Los centros de datos: la foto cambiante de las grandes inversiones en Aragón
Una decena de empresas, con las multinacionales tecnológicas AwS y Microsoft a la cabeza, han anunciado inversiones en centros de datos en Aragón, que deben materializarse a lo largo de la próxima década

Centros de datos Microsoft, en una imagen de archivo / El Periódico de Aragón
El sector tecnológico en Aragón tiene en los centros de datos uno de los principales polos de desarrollo, aunque no el único. Desde la llegada de Amazon Web Services a Huesca, Villanueva de Gállego, El Burgo y Zaragoza, alrededor de una decena de empresas se han sumado a invertir en estas infraestructuras, que ya están proyectadas en las tres provincias y ofrecen una foto cambiante por los nuevos anuncios y la incógnita alrededor de otros que todavía no se han producido.
AwS, la primera multinacional de los datos en llegar a Aragón, y la única con instalaciones en funcionamiento, lidera la inversión tras las iniciativas anunciadas en los últimos meses. La compañía tiene consignados 33.700 millones de euros, donde se incluyen las obras de expansión iniciadas el pasado verano tras la aprobación del PIGA, y la nueva tramitación por la que se desplegarán una treintena de nuevos ‘datacenters’, edificios auxiliares o subestaciones en los emplazamientos ya existentes.
Así las cosas, cuentan ya con centros de datos en Huesca (plataforma logística Plhus), Villanueva de Gállego y el Burgo de Ebro. El de Zaragoza (Cartuja Baja) se enmarca dentro del citado PIGA, pero su desarrollo se ajusta a otros plazos por la normativa urbanística de la ciudad. En la capital altoaragonesa, sumarán otro en Plhus y el del parque tecnológico Walqa, cuya construcción arrancó el año pasado y se que abastecerá con otro futuro proyecto, como es el centro de medida eléctrico de Plasencia del Monte (término municipal de La Sotonera).
Nuevas ubicaciones
San Mateo de Gállego es la última ubicación anunciada en la provincia central, mientras que La Puebla de Híjar y Azaila son las primeras en Teruel. Estas últimas instalaciones y las de Plhus todavía no cuentan con un PIGA, aunque está previsto que llegue en el futuro para facilitar su implantación. El despliegue completo de AwS en Aragón, en el marco actual, finalizaría en 2036, con la previsión de generar 13.400 empleos en la comunidad.
Microsoft ha escogido las ubicaciones de La Muela, Villamayor de Gállego y Zaragoza, junto al centro comercial Puerto Venecia. La inversión asciende a casi 7.200 millones de euros (más de 5.300 en la construcción), según recoge la documentación del PIGA, aunque sus responsables apuntan a los 8.000. El impacto económico en el PIB aragonés asciende sobre el papel a 3.222 millones hasta 2030.
La denominada “Región MSFT” podría crear 6.000 empleos, entre directos e indirectos, en el mismo periodo. Perfiles que varían desde los relacionados con el proceso de construcción hasta los más tecnológicos, ya en la fase operativa (unos 300 fijos a tiempo completo). El PIGA recibió la aprobación inicial a finales del año pasado. La puesta en marcha, por fases, apunta a 2030 como el año en el que las instalaciones se encontrarán a pleno rendimiento y con los entornos totalmente urbanizados. Durante el congreso The Wave, la empresa reveló que su intención es comenzar las obras este mismo año.
El fondo de inversión Blackstone, y más concretamente su filial QTS junto a Calanza Inmuebles, ha elevado su inversión prevista en el Proyecto Rhodes de Calatorao a los 11.805 millones de euros, repartidos en dos fases. Todo ello va acompañado de un PIGA. La construcción de los 8 centros de datos proyectados hasta la fecha, con espacio para otros 5, podría arrancar en el segundo semestre de este año y duraría hasta 2035. A ello hay que sumar las infraestructuras eléctricas y la urbanización de los terrenos, ubicados junto a la autovía A-2.
El proceso se realizará de forma paulatina y en función de las necesidades de mercado, según detalló la promotora en el PIGA, que no incluye la segunda fase (posibles usos logísticos del terreno) pero sí cifra en 1.400 los puestos de trabajo directos generados en la primera parte de las obras, con una horquilla de 728 a 1.004 en la segunda y un máximo de 426 cuando estén en marcha.
El PIGA de “Green It Aragón”, la entrada de Samca en la industria de los centros de datos, se conoció en diciembre del año pasado. La compañía aragonesa tiene previsto invertir más de 2.000 millones en un complejo que se ubicará principalmente en Luceni, pero que también abarca terrenos de otro puñado de localidades: Pedrola, Plasencia de Jalón y Rueda de Jalón.
El despliegue de los centros está prevista entre este año y 2028, la primera fase del proyecto. En la segunda se ampliará la potencia de los parques eólicos que aportarán la energía. La principal novedad respecto a otras iniciativas empresariales de este tipo es que ya existen, aunque requieren de dichas modificaciones. La creación de empleo ronda los 2.300 puestos directos e indirectos durante la construcción y 320 en la etapa operativa, según Samca.
