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Diamond Foundry culmina la compra de la antigua planta de Becton en Zaragoza e inicia el despliegue de su industria de chips

La multinacional estadounidense ejecuta la adquisición de las instalaciones de Empresarium, de 20.000 metros cuadrados construidos, lo que da vía libre a la puesta en marcha de su fábrica de obleas de diamante sintético

Las instalaciones que construyó Becton Dickinson en el polígono Empresarium, que ahora ya son propiedad de la estadounidense Diamond Foundry.

Las instalaciones que construyó Becton Dickinson en el polígono Empresarium, que ahora ya son propiedad de la estadounidense Diamond Foundry. / Rubén Ruiz

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Zaragoza

La implantación en Zaragoza de Diamond Foundry (DF) da un nuevo paso decisivo. La multinacional estadounidense ha ejecutado ya la compra de las instalaciones que pertenecía a Becton Dickinson en el polígono Empresarium, un suelo industrial de más de 10 hectáreas con edificaciones que suman 20.000 metros cuadrados. Culmina así una operación estratégica que da vía libre uno de los mayores proyectos industriales y tecnológicos que hay en desarrollo en Aragón, junto con los centros de datos y las inversiones en automoción.

La transacción, cuyo importe económico no ha trascendido por ahora, abre la puerta a la implantación de la industria de los chips en la capital aragonesa. En concreto, a la puesta en marcha de una planta para el corte y acabado de obleas de diamante sintético, un compomente estratégico para los semiconductores utilizados en inteligencia artificial, vehículos eléctricos o centros de datos. La inversión, avanzada en exclusiva por EL PERIÓDICO DE ARAGÓN el pasado 1 de febrero, asciende a 1.000 millones de euros y prevé generar entre 200 y 300 puestos de trabajo altamente cualificados

Fuentes de la compañía han confirmado que la adquisición de la parcela y de las instalaciones construidas se cerró hace aproximadamente un mes, un movimiento que consolida el aterrizaje de la firma en Zaragoza. La planta complementará la actividad que que Diamond Foundry ya desarrolla en Trujillo (Cáceres), donde fabrica diamante monocristalino sintético desde el año pasado.

La compañía, participada por Fidelity e inversores conocidos como el actor Leonardo DiCaprio y el apoyo en sus inicios de Google, Facebook, Twitter, eBay o el creador del iPod, ha apostado por España para instalar toda la cadena de valor de su tecnología más avanzada. Esta implantación cuenta con el respaldo público del Gobierno central, a través de la SEPI Digital, que ha inyectado 752 millones de euros en una sociedad conjunta.

Un suelo huérfano que fue municipal

La operación afecta al complejo industrial que Becton Dickinson levantó en Empresarium para poner en marcha una fábrica de jeringuillas de última generación. Aunque la multinacional médica llegó a iniciar la actividad en fase de pruebas, el proyecto nunca alcanzó la operación comercial y fue cancelado en el verano de 2024 aduciendo razones estratégicas. La compañía dejó construidos alrededor de 20.000 metros cuadrados de instalaciones dotadas de almacén logístico, oficinas, salas blancas, laboratorios e infraestructuras técnicas de alta exigencia industrial.

La compraventa ha requerido previamente un complejo proceso administrativo debido a que el suelo donde se asienta la planta era originalmente propiedad del Ayuntamiento de Zaragoza. El consistorio vendió en 2021 las parcelas a Becton Dickinson por 3,8 millones mediante concurso público, incorporando al pliego una serie de condiciones que impedían transmitir la finca sin autorización municipal previa.

Ese permiso fue aprobado hace tres meses por el consistorio liderado por Natalia Chueca en un consejo extraordinario, lo que permitió la transmisión del activo siempre que la nueva propietaria se subrogara en las obligaciones recogidas en el pliego original. El acuerdo municipal despejó el último obstáculo administrativo para formalizar la operación.

La adquisición permite además dar continuidad industrial a uno de los proyectos frustrados más relevantes de los últimos años en Zaragoza y reconvertirlo ahora en una instalación ligada a una tecnología considerada estratégica para el futuro de la microelectrónica y la inteligencia artificial.

Un veterano del semiconductor dirige la planta

En paralelo a la operación inmobiliaria, Diamond Foundry continúa avanzando en la configuración del equipo que pilotará la futura fábrica zaragozana. La compañía ha incorporado recientemente como director de la planta a Ángel Moreno, un profesional con más de 25 años de experiencia en la industria de los semiconductores.

Su fichaje se interpreta en el sector como una señal más de que el proyecto entra en una fase cada vez más ejecutiva y operativa. Moreno aterriza en Zaragoza tras desarrollar buena parte de su trayectoria en compañías vinculadas a fabricación tecnológica avanzada, automatización y procesos industriales complejos, precisamente el tipo de actividad que DF desplegará en Empresarium.

Contratación y despliegue industrial

El avance del proyecto se refleja también en el proceso de selección abierto por la compañía, que mantiene activas múltiples vacantes para perfiles técnicos, de ingeniería, calidad, metrología, electrónica de potencia, redes industriales y montaje especializado.

Las ofertas publicadas durante las últimas semanas muestran que la compañía ha superado prácticamente la fase de estructura directiva y se encuentra en pleno despliegue de los equipos que deberán poner en marcha la actividad industrial de la planta.

La fábrica zaragozana estará especializada en el corte, procesado, inspección y acabado de obleas de diamante sintético destinadas a semiconductores de alto rendimiento. Los lingotes de diamante monocristalino se producirán en Trujillo (Cáceres), mientras que Zaragoza asumirá la fase más avanzada de transformación industrial del material.

La tecnología desarrollada por la compañía está vinculada a aplicaciones críticas para inteligencia artificial, centros de datos, automoción eléctrica y electrónica de potencia, sectores donde la capacidad de disipar calor y aumentar la eficiencia energética se ha convertido en uno de los principales retos tecnológicos mundiales.

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