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Aurora López Azcona, profesora de Derecho Civil en la Universidad de Zaragoza: "Lo que más nos ha costado a nosotras es acceder a las cátedras"

La docente percibe que las mujeres han tenido más dificultad para acceder a los puestos de mayor responsabilidad, una barrera que trata de superar en su camino a la cátedra

La profesora Aurora López Azcona, profesora de Unizar.

La profesora Aurora López Azcona, profesora de Unizar. / Servicio Especial

Zaragoza

Era septiembre de 1990 cuando Aurora López Azcona comenzó a ejercer en la Universidad de Zaragoza. «Nada más acabar la carrera me vinculé al campus. Me gustaba dedicarme al trabajo universitario, sobre todo a la investigación, y lo tenía claro», comparte. Ahora es profesora titular de Derecho Civil y directora de la cátedra institucional Fundación Ibercaja de apoyo a la Infancia y Adolescencia.

Aurora explica que en Derecho, y en concreto en Civil, que es su área, «siempre ha estado bastante nivelado el número de mujeres y de hombres». Así lo recuerda, al menos, de sus inicios en la Universidad de Zaragoza. «Lo que nos ha costado más a nosotras es acceder a las cátedras. Nuestra carrera académica ha avanzado más lenta», dice.

Habla desde la experiencia de quien ahora tabaja por conseguir su cátedra. Aurora, que es también vicedecana de estudiantes y prácticas externas de la facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza, académica de número de la Real Academia Aragonesa de Legislación y Jurisprudencia y vocal de la comisión aragonesa de Derecho Civil, indica que tiene «los méritos suficientes, pero es la Agencia Estatal de Acreditación la que tiene que considerarlo así».

Este avance más «lento» en la carrera profesional al que se enfrentan las mujeres es para Aurora consecuencia de varios factores, entre los principales el tener que compaginar la docencia con labores de cuidados. «Hacer estancias en el extranjero ha sido más complicado al tener que estar dedicándonos a nuestras familias», apunta.

«También la investigación se nos ha ralentizado en algunos momentos debido a las obligaciones familiares», apunta.  A las tareas familiares suma «las circunstancias en las que una ha desarrollado la carrera». «Se nota si has tenido un director que ha empujado tu carrera o no». «Eso nos pasa a todos, sin distinción por sexos», aclara. Ella se encontró con un profesional mayor que estaba en el final de su carrera docente. «No pudo empujar las tesis doctorales que llevaba como habría sido deseable o en las iguales circunstancias que otros compañeros», apunta, y añade: «Hay gente que vamos construyendo nuestra carrera poco a poco y nos cuesta más, y otros que lo tienen más sencillo».

Aurora aclara que, a la hora de ejercer la docencia, no se ha encontrado con ningún problema por ser mujer, algo que achaca, en parte, a su forma de ser. «Desde el primer momento he marcado las reglas del juego en clase, aunque de vez en cuando las he tenido que recordar», dice. Sabe que otras compañeras «sí han podido tener en un momento dado problemas de autoridad».

Por eso, como vicedecana trata de impulsar la igualdad de género con, por ejemplo, invitaciones a referentes femeninas a las salidas profesionales que organiza. Lo hace, en parte, porque ha percibido que, aunque en Derecho hay más alumnas matriculadas y son las que más se implican en clase, «muchas dan un paso atrás cuando empiezan a despegar en el ámbito profesional». «Son muy potentes cuando estudian pero, en el momento en el que forman la familia, muchas dan un paso atrás», apunta.

De ahí la importancia de mostrar que, además de en los cuerpos base, donde se han dado pasos de gigante y cada vez hay mayor presencia femenina, las mujeres también pueden ocupar los puestos de mayor responsabilidad. Que son capaces de saltar y romper los techos.

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