Box2Bit, del grupo Quantum Global Assets, apostó inicialmente por Cariñena para desplegar sus centros de datos. Dicho proyecto se encuentra en el limbo al renunciar a la compra de los terrenos y el pasado mes de enero se conoció otra iniciativa similar en Épila: dos centros y 3.900 millones de euros con el objetivo de echar a andar en 2029. De ellos, están asegurados 1.125 (primera fase), traducidos 550 empleos directos, 1.000 indirectos y 63 directos y estables una vez las instalaciones estén en funcionamiento.
La declaración de interés autonómico (DIGA, a expensas de un futuro PIGA) recoge dos fases de ampliación por valor de 2.775 millones, la cantidad restante hasta los 3.900. Los puestos para la fase operativa crecerían de forma proporcional y se sumarían otros 200 indirectos. El número de centros de datos podría crecer hasta los 5.
Proyectos simultáneos
En Villanueva de Gállego confluyen varios proyectos de centros de datos de distintas compañías. Además de Microsoft, la estadounidense Vantage, que todavía no cuenta con un PIGA pero sí con la declaración de interés autonómico, planea invertir 3.200 millones de euros. La previsión de empleo es de 520 puestos directos en diez años, de los cuales 180 se generarían antes del inicio de la fase operativa. Por otro lado, la construcción aportaría 1.200 de media anuales los tres primeros años y un máximo de 750 el resto hasta cumplir 10.
Lo mismo sucede en Villamayor de Gállego. Además de Microsoft, Azora ha proyectado otros 2.000 millones en su proyecto de datos, de los cuales 1.100 se enmarcan en la primera fase (1.000 empleos anuales, según la compañía) y el resto en la segunda (1.800 puestos al año). El inicio de las obras, con la DIGA aprobada, está previsto para este año.
Sí dispone de PIGA (inicial) ACS, la multinacional de Florentino Pérez, que construirá junto a Benbros un campus de centros de datos en La Puebla de Alfindén. La inversión supera los 1.200 millones de euros de entrada. La construcción, a partir del próximo semestre, promete crear entre 1.245 y 1.980 empleos, entre directos e indirectos. 540 serían para la fase operativa y el mantenimiento.
Inversiones cambiantes
Merlin Properties planea desplegar sus centros en Muel y ha adquirido dos tercios del proyecto Búfalo lanzado inicialmente por Forestalia, que cuenta con una DIGA. Más concretamente, Merlin se ha hecho con 227 megavatios (MW) de los 300 de acceso y conexión a la red eléctrica. En este caso se desconocen cifras de inversión concretas, pero el desarrollo se iría hasta los 1.600. Forestalia, por su parte, anunció 12.048 millones repartidos en instalaciones en Muel, Magallón, Botorrita y Alfamén. Los movimientos de Merlin en el mercado y la investigación judicial dejan esta cuestión en el aire.
Mientas tanto, Repsol busca inquilino para explotar su proyecto de centros de datos en Escatrón. La compañía hizo oficial en noviembre de 2025 la compra de 15 proyectos eólicos a Forestalia para dar cabida al futuro complejo, si bien el inicio de la operación es anterior.
Un ecosistema en ciernes
La puesta en marcha de los primeros centros de datos en Aragón y la previsión de que el listado siga creciendo, a la espera de cómo y cuándo se materializan dichas inversiones anunciadas en los últimos años, ha propiciado que otras empresas miren al sector tecnológico y busquen asentarse en el tejido de la comunidad. Forman parte de la cadena asociada a estas instalaciones y van desde aquellas dedicadas a procesos relacionados con el software y las tripas de las instalaciones, lo que se deberá atender cuando estén en funcionamiento, hasta las constructoras, encargadas de cubrir la necesidad más inmediata de forjar un espacio físico. Estas últimas, desglosando las cifras, se harán cargo de llevar a puerto una parte importante de la apuesta económica.
Al calor de estas inversiones, compañías que ya contaban con amplia trayectoria en el sector en Aragón y España, han desarrollado líneas de negocio específicas. Uno de los ejemplos es Consolis Tecnyconta, con los prefabricados de hormigón específicos para ‘datacenters’, que requieren un alto nivel de precisión constructiva, así como un diseño optimizado para la gestión térmica (los entornos no deben estar a altas temperaturas ) y el correcto funcionamiento de los equipos. «Esta línea concentra una parte muy relevante de nuestros recursos y estamos gestionando varios proyectos de este tipo de forma simultánea», explica el CEO de la compañía, Marcelo Miranda.
Consolis Tecnyconta, detalla Miranda, ha formado parte de la construcción de hasta 15 centros de datos en España y en la actualidad están inmersos en otros 10 proyectos de la misma índole. Apunta asimismo que trabajan junto a AWS y Microsoft, las dos multinacionales de mayor renombre entre las que pretenden desarrollar sus instalaciones en Aragón, pero también con Merlin, que se asoma ahora al territorio tras proyectar estos enclaves tecnológicos en otras comunidades.
