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El precioso pueblo de Teruel con una de las plazas de toros más curiosas de España: "Parece un anfiteatro romano"

Es un recinto inacabado situado a escasos metros de la muralla medieval de una localidad considerada de las más bonitas de todo Aragón

Plaza de toros de Rubielos de Mora

Plaza de toros de Rubielos de Mora / FACEBOOK

Zaragoza

Las plazas de toros han sido durante muchos años un centro de ocio y entretenimiento para los pueblos. Los recintos, repletos de casi toda la población durante las fiestas del verano, no solo han servido para acoger corridas, sino también encierros, festejos populares y otros eventos que nada tienen que ver con los animales. La plaza de toros suele ser completamente diferente arquitectónicamente al resto de edificios del pueblo y su forma despierta la curiosidad de vecinos y visitantes.

Aragón también esconde algunas plazas de toros muy curiosas repartidas entre Zaragoza, Huesca y Teruel. Tarazona es una de las localidades que cuenta incluso con dos plazas de toros, la actual situada en la avenida de Navarra, y la anterior construida en el antiguo prado de la ciudad con forma octogonal.

La plaza de toros vieja de Tarazona posee la declaración de Bien de Interés Cultural e incluso forma parte de la Unión de Plazas de Toros Históricas. Además de su curiosa forma, el conjunto urbanístico cuenta con 32 viviendas y en su patio interior era donde se celebraban las actividades taurinas. Los balcones se alquilaban para los aficionados al toreo.

Plaza de toros antigua de Tarazona

Plaza de toros antigua de Tarazona / TARAZONA MONUMENTAL

Sin embargo, hay una plaza de toros en Aragón todavía más curiosa que la de Tarazona. Este recinto se encuentra localizado en uno de los pueblos más bonitos de toda la comunidad como Rubielos de Mora. Esta pequeña localidad de tan solo 600 habitantes en la comarca Gúdar-Javalambre cuenta con una plaza de toros que solo llegó a construirse hasta la mitad quedándose con una forma similar a un anfiteatro romano.

Tal como explica Aitaaragón, la plaza de toros no terminó por construirse por falta de fondos. El recinto, que tiene una capacidad estimada entre 1.500 y 2.000 espectadores, se inauguró en 1932 y el conocido diestro valenciano Vicente Barrera era la cabeza del cartel inaugural, aunque no llegó a torear por llegar tarde al evento. En el lado sin terminar se encuentran en la actualidad locales utilizados por los vecinos del pueblo como peñas para las fiestas populares.

Plaza de toros de Rubielos de Mora

Plaza de toros de Rubielos de Mora / FACEBOOK

Uno de los festejos más característicos de Rubielos de Mora es sin duda el Toro de Soga, declarado incluso Fiesta de Interés Turístico de Aragón, que recorre las calles del casco histórico de la localidad guiado por sogueros con indumentaria tradicional. Este festejo discurre desde el principal acceso a la población, el portal de San Antonio, llegando a la plaza Hispano América, para recorrer la tradicional "vuelta de procesión" junto a la muralla.

Uno de los pueblos más bonitos de Aragón

Además de su característica plaza de toros que recuerda a un anfiteatro romano, Rubielos de Mora es, según los expertos en turismo, uno de los pueblos más bonitos de todo Aragón. Sus calles conservan un valioso patrimonio histórico que permite al visitante hacer un recorrido por siglos de historia a través de su arquitectura civil y religiosa.

Pasear por la localidad es descubrir la casa consistorial, elegantes casonas señoriales, las antiguas escuelas modernistas o el histórico hospital de Gracia, actual sede del Museo Salvador Victoria. A ello se suman joyas como la excolegiata de Santa María, el antiguo convento del Carmen, que alberga el Museo José Gonzalvo, o el convento de las Agustinas, que refuerzan el enorme atractivo cultural de este rincón de la provincia de Teruel.

Rubielos de Mora en una imagen de archivo

Rubielos de Mora en una imagen de archivo / Ferran Mallol / TURISMO DE ARAGÓN

Además, Rubielos de Mora ofrece propuestas perfectas para una escapada en familia gracias a su subsede de Territorio Dinópolis, Región Ambarina. En este espacio es posible descubrir cómo los insectos quedaron atrapados en la resina de los árboles hace millones de años, dando lugar a piezas de ámbar únicas que han llegado hasta nuestros días.

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