Así ve el resto de España a los aragoneses: tres palabras que lo dicen todo
La compañía cervecera Ambar ha presentado un estudio que analiza cómo se ve la identidad aragonesa desde fuera, destacando los rasgos más significativos

Imagen de la presentación del estudio planteado por Ambar. / Miguel Ángel Gracia
Amables, cabezotas y orgullosos. Así ve el resto de españoles a los aragoneses. Estos son los rasgos de identidad más destacados de un estudio que muestra a la comunidad tal como es, rechazando los estereotipos como algo negativo. Todo lo contrario. Son la mejor manera de entender la imagen que proyectan los ciudadanos de Zaragoza, Huesca y Teruel. Lo que durante años parecía algo despectivo, como cabezotas, de pueblo o directos, ahora se ve como señas de identidad que hablan de constancia, valores y sinceridad.
Con motivo de la presentación de la campaña del Día de San Jorge de Ambar, la compañía cervecera ha elaborado un estudio que recopila cómo se muestra la comunidad fuera de sus fronteras. Tener una cerveza propia siempre se ha entendido como una señal de identidad. El año pasado, los estudios encargados por la marca apuntaban a una idea clara: en Aragón hacía falta reforzar el orgullo de pertenencia. De ahí nació la campaña “Aragón, tenemos que querernos más”, que reflejaba que siete de cada diez aragoneses compartían esa percepción.
Hoy, la reflexión ha ido un paso más lejos. Esta vez, el foco no está solo en cómo se ven los propios aragoneses, sino en cómo los perciben desde fuera. La iniciativa presentada no es únicamente una campaña publicitaria, aunque también incluye nuevas piezas creativas, sino un estudio nacional que analiza la identidad aragonesa desde la mirada del resto de España.
El objetivo era escuchar sin prejuicios y entender qué imagen proyecta Aragón. “Venimos a hablar de identidad, de cómo nos ven desde fuera y de reconocernos en lo que otros piensan de nosotros”, han explicado Enrique Torguet, director de Comunicación y ESG de Ambar, e Irene Salgado, CEO de Random Strategy, la empresa responsable del estudio, durante la presentación de un trabajo que incluye 1.000 encuestas online a población adulta de toda España.
La primera idea llamativa es que el 84% de los encuestados reconoce conocer poco o nada Aragón. Sin embargo, esa falta de conocimiento no impide que existan referencias claras, incluidos los que tienen menos información sobre la comunidad. Eso sí, también reconocen qué puntos tienen muy claros. Zaragoza, la Virgen del Pilar, los paisajes naturales, Huesca y los Pirineos o el río Ebro aparecen como los principales elementos asociados al territorio.
En cuanto a la percepción de los aragoneses, los resultados dibujan un perfil muy definido. Los términos más repetidos de forma espontánea son amabilidad y cordialidad, seguidos de la terquedad y el orgullo de pertenencia. A estos se suman valores como la honestidad, la sociabilidad y la autenticidad.
Lejos de interpretarse como defectos, muchos de los rasgos tradicionalmente considerados negativos adquieren una lectura positiva. Ser cabezota, por ejemplo, se asocia mayoritariamente con la constancia y la capacidad de no rendirse. Hablar claro se traduce en sinceridad, mientras que la expresión “ser de pueblo” se vincula con raíces y valores.
La imagen general es, además, claramente favorable. La práctica totalidad de los encuestados tiene una percepción positiva o neutra de los aragoneses, con un porcentaje mínimo de valoraciones negativas.
El estudio también revela que, aunque Aragón no figura entre las comunidades con una personalidad más marcada, sí proyecta una identidad sólida basada en la discreción y la resistencia. “No siempre hace ruido, pero no le hace falta”, subrayan los autores.
Amigo aragonés
En el ámbito de las relaciones personales, los datos refuerzan esa buena imagen: más de la mitad de los encuestados vería con buenos ojos tener un amigo aragonés, y la valoración también es alta en entornos laborales, tanto como compañeros como en puestos de responsabilidad.
Con estas conclusiones, la campaña apuesta por otorgar un nuevo sentido a los tópicos y convertirlos en elementos de orgullo. Bajo el lema “Sí soy, sí somos”, la propuesta reivindica atributos como la cabezonería o la franqueza en clave positiva: “Sí, somos cabezones. Sí, hablamos claro”.
El reto no está en la reputación, sino en la visibilidad. La identidad aragonesa existe y está bien valorada. Ahora se trata de hacerla más visible.
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