Andrés Arribas, director del CTA: "Un informático no se hace de la noche a la mañana"
El director CTA resalta la importancia de actualizar la oferta formativa y la producción de perfiles cualificados en Aragón

Andrés Arribas, director del CTA: “Un informático no se hace de la noche a la mañana” / RUBEN RUIZ
Andrés Arribas es desde 2021 el director del Centro de Tecnologías Avanzadas de Zaragoza, uno de los actores más importantes en la formación del talento tecnológico en campos que van desde la informática hasta los medios de comunicación. El CTA cuenta en la actualidad con alrededor de 100 cursos en constante actualización para, explica Arribas, poder responder a la demanda de las empresas.
¿Cuál es hoy la oferta del CTA?
Tenemos una oferta formativa bastante estable, alrededor de un centenar de cursos que desarrollamos en tecnologías de la información y la comunicación y por otro las audiovisuales. Siempre nos gusta remarcar que somos el centro de referencia nacional en imagen y sonido. Uno de nuestros mayores signos de identidad lo constituye el estar cerca de las necesidades empresariales y al mismo tiempo estamos buscando qué cosas cambian o se están modernizando. La cartera de alumnos está en aquellos profesionales que, bien están trabajando, bien en desempleo, necesitan actualizarse. La oferta, más allá de la multitud de cursos que hacemos, por ejemplo el año pasado de 16 tecnologías distintas; intentamos llegar a todos los estándares que se están utilizando ahora en las empresas. Llegamos a la innovación. Tres cuartas partes de los cursos que programamos son nuevos respecto al año anterior. Ahora con el tema de la inteligencia artificial, la velocidad a la que cambian es diferente.
¿Los cambios dependen de lo que piden las empresas o de la tecnología en global?
Son las dos cosas a la vez. Cambia más rápido el mundo tecnológico, la capacidad de adaptación de las empresas es mayor, y a la vez nos adaptamos a las realidades tecnológicas. Hace 20 años, los informáticos estaban en departamentos en cada empresa y hacían unas tareas. Paulatinamente, en sectores de la empresa distintos es necesario que estén presentes porque se están automatizando cada vez más procesos. ¿Qué ocurre? Todos los trabajadores en mayor o menor medida necesitan actualizarse.
Esos perfiles no parecen fijos, tiene que haber por ejemplo una diferencia de edades
El perfil de los alumnos es muy variado, pero dentro de una uniformidad. Es difícil que recién egresados hagan cursos con nosotros porque hay una prueba de aptitud. Están entre las edades de 30 a 50 años. Eso sí, muy variado en cuanto a perfiles, porque en el sector tecnológico no tiene nada que ver un consultor SAP con un programador. Te encuentras gente de 30 soltera que no tiene todavía una vida y gente de 50 que tiene que adaptarse. Tienen que compatibilizar su vida personal con hacer aquí una formación muy intensiva.
¿En qué consiste la formación?
Es formación oficial de fabricante. Garantizamos que los materiales son los de cada una de las tecnologías. Van a poder acceder a los laboratorios de trabajo de Amazon y Microsoft. Y al mismo tiempo, cuando acaben el curso, presentarse a los exámenes de certificación, que les va a garantizar un currículum actualizado y acreditar que conocen la tecnología de la que están hablando. Los alumnos a lo largo de su vida profesional valoran el servicio y van viniendo. Hay personas que vienen a los 25 o 26, pero que 10 años más tarde siguen. Cada 2 o 3 años cambia la tecnología, la empresa en la que están cambia y tienen que venir a actualizarse.
¿La oferta responde a todo lo que demandan las empresas? ¿Hay escasez para producir trabajadores?
Nuestra intención es cubrir las necesidades que tienen las empresas para sus trabajadores o para el sector, pero no podemos generar nuevos. Tenemos la oferta, pero lo que está ocurriendo es que la demanda es muy grande. Las empresas tienen trabajadores muy bien formados, pero necesitan más. En el momento en que quieren aumentar sus áreas, expandir su trabajo, o las que se instalan en Aragón, necesitan trabajadores con una determinada capacitación. Ahí se encuentran el problema de que los que hay ya están cogidos. Las empresas te piden perfiles que hay, pero no es que los haya, es que necesitan más.
