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Himnos, aplausos y un Gobierno 2.0: la contracrónica del primer día de los consejeros del Gobierno de Jorge Azcón

El último acto protocolario del nuevo Ejecutivo autonómico da el pistoletazo de salida definitivo a una DGA que combina continuidad con reencuentros y ajustes de espacios entre los altos cargos que siguen, los que se estrenan y los que repiten

Octavio López, Mar Vaquero, Jorge Azcón y Eva Valle, de camino al primer Consejo de Gobierno.

Octavio López, Mar Vaquero, Jorge Azcón y Eva Valle, de camino al primer Consejo de Gobierno. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Zaragoza

El himno de Aragón, la marcha de los Reyes de Aragón y el himno de España han registrado una importante subida en sus reproducciones en las plataformas musicales gracias a las dos semanas de pasión institucional vividas en la comunidad autónoma. El broche final lo ha puesto este lunes la toma de posesión de los nuevos consejeros del Ejecutivo autonómico, que acompañarán a Jorge Azcón en la segunda coalición PP-Vox en el Pignatelli. El acto más breve y sencillo recogió reencuentros, estrenos gubernamentales y una suerte de aplausómetro que mide tanto lo hecho en el pasado como el cariño cosechado por el camino.

Entraba la comitiva y juraban los consejeros. Alejandro Nolasco, vicepresidente primero a medias porque Azcón ha decidido fiarse más de Mar Vaquero y poner cierto coto a la desregulación con Roberto Bermúdez de Castro y Eva Valle, rompía el hielo y asumía más competencias que hace tres años. El líder de Vox precedía a Luis Biendicho y Arancha Simón, que minutos después confirmaban su aterrizaje en dos consejerías -Medio Ambiente y Agricultura- desde las que afianzarse en el sector primario y dar respuestas técnicas a un partido que hasta la fecha solo se ha movido, dentro del Gobierno de Aragón, a golpe de pulsión política.

Nolasco no conquistó al público, tímido en el aplauso a la segunda jura de un hombre que aspira a ser, desde el mismo título, más de lo que fue durante los once meses de vida de la Despoblación como consejería autonómica. Contraste: Mar Vaquero, vicepresidenta segunda, portavoz, secretaria del Gobierno, presidenta si falla Azcón y una retahía de cargos inacabable hizo arder manos. Le han cogido cariño entre la clase política, la sociedad civil y los representantes varios a una mujer que se ha quedado sin gestión económica ni tecnológica pese a impulsar los grandes proyectos de la pasada legislatura, pero que seguirá siendo rostro y voz del nuevo Gobierno y la encargada de lidiar con Vox. Casi nada.

Se fueron sucediendo viejos conocidos de la política aragonesa, como Bermúdez de Castro, Octavio López o Carmen Susín, a la que hay que empezar a acercar al núcleo duro del presidente desde su responsabilidad en la consejería de Educación, Ciencia y Universidades. La nueva consejera del Gobierno es Eva Valle, que ha hecho este lunes su primera aparición pública como política de la comunidad autónoma. Desde el anuncio de su fichaje, cinco días antes de que los aragoneses depositasen su voto, hasta este lunes han pasado tres meses en los que Valle no ha participado ni en actos del PP ni en los primeros momentos institucionales. Tiempo tendrá quien asume una consejería grande, de primer nivel, en busca de la excelencia económica de la comunidad y con la primera tarea de mantener la paz social que ven amenaza empresarios y sindicatos.

Cerró el himno de España el acto, para desesperación digital de un Jorge Pueyo (CHA) que se quejó por las mismas redes sociales desde las que contestó el PP que el himno de Aragón había abierto el acto. Se disolvieron rápido los corrillos y el cielo gris recibió a los consejeros camino a la puerta del Pignatelli para hacer la primera foto de una familia numerosa en la que repiten muchos miembros. El primer Consejo de Gobierno aprobó una nueva fase -¿cuántas van?- de la llegada de Amazon Web Services a Aragón. Pero no pusieron ni nombre ni cara a los escoltas, directores generales, de los consejeros durante los próximos cuatro años. En Vox no los encuentran, o eso dicen. En el PP, entre la continuidad de quien se siente cómodo con el trabajo hecho y los cambios puntuales para ajustarse a la nueva estructura, esperan a que su socio tome sus decisiones. Cuestión de tiempo.

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