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Así combate Aragón la aparición de langostas en los campos de cultivo de Zaragoza: "Si se expanden, arrasan con lo que pillan"

El Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación ya ha enviado esta semana a técnicos a usar insecticida en explotaciones de Monegrillo, Farlete y el campo de maniobras de San Gregorio

Uno de los vehículos utilizados para la desinfección de campos de la provincia de Zaragoza.

Uno de los vehículos utilizados para la desinfección de campos de la provincia de Zaragoza. / GOBIERNO DE ARAGÓN

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Zaragoza

Han llegado antes de lo esperado, por eso hay que combatirlas desde el primer minuto. La langosta marroquí ya está en la provincia de Zaragoza, adelantándose unas semanas a un proceso que siempre esperan en el Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón. Las primeras pasadas con insecticida por localidades de la provincia se produjeron al comienzo de la semana, para evitar una plaga temida para cualquiera de los cultivos: "Si se expanden, arrasan con todo".

La directora general de Calidad y Seguridad Alimentaria en funciones, Aitziber Lanza, y el jefe de servicio de Sanidad y Certificación Vegetal, Jorge Badules, atienden por teléfono a este diario poco después de terminar una de estas batidas. "Empezamos ayer -por el martes- en dos puntos de Monegrillo en los que ya se habían detectado algunas langostas", resume Badules, del que dice Lanza que está "al pie del cañón" para evitar cualquier descontrol en estos primeros días con estos insectos.

"Nos pilló desprevenidos, porque era muy pronto", admite Badules, que considera que "todo está controlado", pero se seguirá "avanzando" para evitar que el asunto vaya a mayores. El jefe de servicio explica que "para atajar" la expansión hay que "actuar desde que se detecta y antes de que sean adultas, porque si no este insecticida ya no es efectivo". El propio Badules detalla que por ahora se han encontrado animales en "montes bajos y márgenes de caminos", lugares en los que "suelen hacer las puestas, porque son terrenos duros".

Cuando las hierbas, el alimento de las langostas, se acaba en esos ribazos, pueden empezar los problemas para los agricultores. "Cuando terminan el alimento del erial, pasan a parcelas ya cultivadas", razona Badules, que sí señala que la langosta marroquí es "la propia de esta zona" y que siempre hay "poblaciones bajas que no suelen dar problemas".

Colaboración con los agricultores

Para Lanza y Badules "las alarmas" son importantes para evitar que este animal se expanda y llegue a afectar a zonas cultivadas. "Como hubo avisos, se ha actuado lo antes posible", cuenta el jefe de servicio, pensando en que la langosta "no se vaya de los niveles habituales", cuando pueden empezar a generarse esos problemas.

La directora general de Calidad y Seguridad Alimentaria destaca que la semana pasada, como previsión, el departamento dio "charlas para explicar a los agricultores que tenían que avisar cuando localizaran estos animales". "Ha funcionado, ya lo puedes ver", celebra Lanza, ya que los técnicos de la DGA acudieron a Monegrillo y Farlete avisados por profesionales de la zona.

El estudio habitual de estos animales explica que "la puesta de huevos en zonas duras tenga lugar a finales de abril o principios de mayo", por eso consideran dentro de Agricultura que este ejercicio "se ha adelantado un poco". "Nacen las larvas y no suelen dar mayores problemas", dice Badules, que alerta de que "cuando por razones poco claras hay explosiones de individuos y cambian de comportamiento, buscan comida y arrasan con lo que pillan". Si pasa eso, "las langostas se comerían el cultivo e incluso desplazarse kilómetros", concluye Badules, deseoso de que todo eso no suceda.

Intervención en el campo de maniobras de San Gregorio

Ell jefe de servicio de Sanidad y Certificación Vegetal, Jorge Badules, resalta también la participación en el campo de maniobras de San Gregorio, ya una tradición "desde hace 20 años" para combatir la presencia de la langosta. "Es una zona indicada para ella, porque no se labra ni se cultiva y es un terreno duro", resume.

Para Badules, este espacio militar es "propicio para su puesta de huevos", pero también para su expansión, porque "no tiene comida y se marcha hacia pueblos de alrededor". Una colaboración de dos décadas con el Ejército que da sus frutos: "Los propios militares nos avisan de que ven los bichos, que hay un foco".

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