El Gobierno de España tiene 100 solicitudes de familias de Aragón que buscan a sus antepasados en Cuelgamuros
El ministerio tiene 17 análisis genéticos en curso y ya ha resuelto 19 casos de fusilados que fueron trasladados a El Escorial

Varios familiares, con los restos de sus antepasados tras recuperarlos de Cuelgamuros, el pasado año en Magallón. / Laura Trives

Las exhumaciones de los represaliados por el franquismo que fueron trasladados, sin el permiso ni el conocimiento de sus familias, al Valle de Cuelgamuros (antes de los Caídos), siguen avanzando a un ritmo constante pero que, muchas veces, choca de bruces con la mayor traba: la identificación de los restos en base a las pruebas genéticas. La mayoría de cuerpos de fusilados del bando republicano fueron trasladados en los años 50 al lugar desde fosas comunes y cementerios militares. En algunos casos, todos en la misma caja y con el nombre de la localidad de la que procedían como única distinción. Es por ello que hay familias que sospechan que pueden tener en Cuelgamuros a sus antepasados, pero la certeza nunca existe. En el caso de Aragón, el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática tiene en este momento un centenar de solicitudes de búsqueda de personas que fueron represaliadas durante la guerra civil en la comunidad.
Fue el caso, por ejemplo, de Esteban Giménez Expeleta, Juan Chueca Sagarra, Felipe Gil Gascón, Pedro Peralta Gil y otros trece fusilados, cuya identidad se desconoce, pero que fueron trasladados igualmente desde la localidad zaragozana de Borja al Valle de Cuelgamuros en el año 1959. Los restos de estos 17 represaliados regresaron a casa hace poco más de un año, en un emotivo acto que se celebró en Magallón y en el que los familiares –entre ellos el alcalde Esteban Lagota, nieto de Esteban Giménez– pudieron cerrar una herida que no supuraba desde hace casi un siglo.
Pero el trabajo no se detiene. De hecho, Citogen, empresa con sede en Zaragoza, es la encargada de analizar las diferentes muestras de ADN y cotejarlas para intentar dar nombre a quienes un día se lo arrebataron. Desde el ministerio cifran en 19 los casos de aragoneses que han sido entregados, y además señalan que hay otros 17 cuerpos que están en el proceso de los análisis genéticos.

Una de las familiares que recuperó los restos de un antepasado que fue fusilado y trasladado a Cuelgamuros, en Magallón el pasado año. / Laura Trives
Dos casos que también están pendientes de resolución son los de los hermanos Lapeña de Calatayud, cuya familia lleva años esperando con la esperanza de que sus restos sean identificados tras exhumarse el columbario en el que, en principio, estaban enterrados. Un proceso que, más allá de las dificultades de los análisis de ADN, se ve dificultado con las denuncias que llegan desde distintos sectores para intentar paralizar los trabajos.
En el caso de las muestras, hay cifras que reflejan los problemas a los que se enfrentan los familiares que buscan a sus seres queridos. A finales del pasado año, el ministerio cifró en 9.000 las víctimas que habían sido exhumadas en España, aunque menos de un 1% habían logrado ser identificadas. Cabe recordar que las pruebas de ADN se complican conforme la relación de consanguinidad se aleja. Es decir, cotejar las muestras no es tan sencillo con un nieto o un bisnieto que con un hijo. Y teniendo en cuenta que los restos tienen, en algunos casos, nueve décadas, cada vez es más complicado encontrar familiares directos vivos.
Más de un centenar de fosas
En cualquier caso, fuera de los límites de Cuelgamuros, Aragón sigue siendo tierra de decenas de historias enterradas bajo las fosas comunes. En los últimos años se han llevado a cabo 112 intervenciones, siendo localizados 196 cuerpos y exhumados 194. En total, 390 fusilados, aunque solo han podido analizarse 272 restos, de los que 47 han sido identificados.

Trabajos de exhumación en la fosa común de Ejea de los Caballeros, el pasado octubre. / Pablo Ibáñez
Una de las últimas actuaciones que se han llevado a cabo en la comunidad se ha producido en la capital de las Cinco Villas, Ejea de los Caballeros. Ahí se encuentra la fosa común más grande de las que hay localizadas en Aragón y las primeras exhumaciones consiguieron recuperar los cuerpos de 24 fusilados en los pueblos del entorno, ya que el modus operandi del bando franquista consistía, como sostienen varios historiadores, en desplazar a las víctimas fuera de sus lugares de origen para, por un lado, sembrar miedo en la población a la que los desplazaban y, por otro, dificultar las labores de búsqueda de sus familiares.
En el caso de la fosa de Ejea, los responsables recogieron las muestras de hasta 55 familiares que creen que tienen ahí a sus antepasados, ya que se estima que el número total de represaliados en esta fosa común superará los 150.
Homenaje en Castiliscar el 17 de mayo
El próximo domingo, 17 de mayo, la localidad cincovillesa de Castiliscar celebrará un acto, a las 12.00 horas, para entregar los restos de uno de los diez cuerpos que se localizaron en las dos fosas comunes de la guerra civil que se ubicaban en el cementerio del pueblo. En concreto, se entregará el cuerpo de uno de los fusilados a sus familiares, procedentes de Pinseque.
Otra de las víctimas ya fue entregada a sus descendientes en Sos del Rey Católico en 2024, en otro evento en el que se rindió homenaje a 19 fusilados que fueron exhumados de la fosa común de Sádaba, donde se localizaron 18 cuerpos en 2018, además de los restos de otro de los fusilados en Castiliscar.
El acto que se llevará a cabo el próximo día 17 en el pueblo cincovillés, organizado por el consistorio, tendrá una doble función. La primera, el propio homenaje a quienes fueron represaliados por defender sus ideas políticas al inicio de la guerra. Y, el segundo, es todavía más importante, ya que se busca hacer un llamamiento a los familiares de otras víctimas que crean que pueden tener enterrados en la fosa común de Castiliscar a sus antepasados. Hasta ahora, las pruebas de ADN solo han permitido identificar a dos de los diez cuerpos que fueron localizados.
Estos jóvenes fueron asesinados en torno al 20 de agosto de 1936. Los relatos de la época hablaban de que el origen de los fusilados era Alagón, aunque la indagación en documentos como los registros de la cárcel de Ejea ya hicieron suponer que, además de Alagón, los jóvenes asesinados procedían también de otros pueblos de la Ribera Alta del Ebro, como Grisén o Pinseque, circunstancia que se ha confirmado.
“El 19 de agosto del 36, falangistas de Ejea y de otros pueblos cercanos hacen una batida por esos tres pueblos. En total, se llevan a 47 personas, entre ellos concejales, gente de los sindicatos…”, explicaba a pie de fosa, en el verano de 2023, Javier Ruiz, arqueólogo de la asociación memorialista Charata y uno de los responsables de las excavaciones, que continuaba en aquel entonces: “Entran en la cárcel de Ejea, y el día 20 los sacan y los llevan en tres convoyes a Erla, Biota y Castiliscar. El problema es que no sabemos dónde acabó cada uno”. Ahora, el pueblo de Castiliscar intentará honrar su memoria.
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