Las empresas promotoras demandan «desde estructuras completas (prefabricadas) hasta elementos auxiliares», resume Miranda. A su juicio, la relación entre las constructoras y el sector tecnológico ha evolucionado de forma «muy significativa» y la especialización es mayor. «Ha supuesto una transformación tanto a nivel técnico como organizativo, trabajamos con estándares muy exigentes de precisión, trazabilidad y planificación».
La oscense Levitec, por su parte, también ha contribuido a desplegar alrededor de un centenar de instalaciones de autoconsumo y cuatro centros de datos, según figura en sus portales oficiales, de modo que cuenta con experiencia para los proyectos que pueden estar por venir. Además de acompañar a los principales actores del mercado, en los últimos años han colaborado con Merlin al igual que Tecnyconta.
Del mismo sector, la tarraconense Carbonell Figueras abrió el año pasado su delegación en el parque tecnológico Walqa con la premisa de generar más de un centenar de empleos. Es uno de los nombres que forma parte del abanico asociado a los complejos de AWS en Aragón, sobre los que orbitan otras grandes constructoras (Dragados, filial de ACS, o Acciona). Lo mismo sucede con Itercon, llegada desde Valencia a las instalaciones junto a la A-23 y Stulz, especializada en sistemas de refrigeración.
No solo las constructoras entran en el juego. Chemik, con 235 trabajadores entre Zaragoza y Tarazona, se dedica a fabricar cuadros eléctricos. Son una pieza considerada como «crítica» en el funcionamiento de los centros de datos porque actúan como armazones, soportan una gran cantidad de energía y se requieren en gran número. Esta perspectiva ha llevado a Chemik a marcarse un objetivo de crecimiento del 25% a partir de este año en empleos y facturación. Supondría contratar a entre 25 y 30 personas en el presente ejercicio, de cumplirse esas estimaciones.
Con los componentes y los chips, las piezas más pequeñas, se juega otra partida de niveles similares de inversión. Diamond Foundry, procedente de Estados Unidos, se implantará en las instalaciones que iban a albergar al fabricante de jeringuillas Becton Dickinson en Zaragoza con una inversión superior a los 1.000 millones de euros.
Entre 200 y 300 trabajadores, cuando esté en marcha, fabricarán obleas de diamante sintético, un componente que ayuda a disipar el calor en los chips de alto rendimiento. Llevado a los semiconductores, el siguiente horizonte de este fabricante, sus usos pueden extenderse, entre otros campos, a la movilidad eléctrica.
La compañía ya desarrolla procesos relacionados con estos materiales en Trujillo (Cáceres) y los rematará en la capital aragonesa. Más concretamente, la fase previa desarrollada en Extremadura consiste en crear el material, que posteriormente se cortará en Zaragoza.
Aunque el proyecto está en una fase incipiente, Diamond Foundry se encuentra en búsqueda de perfiles cualificados, con salarios que en su horquilla más alta rondan los 200.000 euros al año. Los perfiles con los que se busca dar el primer empujón son directores de planta, ingenieros técnicos o especialistas en infraestructuras críticas.
Multiverse Computing, llegada del País Vasco, se implantará del mismo modo en Zaragoza. Se dedica a optimizar los lenguajes de inteligencia artificial, lo que en última instancia se traduce en un menor coste energético de los centros de datos. Ha abierto sus puertas con 50 trabajadores y su objetivo es alcanzar una plantilla de 200 a medio plazo. «Tenemos que ser capaces de que las personas, las empresas y los materiales vayan en consonancia, que se quede en el tejido aragonés», incide Óscar Lobera, autor del estudio sobre el impacto de los centros de datos en Aragón que presentó la Fundación Basilio Paraíso de la Cámara de Comercio.
A su juicio, «el gran potencial» de estas instalaciones pasa por las inversiones vinculadas a las mismas, que proceden del tejido enraizado en el territorio o de apuestas relacionadas con el auge del sector. Lobera se refiere a las iniciativas de Diamond Foundry y Multiverse como aquellas que se nutren de la «masa crítica» que se aspira a crear en Aragón. Es así como se denomina a la cadena de componentes (empresas en este caso) necesarios para el correcto funcionamiento de los datos o de cualquier otra. «Los centros no son una industria por sí mismos, se trata de que sean infraestructuras tractor, parte de algo más grande, de la energía al hardware y los modelos de IA».
De esa misma cadena forman parte las fábricas de componentes de los propios promotores de centros de datos. AWS, la principal inversora hasta la fecha con una apuesta de 33.700 millones y varios complejos en funcionamiento, ha proyectado una planta de ensamblaje de servidores, un centro de reciclaje y un nuevo almacén logístico, que podrían generar en conjunto 1.800 nuevos puestos de trabajo operando para toda España. Esta batería de iniciativas se enmarca dentro de la última expansión y, en el caso de Aragón, permitirá localizar en el mismo territorio una parte importante de los procesos y la materia prima necesaria para el funcionamiento de las instalaciones, lo que a su vez permite ahorrar en costes logísticos.
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