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Así funcionan los grupos de apoyo latino en Zaragoza: "Mi regulación fue un proceso muy malo, con estafa incluida, no quiero que la gente se equivoque"

Formada como trabajadora social en su Colombia natal, Elsa Blumenthal trabaja como dependiente en una tienda de reparación de móviles en Zaragoza y colabora con la comunidad migrante para evitar engaños en la integración en la ciudad

La trabajadora social colombiana Elsa Blumentha, este jueves en Zaragoza.

La trabajadora social colombiana Elsa Blumentha, este jueves en Zaragoza. / Miguel Ángel Gracia

David Chic

David Chic

Zaragoza

Formada como trabajadora social en su Colombia natal, Elsa Blumenthal trabaja como dependiente en una tienda de reparación de móviles en Zaragoza. Forma parte de varios de los grupos de Facebook y Whatsapp de la comunidad latina en Aragón que estos días se llenan de dudas, miedos e inquietudes de cara a la regularización extraordinaria de migrantes. Ella trata de poner su experiencia previa al servicio de la comunidad, colaborando con sus compatriotas tratando de desentrañar la madeja legal y la saturación administrativa a la que se enfrentan en los próximos meses.

Ayuda a colombianos en Zaragoza o Ayudanos a ayudar son los espacios en los que se intercambian inquietudes. En algunos más restrictivos se gestionan intercambios de camas, alimentos y otras necesidades básicas. En estos grupos las personas que tienen conocimientos se esfuerzan en asesorar a los recién llegados para evitar los errores por los que ellos mismos tuvieron que pasar. "Mi regulación fue un proceso muy malo, con estafa incluida, no quiero que la gente se equivoque", indica.

El objetivo es claro. "Cuando llega a otro país es muy importante encontrar a personas que te echen una mano", afirma. Y todavía lo es más cuando se han detectado estafas y engaños. "Nos encontramos con familias en la economía sumergida a las que les están pidiendo 800 euros por unos consejos legales que son falsos", denuncia.

La forma en la que se ha tramitado esta regularización es "un completo desastre" por la forma populista con la que se anunció al principio de año sin dejar claro los trámites que son necesarios. Eso hará que pese a su coste y su dificultad para lograrlos muchos tengan que hacerlos por duplicado por haber caducado algunas de sus solicitudes. "El BOE es ininteligible para el ciudadano común que quiere hacer el trámite por su cuenta, muchos se están encontrando con que la página de Extranjería no facilita los formularios ni el modelo para el pago de tasas", advierte.

Por otro lado, según se está comentando en los grupos con residentes latinos en Aragón la exigencia de la "Clave" o certificado digital es una barrera infranqueable para quienes están en situación irregular. "El nuevo proceso menciona un certificado de vulnerabilidad que ni siquiera los trabajadores sociales de los barrios sabían cómo gestionar hasta el día de la publicación del decreto", advierte.

La experiencia personal de Blumenthal, de origen caleño, forma parte de su implicación comunitaria. Su madre lleva 18 años en España y siempre ha actuado como un refugio para conocidos que necesitaban ayuda en si integración. Relata, por ejemplo, cómo acogieron a una familia que huía de amenazas en Colombia y terminaron viviendo en un pueblo de Zaragoza, donde la solidaridad de los vecinos fue clave para su integración.

Pese a los problemas confía en la regularización planteada. "Estar sin papeles es una agonía, pues tienes tranquilidad y tus derechos laborales se vulneran constantemente: he visto casos de gente que trabaja en la construcción o en el servicio doméstico y no les pagan, y tienen miedo de denunciar", asegura. Por eso mantiene la esperanza. "Este proceso, aunque caótico, les va a permitir entrar al sistema, cotizar y, sobre todo, dejar de vivir con miedo", expresa.

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