La falta de personal y el robo de talento en Aragón: cómo están los empleos tecnológicos, cómo se pagan y cuántos harán falta
La comunidad se enfrenta a un gran reto: retener el talento tecnológico que forma y atraer al que se fue. La clave para evitar el éxodo de titulados, mejores sueldos

Imagen del Robot Pepe, creado por el Colegio Profesional de Ingenieros / El Periódico de Aragón

Zaragoza es la provincia aragonesa con mayor demanda de profesionales digitales con 690 ofertas de empleo, seguida por Huesca, con 69, y Teruel, con 14 ofertas. A su vez, los tres perfiles digitales más solicitados han sido en los últimos meses: desarrollador de software; ingenieros de robótica y digital project manager. Mientras que estar especializado en Java Script y en la nube son las habilidades digitales que más posibilidades tienen de contratación.
Son algunos datos significativos del Mapa de Empleo, elaborado recientemente por la empresa Telefónica, una herramienta interactiva que, gracias a las tecnologías de Inteligencia Artificial y Big Data, analiza la oferta laboral en España y muestra las profesiones y habilidades digitales más demandadas, así como su evolución en el tiempo. Las cifras son los suficientemente ilustrativas de la ebullición en que se encuentra el sector tecnológico con la aparición de nuevos perfiles profesionales que apenas hace un lustro no existían y que están llamados a ser los grandes protagonistas del empleo del siglo XXI.
En la actualidad, Aragón vive un momento decisivo. Tras años construyendo un ecosistema tecnológico sólido —con hubs como el de Zaragoza, la expansión de data centers, el empuje de la logística inteligente y el crecimiento de startups locales—, la comunidad se enfrenta a un reto que puede definir su futuro económico: cómo retener el talento tecnológico que forma y atraer al que se va. Aragón lleva años siendo una tierra de tránsito: se forman profesionales en sus aulas muy cualificados, pero muchos terminan desarrollando su carrera en otros lugares. El gran reto actual es invertir esa dinámica. La comunidad necesita que el talento que surge de sus universidades y centros de formación se quede, y además aspira a convertirse en un destino atractivo para profesionales de fuera.
Las empresas aragonesas llevan tiempo alertando de una paradoja incómoda. La región forma perfiles altamente cualificados en ingeniería, informática, análisis de datos o ciberseguridad, pero una parte significativa de esos profesionales ha terminado marchándose a Madrid, Barcelona o incluso al extranjero. Las razones se repiten: salarios más competitivos, proyectos de mayor escala y la percepción de que el crecimiento profesional es más rápido fuera.
El resultado es un círculo vicioso. Las compañías locales necesitan talento para crecer, pero sin ese talento les cuesta ofrecer proyectos más ambiciosos que, a su vez, atraerían a más profesionales.
Pese a este desafío, Aragón tiene una baza estratégica que pocas regiones pueden igualar: Infraestructuras punteras, desde plataformas logísticas hasta centros de datos de referencia internacional; universidades y centros de FP que ya están adaptando su oferta a las necesidades digitales; calidad de vida, un factor cada vez más determinante para profesionales que buscan estabilidad, vivienda más accesible que en otras capitales y equilibrio personal; costes empresariales competitivos, que permiten a las compañías invertir más en innovación y menos en gastos estructurales.
70.000 euros para perfiles sénior
“Hacen falta ingenieros. Siguen haciendo falta ingenieros”, lo asegura Ignacio Martínez, decano del Colegio de Telecomunicaciones de Aragón. Según sus datos, cada año en Aragón, inician estudios de ingeniería 1.350 estudiantes y se gradúan alrededor de 850, el 60% del total de matriculados cuando son necesarios más de 1.200. Además, aquellos que consiguen titularse cobran inicialmente sueldos ascienden a 25.000 euros anuales con una media de entre 35.000 y 40.000 euros con cuatro o cinco años de experiencia. El sueldo se puede duplicar, según los casos, en los perfiles sénior, es decir, con más de diez años de experiencia: alrededor de 70.000 euros. Madrid y Barcelona ofrecen salarios más altos, superiores a 50.000 euros.
Son sueldos que llevan a muchos de los recién licenciados a salir de España. “Los fichan las empresas extranjeras”, recalca el decano del Colegio de Ingenieros Industriales, Enrique Zaro. “Se ha dado la circunstancia de ir cuatro o cinco ingenieros a una feria en Alemania y volver solo dos a España”, asegura. El éxodo de profesionales es debido, apunta Zaro, a cuestiones estrictamente económicas porque “aquí hay tecnología más que suficiente y tenemos los medios necesarios para quedarse a investigar y trabajar”.
La ingeniería ha sido y sigue siendo un grado dominado eminentemente por los hombres. Las mujeres sólo suponen el 23% de los estudiantes en los grados tecnológicos, aunque “a ellas se les da muchísimo mejor. Cuando acceden al Grado, de cada cien estudiantes, 25 son mujeres, pero cuando terminan son una de cada tres”, subraya el decano de Telecos. De forma paralela, se está produciendo desde hace dos décadas un descenso continuado de las vocaciones con una reducción de un 33% del número de estudiantes matriculados en los distintos estudios de ingeniería. Esta situación está provocando un déficit estructural de disponibilidad de profesionales. En España, se gradúan unos 12.000 ingenieros al año, sólo un 40% de los profesionales necesarios en el mercado. Por esa razón, el paro de este colectivo es residual, roza el 3%. La inserción laboral de ingenieros en Aragón es del 90%. Por cada ingeniero que termina el grado, le están esperando entre cinco y seis ofertas de trabajo. “Se ha empezado a revitalizar la contratación. En estos próximos seis meses, se prevé un 24% más de contrataciones en años pasados. Una de cada tres empresas tiene previsto aumentar la plantilla y un 56% estudiar mantener sus estructuras laborales actuales. Estamos en un momento muy bueno”. concluye.
Eduardo Peris, decano del Colegio de Ingenieros informáticos, remarca que el paro en la profesión no existe y a la vez se está produciendo un aumento de la demanda de ingenieros: “Hay que seguir ofertando plazas en universidad y FP para aumentar la cantidad de titulados que puedan incorporarse al mercado”.
A pesar de las buenas cifras de ocupación, el sector afronta un reto: solo el 60% de los que empezó el Grado termina sus estudios. Y ese porcentaje de titulados debería ser mayor para cubrir la demanda laboral que se prevé que haya en los próximos años.
“El objetivo es que Aragón sea retenedor de talento. Durante muchos años, ha sido una tierra de ida y vuelta El reto de ahora es que no llegue a irse”. La formación de un ingeniero cuesta mucho dinero para que una vez acabe el Grado, se marche fuera. Esto no puede ser”, concluye el decano de los Ingenieros Industriales.
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