Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un brindis, tres jotas y un Gobierno secreto: la contracrónica del Día de Aragón

Las críticas y las defensas al acuerdo por la gobernabilidad de la comunidad autónoma monopolizan los corrillos de un día de celebración de la autonomía y análisis del nuevo futuro que se abre en el plano político

Imagen general del aperitivo de celebración del Día de Aragón en La Aljafería.

Imagen general del aperitivo de celebración del Día de Aragón en La Aljafería. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Zaragoza

Un pacto cocinado en silencio tiene todo el eco que puede rebotar en las paredes del Palacio de La Aljafería. Un pacto anunciado a horas de enfundarse el traje de gala para celebrar el Día de Aragón tiene un eco incontenible y monopolizador de todas las conversaciones. PP y Vox firmaron hace 24 horas un acuerdo para gobernar Aragón, una tregua autonómica entre dos partidos en guerra nacional, y la ratificación de un proyecto conservador para Aragón. En el brindis para celebrar el pacto participaron, porque así decidieron las fechas Jorge Azcón y Santiago Abascal, los diputados del PSOE, de Teruel Existe y de Izquierda Unida, que solo lo hicieron por Aragón y ya cargaron sus primeras críticas contra las dos derechas. Y los consejeros en funciones, los sindicatos, las organizaciones empresariales y tantos representantes sociales como sillas caben en el patio de Santa Isabel.

Los himnos de rigor y las jotas llenaron de música un acto que tuvo como culmen emocional el recuerdo a Jorge García Dihinx y Natalia Román, los dos montañeros aragoneses fallecidos en diciembre del pasado año y reconocidos con la Medalla al Mérito Deportivo. Lágrimas derramadas por autoridades y civiles que también disfrutaron de S’ha feito de nuey. En cheso, la canción fue recordada en la comparecencia ante los medios de comunicación por... Alejandro Nolasco, líder de Vox en la comunidad, que aprovechó para recordar que el pacto con el PP orilla al catalán hacia la comunidad vecina.

El reencuentro de los diputados autonómicos, hibernados por los plazos apurados por PP y Vox, se convirtió en muchos cafés a metros de La Aljafería, algo de calor en el desarrollo de la ceremonia institucional y cervezas compartidas en el post. Unos se estrenaban, otros ya se saben al dedillo el funcionamiento y muchos -todos- buscaban a los consejeros en funciones para saber si seguían en el mismo despacho y si iban a rivalizar en unas semanas en los debates autonómicos. Mutis: "nadie sabe nada y solo lo sabe él", antes de cabecear en dirección a un Azcón que llenó galerías de teléfonos móviles y sonreía después de la primera noche sin tener que pensar en llamar a Bambú, sede nacional de Vox, para afinar los escollos que ahora son del Gobierno de Aragón y no de PP-Vox.

La ultraderecha no tuvo los problemas de conversaciones del presidente ni de tantos consejeros. Tiene la particular costumbre Vox de aprovechar los encuentros institucionales para celebrar improvisadas reuniones de grupo parlamentario o Ejecutivas provinciales. Diputados, asesores y cargos intermedios del partido se fueron juntos, en torno a una de las mesas del catering, para repasar las declaraciones de Nolasco -Génova desapareció- y pensar quién se queda cada cargo, porque algún día habrá que empezar a hablar de ello. Solo pasaron por la mesa de Vox algún despistado diputado, saludadores corteses con todo el mundo y representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Daba el asunto para fotografía.

Los consejeros del Gobierno de Aragón, en funciones, se saludan tras una fotografía de familia.

Los consejeros del Gobierno de Aragón, en funciones, se saludan tras una fotografía de familia. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Los que no salieron en la imagen fueron los representantes de Chunta Aragonesista, indignados por el acuerdo entre las dos derechas y que no hicieron acto de presencia en La Aljafería. Sí en la puerta, donde Jorge Pueyo, su portavoz, avanzó su falta de participación por culpa del acuerdo entre Azcón y Nolasco. El día elegido no gustó a un partido acusado de "boicot institucional" por un PP que defendió, en boca de Ana Marín, "el resultado de las urnas" cuando llevan dos meses y medio recogidas. Quiere Pueyo que se hable más de él que de un PSOE que, conste también, desapareció del patio del convite después de la primera cerveza. Más allá de la fotografía de rigor del grupo parlamentario, el socialismo aragonés replegó pronto sus velas deslizando en corrillos las ganas contenidas de que vuelva la normalidad, se nombren portavocías y se empiecen a afilar los palillos con los que pinchar al nuevo Gobierno. Objetivo primordial será Vox, con sus tres consejerías, pero también un PP al que ven debilitado y cedente ante el afán de la ultraderecha.

Y poco más. Un sol primaveral acompañado de un cierzo suave que permitió celebrar un nuevo Día de Aragón. Relojes a punto para el inicio definitivo de la legislatura. Este viernes, la Mesa de las Cortes pondrá día y hora al debate de investidura. Ya no habrá brindis, solo política.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents