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El 'joven' pueblo de Huesca donde San Jorge es todavía más especial: tiene una histórica noria restaurada

Se trata de una de las muchas localidades de Huesca que nacieron al abrigo del Instituto Nacional de Colonización a mediados del siglo pasado

Panorámica de San Jorge en los años 60

Panorámica de San Jorge en los años 60 / ARCHIVO JOSÉ BOROBIO

Aragón cuenta con una gran cantidad de pueblos con muy poco tiempo de vida. Son varias las localidades localidades que nacieron a mediados del pasado siglo de la mano del Instituto Nacional de Colonización y actualmente forman parte de un municipio mucho mayor. Las Cinco Villas vieron como nacieron entre los 50 y los 70 una decena de pueblos de colonización que respondían al mismo patrón urbanístico: Santa Engracia, Santa Anastasia, Pinsoro, El Bayo, Valareña, Bardenas, El Sabinar, Campo Real, Santa Engracia y Alera.

La provincia de Huesca vivió un proceso similar en Los Monegros donde nacieron una gran cantidad de pueblos como consecuencia de la puesta en marcha del regadío y cultivo en zonas despobladas o poco explotadas. Frula, Sodeto, Montesusín, Valfonda de Santa Ana, Curbe, Orillena, Cantalobos, San Lorenzo del Flumen, Cartuja de Monegros y San Juan de Flumen fueron creados y construidos por los arquitectos más destacados de España que tuvieron que resolver el asunto de la vivienda.

El típico pueblo de colonización

Otro de los pueblos de la provincia oscense que fue programado por el Instituto Nacional de Colonización fue San Jorge, que debe su nombre al patrón de Aragón y que celebra sus fiestas patronales este mismo 23 de abril. El arquitecto zaragozano José Borobio Ojeda fue el encargado de diseñar una localidad que pertenece en la actualidad al municipio de La Hoya junto al Canal de Monegros y la autovía que conecta Zaragoza con Huesca.

Iglesia parroquial de San Jorge

Iglesia parroquial de San Jorge / TURISMO HOYA DE HUESCA

San Jorge es el típico pueblo de colonización con su iglesia y su plaza en el eje del casco urbano rodeadas de viviendas apropiadas para la actividad agropecuaria mientras un extenso pinar rodea toda la localidad y allí se ubican las buenas instalaciones deportivas incluyendo un bonito campo de fútbol. Las calles son amplias y están adornadas por setos y arbolado que le dan un aspecto diferente a la gran mayoría de localidades de Aragón.

La iglesia de San Jorge tiene la abadía adosada al resto del edificio, visto de ladrillo al exterior, pero relucido en el interior. Tal como explica el Ayuntamiento de Almudévar, el templo consta de una nave de cinco tramos, capilla mayor, que se abre mediante arco rebajado en un parámetro de ladrillo visto.

Noria restaurada en San Jorge

Noria restaurada en San Jorge / AYUNTAMIENTO DE ALMUDÉVAR

Otro edificio religioso que destaca en San Jorge es la ermita de la Virgen de la Violada, cuyo nombre deriva de la Vía Lata, situada en lo alto de una colina repoblada de pinos. Es un edificio de ladrillo, de planta circular, precedido de pórtico en que destaca la espadaña. Otros elementos muy curiosos del pueblo que bien merecen una visita son la Antigua Yésera, la Casa Súñer, el Silo, las Antiguas Escuelas o la Noria. Los Talleres de Empleo de Almudévar recuperaron este precioso edificio situado a las afueras del pueblo.

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