No tiene solución a corto plazo
Formar un trabajador tecnológico con la capacidad adecuada no se hace de un día para otro. Que esa persona tenga un bagaje personal, una formación reglada y un desarrollo. No es “hala, 300 horas y te hago un informático”, es ir poco a poco formándose. Tenemos ventaja respecto a otros sectores en Cataluña o en Madrid, porque aquí tenemos una cartera de personal altamente cualificado, pero el problema es de número. Las necesidades son muy incipientes o muy grandes.
¿El crecimiento de las tecnológicas ha revalorizado la FP y los cursos?
Sí. Hace muchos años, solo una formación de grado o diplomaturas parecía que garantizaba un trabajador adecuado. Ahora no. Las empresas han aprendido que desde la FP se adquieren profesionales con la misma capacidad, limitada a sus competencias, pero que son perfectamente válidos para las tareas que se requieren. Un jefe de estudios de un centro de Zaragoza contaba que a muchos alumnos de FP les tienen que convencer de que acaben el grado, que ya llegan las empresas en segundo a tentarlos. Hay que decirles que esa oferta la van a tener cuando acaben. De la FP y la formación universitaria salen profesionales capacitados, están valorados muy bien y eso lo hemos notado en los últimos años. Las personas vienen muy preparadas, con una formación de base, y les falta lo que intentamos darles, ese baño de actualización a lo que se está haciendo.
Para eso hay que mantener sinergias. ¿Cómo es la relación con empresas e instituciones?
Intentamos estar siempre en contacto con el sector, es crucial. Para realizar la programación, tenemos una serie de figuras que son los informantes, a los que les preguntamos cómo avanza el sector. A las propias empresas y los clústers, les requerimos información. Parece que cuando pensamos en trabajadores tecnológicos, son las empresas que se dedican a hacer informática. Es que hay otras que no se dedican directamente y sin embargo tienen departamentos informáticos muy importantes que requieren de actualización y puesta al día. Samca, Pikolín o BSH. La empresa con más informáticos en Zaragoza es Adidas y vende ropa. En estos momentos, está una de sus principales unidades de desarrollo de la web y de ventas.
¿Qué radiografía hace del sector tecnológico en Aragón?
Se lo decía el otro día a unos alumnos que vinieron a hacer una visita. Tenéis la fortuna de estar en el sector adecuado, en el momento adecuado. Se abren unas expectativas tremendas. Primero, profesionales. Pero es que eso es muestra de que las empresas se están modernizando, llevando a cabo una transformación de bastante impacto. El sector crece porque todas las empresas están pasando a las aplicaciones y las mejoras tecnológicas y si a eso le juntamos al impulso en Aragón a través de los centros de datos y su influencia indirecta, o que empresas estén abriendo aquí sedes o departamentos de trabajo, está haciendo que el sector esté en alza. Dentro de las luces y sombras, puede ser problemático ver si podemos responder en número de trabajadores a todas las necesidades. En la capacidad no tengo ninguna duda, tenemos a los mejores cualificados de España, el problema muchas veces es de número. Es una labor que tenemos que hacer desde la sociedad, muchas veces se minusvaloran esas salidas o no se da una imagen buena. Un informático no se hace de la noche a la mañana, es un proceso.
¿Cómo se consolida el talento en Aragón de cara a futuro?
Las empresas se han dado cuenta de que hay otros sectores donde es importante la materia prima. De que no es positivo perder a sus mejores trabajadores por no hacer un ecosistema donde se sientan a gusto. La gente joven valora el ambiente, cómo les tratan, sentirse partícipe. Las empresas aragonesas van poco a poco reconociendo todas esas actitudes y están esforzándose por tener ese ambiente de trabajo. Evidentemente, si hay una oferta económica mejor, es entendible que alguien se vaya. Más ahora cuando es posible teletrabajar. Ahí está la guerra, el talento en Aragón existe y las empresas se dan cuenta de que lo tienen que mantener. En las ofertas la titulación es más ambigua y hay beneficios. La jornada variable, posibilidades de mejora en la empresa, formación… oportunidades de poder hacer una vida fuera del trabajo más sana y al mismo tiempo compatibilizarlo con eso.
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