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La guerra en Irán afecta a Aragón más que al resto de España

El mayor peso industrial, logístico y agropecuario marca la economía en una comunidad cuyas expectativas continúan siendo muy favorables por las inversiones previstas y que ya comienzan a materializarse

Enrique Barbero y Santiago Martínez, durante la presentación realizada en la sede de Ibercaja.

Enrique Barbero y Santiago Martínez, durante la presentación realizada en la sede de Ibercaja. / Chus Marchador

Zaragoza

La repercusión de la guerra en Irán tiene un impacto algo superior en Aragón por el mayor peso industrial, logístico y agropecuario de la comunidad. Sin embargo, las expectativas continúan siendo muy favorables por las inversiones previstas en la comunidad, que ya comienzan a materializarse. La contienda bélica que comenzó hace dos meses sigue en medio de negociaciones fallidas que afectan directamente a la economía de todos los aragoneses.

Desde la invasión rusa de Ucrania se han ido sucediendo situaciones que han marcado la economía internacional. El conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán es el último ejemplo.

Así lo ha explicado esta mañana Ibercaja, que ha ofrecido datos sobre el crecimiento de la economía aragonesa. Los indicadores reflejan un desempeño muy alineado con la media del país, aunque con singularidades. Según el Instituto Aragonés de Estadística, el PIB regional creció un 3,0% en 2025, mientras la AIReF lo estima en un 2,4 %. El avance se explica por la fortaleza de la inversión en construcción y maquinaria (9,8%), el impulso de la demanda interna y la estabilidad del consumo público.

Enrique Barbero, director de Comunicación, Marca y Relaciones Institucionales de Ibercaja, y Santiago Martínez, jefe de Análisis Económico y Financiero, han detallado en la presentación del nuevo número de la revista 'Economía Aragonesa', la repercusión que tiene la guerra, entre otras cuestiones.

El sector exterior ha restado crecimiento, con una caída del 6,9% de las exportaciones y un aumento de las importaciones del 15,6%, generando un déficit récord de 4.461 millones de euros. El deterioro se concentró en el sector del automóvil, cuyo superávit histórico se transformó en déficit, mientras la industria agroalimentaria y las semimanufacturas mantuvieron superávits relevantes. Las dudas sobre la territorialización de las exportaciones del grupo Stellantis explican parte de esta anomalía.

“El dinamismo de la inversión se refleja también en la llegada de capital extranjero, ya que Aragón fue en 2025 la tercera comunidad española por inversión extranjera directa, con 3.387 millones de euros, un 11% del total nacional y más del triple que el año anterior”, ha destacado Barbero.

Ibercaja ha presentado sus previsiones de crecimiento económico para el año 2026, revisando a la baja dos décimas el incremento del PIB en Aragón, hasta el 2,7%, y una décima el de España, hasta el 2,2%. Para 2027, la entidad mantiene su previsión de crecimiento de la economía regional que publicó el pasado mes de diciembre, un 2,8%, y rebaja en dos décimas la que realizó para el conjunto de la nación, hasta el 1,9%.

Las inversiones se concentraron en servicios de información, energía e industria, confirmando la posición estratégica de la región en el mapa logístico y tecnológico del país. Este salto de escala consolida un proceso de especialización en torno a sectores tractores como hidrógeno renovable, agroindustria avanzada y digitalización, que pueden servir de palanca para un cambio estructural hacia la economía del conocimiento.

Mercado laboral

Barbero y Martínez se han referido también al mercado laboral aragonés, que “mostró un comportamiento moderado”. La ocupación creció un 1% en la EPA y un 2% en afiliaciones a la Seguridad Social, con un total de 12.000 empleos adicionales. La tasa de paro se situó en el 8%, una de las más bajas de España. Por ramas, destacan los incrementos en construcción, transporte, sanidad y servicios empresariales. Sin embargo, los costes laborales apenas crecieron un 1%, dos puntos por debajo de la inflación, lo que refleja una pérdida de poder adquisitivo.

La Unidad de Análisis Económico y Financiero de Ibercaja también ha revisado, al alza en este caso, la tasa de paro, con un aumento de cuatro décimas para Aragón, hasta el 7,6%, y de tres décimas para el conjunto nacional, hasta el 10,1% para 2026. En 2027, estas tasas serán del 7,2% y del 9,7%, respectivamente.

En cuanto al IPC regional, cerró en el 2,8%, concentrado en vivienda, hostelería y alimentación, con un encarecimiento acumulado del 22% desde 2019. La demografía experimentó un giro histórico: la población aumentó un 1,3%, impulsada por la llegada de población activa extranjera (8,2%), mientras la autóctona continuó reduciéndose, confirmando el doble desafío del envejecimiento y de la atracción de talento.

“En conjunto se dibuja una economía aragonesa sólida, pero exigida a reinventarse. 2025 cerró con crecimiento, empleo e inversión al alza, pero con señales de advertencia: Desaceleración exportadora, inflación persistente y tensiones geopolíticas externas. El desafío para 2026 será convertir la resiliencia demostrada en una transformación estructural que refuerce la productividad y la innovación, mantenga la cohesión territorial y genere oportunidades para las nuevas generaciones”, han apuntado los expertos de Ibercaja.

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