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La segunda vida del Palacio de la Luz: la historia de la antigua sede de Endesa en Zaragoza que acogerá a Fnac

El histórico edificio corporativo de la compañía eléctrica, ubicado en la céntrica calle San Miguel, culmina su transformación en un residencial de viviendas de lujo y un gran escaparate para el comercio

Imagen del llamado Palacio de la Luz, en la calle San Miguel, cuando este edificio era sede de Endesa

Imagen del llamado Palacio de la Luz, en la calle San Miguel, cuando este edificio era sede de Endesa / El Periódico

Zaragoza

Hubo un tiempo en que el edificio del número 10 de la calle San Miguel era sinónimo de luz, literalmente. No solo por su nombre (Palacio de la Luz) sino por su fachada acristalada y por la actividad que albergaba. Primero Electra Peral, luego Eléctricas Reunidas de Zaragoza (ERZ) y finalmente Endesa, que bajo sus distintas denominaciones llevó la electricidad a Aragón durante décadas desde ese céntrico enclave. El edificio levantado en 1962 simbolizaba modernidad, progreso y centralidad. Hoy, más de una década después de anunciarse la salida de la compañía eléctrica, aquel símbolo ha cambiado de piel.

Cuando en 2015 Endesa anunció su marcha, muchos se preguntaron qué sería de ese singular inmueble angular situado entre San Miguel e Isaac Peral. La respuesta ha llegado por etapas, y la última acabará de escribirse con la próxima apertura de una tienda Fnac, que abandona su histórica ubicación en el Coso para instalarse en los bajos comerciales del edificio reconvertido.

Donde antes se tomaban decisiones sobre el suministro eléctrico, ahora se venden sofás de diseño, moda del hogar y, próximamente, libros, tecnología y cultura. La llegada de Fnac certifica el cierre de una transformación urbana que empezó casi en silencio en 2015 y que ha terminado redefiniendo uno de los enclaves más transitados de Zaragoza.

El giro comenzó cuando Endesa decidió reordenar su presencia en Zaragoza. En 2015 anunció su salida progresiva del edificio de San Miguel, culminada en 2016, tras el vencimiento del contrato de alquiler. Aquella decisión respondía a su estrategia de concentrar servicios en las instalaciones más funcionales que tenía en el polígono Argualas y las oficinas de la calle Aznar Molina.

El edificio, ya en manos de inversores privados, quedó vacío durante un tiempo, pero bajo esa apariencia latía una oportunidad. Su privilegiada ubicación, a un paso del paseo Independencia, y sus casi 8.000 metros cuadrados lo convertían en un caramelo inmobiliario.

En 2019 se activa definitivamente la operación. El proyecto, que recuperó el nombre original de Palacio de la Luz, planteaba una intervención profunda que mantenía la esencia arquitectónica –incluida la fachada acristalada y elementos protegidos–, pero rehaciendo el edificio por dentro. La propuesta era ambiciosa. Se trataba de combinar un residencial de alta gama con un gran espacio comercial en tres plantas. El resultado final ha ido incluso más allá de los primeros planes. De las 27 viviendas inicialmente previstas se ha pasado a una promoción de 38 pisos, acompañados de más de medio centenar de plazas de garaje y decenas de trasteros.

Pero si algo ha marcado la transformación del edificio es su planta comercial, uno de los mayores espacios de este tipo del centro. Desde el principio, su destino era atraer a grandes operadores. Durante años se especuló con nombres del sector textil como H&M. Finalmente, el espacio ha ido tomando forma con marcas vinculadas al diseño y al hogar, como Kave Home o Mango Home. Y ahora da un paso más con la llegada de Fnac.

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