Diario de una guardia médica en el Aragón rural: "Después de tantas horas cuesta más pensar, interpretar, eres más lento..."
Las nocturnidades son una de las causas principales que, tanto por su duración como por su retribución, han llevado a médicos y facultativos a la huelga

Imagen de archivo de una protesta de médicos durante la huelga. / Laura Trives
El día de Isabel Paúles comienza antes de las 8.00 horas. Es entonces cuando entra al centro de salud de Gallur (Zaragoza), en el que ejerce como médica de familia, se pone su bata y empieza a pasar consulta. Así continúa, paciente tras paciente, hasta las 15.00 horas. La mayoría de días, su jornada concluye sobre esa hora. Pero no los que tiene guardia. "En los centros rurales también hacemos guardias", indica. Es, de forma aproximada, una vez cada semana y media. Aunque, matiza, varía en función del ambulatorio. Lo que no difiere tanto entre unos y otros son las condiciones, que son una de las principales razones que han llevado a los médicos y facultativos a la huelga. Esta semana, en Aragón, es ya la quinta desde diciembre en la que han ido a los paros.
Isabel explica cómo funcionan en el medio rural y, en concreto, en el centro de salud de Gallur. "A partir de las 15.00 horas empieza la guardia hasta las 8.00 horas del día siguiente. Son 17 horas", dice. En su caso, solo hay un equipo profesional por guardia -un médico y un enfermero-, aunque apunta que, por ejemplo, en Caspe, donde trabajaba anteriormente, eran dos por el nivel de demanda que había.
"A partir de ahí vas atendiendo lo que va surgiendo. El paciente demanda lo que considera urgencia, y los motivos pueden ser diversos, desde problemas de salud que pueden gestionarse en una consulta al día siguiente hasta otras emergencias. Pero se atiende, se hace la exploración oportuna y el tratamiento", desgrana. Y son desde consultas telefónicas hasta domiciliarias.
"También te puedes encontrar cualquier urgencia o emergencia, y eso es diferente a lo urbano, porque si surge un infarto, un miocardio o un ictus, no tenemos los recursos de los que se dispone en la ciudad", explica. Tienen que esperar a que llegue una ambulancia -"No tenemos a pie del centro de salud", apunta-, al Soporte Vital Básico, que llega de Tauste o Borja, o la uvi móvil de Ejea de los Caballeros o Zaragoza. "Se tiene que aprender a gestionar las emergencias de forma diferente a como se hace en la ciudad", asegura.
Además de a los recursos, la profesional también hace referencia a las condiciones, que juegan un papel clave en la atención sanitaria. En el centro de salud de Gallur, al estar solo un equipo médico durante la guardia, médico y enfermero tienen que estar pendientes todas las horas. "Eso genera un cansancio impresionante, y una falta de atención cuando ya estás en la hora quince. No es lo mismo que en la nueve por la cantidad de pacientes que llevas vistos y la cantidad de cansancio acumulado", relata.
Isabel recuerda que en Caspe eran dos equipos pero también era muy elevada la demanda. "Era prácticamente un no parar en toda la guardia", afirma. Entonces, los profesionales se rotaban para intentar tener periodos de descanso, pero acudían muchos usuarios y atenderlos era una prioridad para ellos.
La médica cuenta que, en Gallur, así como en otros centros de salud, el Salud tiene "contemplados" varios restaurantes que dispensan comida a los médicos y enfermeros de guardia. "Si puedes, desayunas, comes, cenas. Pero si te llega un aviso de un paciente, o un domicilio, te tienes que ir. O si te llaman para consultarte una duda, paras para atenderlo", comparte.
Ese trabajo constante es lo que, dicen los médicos y facultativos, provoca agotamiento. "A veces la sensación es de no estar ni escuchando al paciente, en el sentido de que no estás asimilando lo que pasa, no porque no le escuches. Pero después de tantas horas cuesta más pensar, interpretar, eres más lento a la hora de asimilar conceptos... Eso no pasa si acabas de llegar a trabajar", detalla, y añade: "Tu nivel de recepción de información e intento de solucionar los problemas es más lento, tardas más tiempo respecto a la primera hora de guardia, cuando eres más raudo y veloz".
De ahí que entre los motivos principales de las huelgas médicas, convocadas por los sindicatos CESM y Fasamet a nivel nacional y en Aragón motivadas también por cuestiones autonómicas, esté la mejora de las condiciones de las guardias. En el nuevo Estatuto Marco, firmado por el Ministerio de Sanidad con los sindicatos mayoritarios, CSIF, UGT, FTPS y CCOO, se establece que el máximo de horas de guardia entre semana sea de 17 y que tanto el día de antes como el de después sean de descanso. Las de 24 horas se harían los fines de semana y festivos, y sería siempre de forma voluntaria.
"Esa opción de las 17 horas no es viable, porque luego está la realidad y las necesidades de servicio. Dile tú a un compañero de quirófano que, como tienen que librar la guardia los que han estado trabajando, el servicio se queda vacío... Esa es la realidad. Las personas son las que son", expone. A ello añade que las retribuciones de las guardias se contemplan como "jornada complementaria" y no horas extraordinarias cuando, asegura, hay a muchos profesionales que "no les gustaría hacerlas por su situación familiar".
Son estos también los argumentos de los convocantes, CESM y Fasamet, que exigen un Estatuto Marco propio para médicos y facultativos y que en reiteradas ocasiones han indicado no sentirse incluidos en el borrador de la norma firmado por el resto de sindicatos con el ministerio. Ellos rechazan la norma y apuestan porque estas sean siempre voluntarias. Además, en Aragón, reclaman al Gobierno autonómico un aumento del precio de la hora de guardia, ya que aseguran que está "entre los seis más bajos" del país. También realizan otras reivindicaciones.
"Es complicado porque faltan profesionales, pero el cansancio está ahí", sostiene Isabel. Celebra que ella, ahora, puede descansar un día tras la guardia, un derecho del que no siempre ha disfrutado. "Había épocas en las que hacia la mañana, la guardia y, al día siguiente, seguía con la consulta hasta las 15.00 horas", desgrana. Es lo que todavía sucede en los hospitales.
La profesional de Gallur apunta, además de a las condiciones económicas, a otras cuestiones como la conciliación o incluso la seguridad: "Es que sales de trabajar después de tantas horas de trabajo, coges el coche y te tienes que meter en la carretera, con los riesgos que conlleva". Y añade que tampoco tener un solo día de libranza permite un descanso adecuado al organismo. "Yo intento dormir por la mañana, pero tienes las hormonas de cortisol, que se activan, y el mundo, que vive durante el día. Te echas a dormir pero no hay silencio, la gente hace actividades y, si tienes que hacer ciertas gestiones, como ir al banco o a comprar, tienes que hacerlo por la mañana. Solo descansas si puedes", afirma.
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