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Las caras, Jorge, las caras: contracrónica del acuerdo entre PP y Vox por el Gobierno de Aragón

Jorge Azcón y Alejandro Nolasco, líderes de populares y ultraderechistas en la comunidad, han llegado entre risas a la convocatoria para explicar el nuevo pacto, pero no han podido ocultar sus reacciones ante las palabras de su socio para los próximos cuatro años

El futuro presidente de Aragón, Jorge Azcón, observa a Alejandro Nolasco (Vox), que responde a los medios de comunicación.

El futuro presidente de Aragón, Jorge Azcón, observa a Alejandro Nolasco (Vox), que responde a los medios de comunicación. / JAIME GALINDO

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Zaragoza

Sonreían, bromeaban, Jorge Azcón y Alejandro Nolasco por los pasillos de La Aljafería de camino a la convocatoria de prensa para presentar, por fin, el acuerdo de Gobierno entre PP y Vox para ponerse al frente de Aragón los próximos cuatro años. Si nada pasa por el camino, para lo que pondrán "fe, esperanza y caridad" y no repetir el episodio de la pasada legislatura. Con ganas de llegar a buen puerto, los dos líderes de los dos partidos que conformarán el Ejecutivo aragonés no pudieron evitar, minutos después, que sus rostros les delatasen y las cejas enarcadas, las sonrisas incómodas o los ceños fruncidos delataran esos puntos de "escollo" entre dos partidos que han mantenido más de dos meses de conversaciones.

Como un déja vu de lo que fue la normalidad política entre 2023 y 2024 en la comunidad autónoma, Nolasco y Azcón, Azcón y Nolasco, se daban paso para capear preguntas sobre "prioridad nacional", acogida de menores migrantes no acompañados, actuaciones inmediatas y repartos de cargos que Vox dice que no quiere, pero que asume en cantidad de cinco y dos de ellos -vicepresidencia primera de las Cortes y senador autonómico- con más sueldo y nombre que capacidad política.

Dijo Nolasco que no sabía qué consejería iba a ser la vicepresidencia y precisó Azcón que sería la de Desregulación. No asegura el líder de la ultraderecha que volverá a sentarse a la derecha del jefe del PP, pero la lógica dice que el ahora portavoz será en breve la segunda autoridad ejecutiva de la comunidad. Y hasta ahí las precisiones.

Los dos partidos hablaron de arraigo, de prioridad nacional, de "baremos" para poder pedir o no subvenciones y de que todo -todo- tendrá que aprobarse con la seguridad de los servicios jurídicos. Gobernarán PP y Vox, trabajarán como nunca los letrados de la DGA.

Nolasco y Azcón charlan por los pasillos de La Aljafería, antes de presentar el acuerdo de Gobierno.

Nolasco y Azcón charlan por los pasillos de La Aljafería, antes de presentar el acuerdo de Gobierno. / JAIME GALINDO

Y mientras Nolasco decía que no llegarían más migrantes, Azcón subía hasta la mitad de su frente las cejas. Y sonreía forzosamente para mostrar tranquilidad por convivir políticamente con un socio que atiza a su partido a nivel nacional como si no hubiera otro objetivo político con el que pelearse. La sonrisa forzada del futuro presidente ante según qué afirmaciones del líder de Vox y ante el orgullo ultraderechista de haber pegado un bocado del 33% en el Gobierno de Aragón avanza que los socios nacen con ganas, con un apretón de manos, pero con los ojos de lado para vigilar que el proyecto político no se va al garete.

Y mientras Azcón rebajaba los pasos a la derecha del acuerdo PP-Vox y golpeaba a Pedro Sánchez, seguro de vida para populares y voxistas cuando el asunto se pone complicado, Nolasco miraba al frente como un soldado cuadrado, con una corbata llena de banderas de España y un gesto firme de misión cumplida para su jefe Santiago Abascal.

¿Se fían? "No tengo la bola de cristal para saber lo que pasará en uno o dos años", dice Nolasco. "Acordaremos cuatro Presupuestos", dice Azcón. Y se miran de reojo y se sonríen a la cara.

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