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La patronal respalda con cautela la regularización extraordinaria de inmigrantes ante la falta de trabajadores

CEOE y Cepyme analizan la regularización con la mirada en que el proceso se traduzca en empleo estable y en un encaje real con las demandas del mercado

Un trabajador del campo aragonés, durante su jornada laboral.

Un trabajador del campo aragonés, durante su jornada laboral. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Zaragoza

La regularización extraordinaria de inmigrantes impulsada por el Gobierno de España ha encontrado en Aragón una acogida matizada por parte del tejido empresarial. Desde la patronal, la medida se observa como una oportunidad, aunque también como un proceso que podría haberse afinado más en su diseño.

El presidente de CEOE Aragón, Benito Tesier, reconoce que la iniciativa «puede resultar positiva» en un contexto marcado por la falta de mano de obra en determinados sectores y territorios. Una carencia que, en comunidades como Aragón, se deja notar especialmente en ámbitos como la industria, el campo o la logística, donde las empresas llevan tiempo alertando de dificultades para cubrir vacantes.

Sin embargo, desde la organización empresarial se echa en falta un mayor trabajo previo. Tesier subraya que una medida de este calado «debería haberse trabajado y consensuado en el marco del diálogo social», con el objetivo de orientarla de forma más directa hacia el empleo. A su juicio, ese enfoque permitiría no solo responder a las necesidades reales del mercado laboral, sino también ajustarse mejor a las particularidades de cada territorio.

Más allá de las críticas, la patronal enfatiza en el potencial de la regularización si se gestiona adecuadamente. «Tenemos que ofrecer oportunidades de calidad a estas personas que van a ver regularizada su situación», apunta Tesier, incidiendo en la importancia de integrar ese nuevo talento en el tejido productivo. La clave, añade, está en convertir esta medida en una vía para reforzar la competitividad empresarial y, al mismo tiempo, favorecer la cohesión social.

En ese equilibrio entre necesidad y planificación se sitúa la posición de la patronal aragonesa. Hay un respaldo a la oportunidad que abre la regularización, pero con la mirada puesta en que el proceso se traduzca en empleo estable y en un encaje real con las demandas del mercado.

Faltan trabajadores

En una línea similar se expresa Cepyme Aragón, que pone el foco en el impacto directo que la falta de mano de obra tiene sobre las pequeñas y medianas empresas. Desde la organización subrayan que «la falta de cobertura de vacantes se ha convertido en uno de los principales problemas para muchas empresas, especialmente para las pymes», por lo que consideran necesario abordar esta realidad «con un enfoque útil y pegado a las necesidades del mercado laboral».

Cepyme recuerda además el peso específico de este tipo de empresas en la comunidad: ocho de cada diez empleos los generan las pymes. En este contexto, la organización valora que medidas como la regularización «pueden contribuir a facilitar la incorporación de personas al empleo», aunque se insiste en que debe hacerse desde una perspectiva de «orden, seguridad jurídica y adecuación a las necesidades reales de las empresas». Para ello, añaden, la formación y la cualificación profesional son elementos imprescindibles.

La organización empresarial introduce también un matiz de cautela. «Apelamos a la prudencia, pues ahora mismo el proceso de regularización de expedientes ha iniciado su recorrido y debemos estar atentos a si dicha medida será la necesaria», señalan. A su juicio, solo el paso del tiempo y la interlocución en las mesas de diálogo con las pymes permitirán evaluar con precisión el alcance real de la iniciativa.

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