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La valla "divisoria" entre los colegios Alierta y Azúa cuesta 48.100 euros a Educación: las familias lo tildan de "desproporcionado"

Madres y padres del Alierta denuncian que la DGA financie esta obra e insisten en que la decisión de llevarla a cabo fue tomada de forma "unilateral y sin consulta previa" por parte de la dirección de este centro

Instalación de una valla entre los patios del Alierta y el Azúa.

Instalación de una valla entre los patios del Alierta y el Azúa. / Miguel Ángel Gracia

Zaragoza

La situación es de tensión. Cerca de 30 familias del colegio Cesáreo Alierta de Zaragoza solicitaron al Gobierno de Aragón a través del Portal de Transparencia información sobre la financiación -coste total de la obra y titular de la misma- de la valla "divisoria" colocada entre su patio y el del Azúa, centro vecino, a finales de marzo con su firme rechazo. Este martes, tras recibir la respuesta de la DGA, a la que ha tenido acceso este diario, se ha informado a las familias de que el precio asciende a 48.101,90 euros, IVA incluido, y corre a cargo de los fondos del Servicio Provincial de Educación, Cultura y Deporte de la capital aragonesa, han reforzado su repulsa a la acción denunciando tanto la cantidad destinada como el órgano de contratación.

Una de las razones principales que avivó el malestar de las familias de ambos colegios fue que la decisión de instalar la valla fue tomada de forma "unilateral y sin consulta previa" a las familias por parte de la dirección del Cesáreo Alierta. Desde la consejería de Educación también informaron de que se trataba de una decisión tomada por el equipo directivo, que alegaba motivos de seguridad para explicar su decisión de llevar a cabo esta obra. Y es este argumento de la administración el que ahora no ven con buenos ojos las madres y padres del colegio. "Son 48.000 euros para una valla de cuatro metros y, además, la ha pagado el Servicio Provincial de Educación", critica una familia.

Desde la AMPA del Cesáreo Alierta consideran "desproporcionado el importe de la obra teniendo en cuenta todas las necesidades que tiene el centro". "No hay dinero para nada pero, en cambio, destinan 48.000 euros a colocar una valla que nadie ha pedido, que es una prioridad que se ha marcado la directora y que en 50 años de convivencia entre los centros nunca había hecho falta".

"El Alierta es un colegio de los años 70. La cantidad de cosas que se podrían hacer con esa inversión. No paro de pensar en que mis hijos no pasarían calor en verano ni frío en invierno. Hay que pintar, hay tantas cosas que hacer...", lamenta la familia. Desde la AMPA refuerzan así su rechazo a la valla "divisoria" que, según denunciaron cuando se instaló a finales de marzo, rompe con "una convivencia histórica de más de 60 años" entre los colegios vecinos.

Insisten así en que se trata de una decisión tomada de forma individual por el equipo directivo y expresan su "asombro a que una obra de este carácter no haya pasado por el Consejo Escolar". Desde la asociación insisten en que no ha habido ningún incidente grave que justifique esta obra.

Por eso, desde la AMPA del Alierta piden "continuar con la unidad física" de los dos patios porque "aporta cercanía" entre ellos y unas "mejores relaciones en la comunidad educativa de la zona". "Parece que seamos problemáticos porque hay asuntos que se han judicializado, pero es la consecuencia de todos los problemas que tiene el centro", exponen.

El malestar de las madres y padres de este centro llega por varios motivos. A mitad de abril, en torno a 300 familias del Alierta y cerca de 400 más del resto de la comunidad educativa, presentaron ante la Inspección Educativa y la Consejería de Educación de la DGA un escrito con el que solicitaron que para el próximo curso (2026-2027) se seleccione a un equipo directivo alternativo al actual, con el que, sostuvieron, han tenido un conflicto sostenido durante los últimos meses.

Además del conflicto por la valla, en septiembre se desató ya una intensa batalla por las extraescolares. Las familias rechazaron la medida "impuesta" por la dirección con la que se impedía que el alumnado saliera del colegio durante el horario de comedor para hacer actividades. Según denunciaron, el equipo directivo acordó que la gestión de estas pasaría a estar en sus manos, decisión tomada "de forma unilateral".

El conflicto llegó a los tribunales y la resolución judicial estableció horarios acotados para que los alumnos pudiera hacer las extraescolares fuera del recinto escolar. Ahora tienen la vista puesta en el 15 de mayo, cuando se dará a conocer quien es el nuevo equipo directivo.

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