno de Aragón en funciones, realizado por un brazo robotizado de CYO Ingeniería. / Miguel Ángel Gracia

Zaragoza

En cuanto uno cruza la puerta del Palacio de Congresos de Zaragoza, antes incluso de perderse entre ponencias y corrillos tecnológicos de The Wave 2026, hay un gesto mecánico que captura la atención. Un brazo robótico se desliza con precisión casi quirúrgica sobre un lienzo blanco. No improvisa. Traza cuadrados, capas, líneas que, poco a poco, acaban revelando un rostro reconocible. "¿Quién es?", se preguntan varios curiosos ante los vaivenes del autómata.

Se trata de un retrato de Mar Vaquero, vicepresidenta del Gobierno de Aragón en funciones y al frente del equipo que lidera la organización del congreso, que ha dado comienzo este martes a su tercera edición con 18.000 inscritos. La obra emerge en una gama de azules monocromáticos, como si el propio algoritmo hubiera decidido rendirse al color corporativa del foro.

La escena no es una performance artística al uso, aunque lo parezca. En realidad, es la carta de presentación de una de las empresas presentes en el espacio expositivo de The Wave (Expo Horizon). Detrás está CYO Ingeniería, una empresa zaragozana que lleva casi tres décadas diseñando lo que su CEO, Francisco Adarves, define como “máquinas especiales”, es decir, soluciones únicas para problemas concretos.

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Francisco Adarves, junto al robot colaborativo y el retrato de Mar Vaquero realizado durante The Wave. / Miguel Ángel Gracia

“Nosotros no hacemos máquinas en serie, sino máquinas singulares para necesidades muy concretas”, explica. La compañía, con 35 trabajadores y sede en la carretera de Logroño, trabaja para sectores tan dispares como la automoción, la IA фарma o la alimentación, y con clientes repartidos entre Europa, México o China. Hoy, sin embargo, ha decidido condensar toda esa experiencia en algo tan visual como inesperado: un robot que pinta.

Un retrato en una hora

El retrato de Vaquero no es casual ni inmediato. Parte de una imagen previa que, mediante inteligencia artificial, se descompone en capas. A partir de ahí, el robot —un modelo colaborativo de Universal Robots— ejecuta el dibujo con cuatro bolígrafos distintos, siguiendo trayectorias previamente calculadas.

El resultado tarda alrededor de una hora y cuarto en completarse. Durante todo el congreso, el robot está repitiendo el proceso con distintas composiciones ligadas al congreso, siempre en esa gama de azules que conecta con la identidad visual de The Wave. La empresa CYO entregará este miércoles el retrato de Vaquero a su protagonista durante la visita que hará a su expositor.

Del lienzo a los rodamientos

Lo que sucede sobre el lienzo no deja de ser una traducción llamativa de lo que CYO Ingeniería lleva décadas haciendo en silencio dentro de fábricas. Porque detrás de ese robot que dibuja hay una empresa que ha construido su trayectoria sobre la precisión, la personalización y la ingeniería aplicada a problemas concretos.

Fundada en 1997 por Carmen Yorno -madre del actual CEO-, la compañía nació como un despacho de cálculo de estructuras. Fue a finales de los noventa cuando, con la incorporación de Adarves, abrió una segunda vía enfocada en la automatización industrial. Dos líneas que convivieron durante años hasta que la empresa fue virando hacia lo que hoy es su núcleo: el diseño y fabricación de maquinaria singular.

Ese tránsito explica también su forma de trabajar. Cada proyecto es un traje a medida. El proceso arranca con un diseño en 3D que permite al cliente visualizar la máquina antes de que exista. Una vez validada, pasa a fabricación, con centros de mecanizado propios, control de calidad mediante medición tridimensional y, finalmente, montaje y programación.

El resultado son sistemas complejos, pensados para operaciones muy específicas. Una de sus máquinas más representativas es una instalación de doce estaciones capaz de ensamblar rodamientos con tolerancias de apenas 100 micras. El proceso incluye pesaje, dosificación exacta de grasa, inserción de componentes mediante prensas y verificación final del producto. Todo automatizado.

Ese tipo de soluciones les ha permitido trabajar con grandes proveedores industriales. Pero si algo ha cambiado en los últimos años es precisamente el peso del automóvil. “Antes estábamos en un 50%-50%, ahora la mayoría de nuestras máquinas ya no son para este sector”, explica Adarves.

Hoy, con un equipo de 35 personas y sede en Zaragoza, CYO Ingeniería se define más por lo que resuelve que por el sector en el que trabaja. Su especialidad no es una industria concreta, sino la complejidad. Con su participación en The Wave, ese conocimiento no se oculta dentro de una línea de producción, sino que cuelga de un lienzo y se firma en azul.

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