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El presidente de Estrella Galicia habla en Zaragoza sobre cómo ve a Aragón: "Goza de buena salud porque ha sabido aprovechar sus ventajas"

Ignacio Rivera Quintana detalla la situación de las empresas familiares, destaca el momento económico de la comunidad aragonesa y analiza el sector cervecero

Ignacio Rivera Quintana, durante su entrevista con el Periódico de Aragón.

Ignacio Rivera Quintana, durante su entrevista con el Periódico de Aragón. / MIGUEL ANGEL GRACIA

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Zaragoza

Ignacio Rivera Quintana, presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF) desde mayo de 2024 y presidente ejecutivo de Corporación Hijos de Rivera, la empresa matriz de la reconocida cerveza Estrella Galicia, analiza en una amplia entrevista con El Periódico de Aragón la situación de las empresas familiares en España, destaca el momento económico de Aragón y cómo ha sabido aprovechar sus oportunidades y analiza el momento actual del sector cervecero. Rivera Quintana ha estado en Zaragoza con motivo de la Asamblea General Anual de la Asociación de Empresa Familiar de Aragón (AEFA), donde ha sido uno de los ponentes estrella.

¿Cómo vive la empresa familiar española este momento de transformación económica y tecnológica tan acelerada?

Nosotros pensamos a largo plazo y buscamos estabilidad, así que todo este cambio se vive con cierta reflexión. La inteligencia artificial permite avanzar a una velocidad de vértigo, pero yo siempre digo que las personas tenemos tres partes: la racional, la emocional, que son las que manejamos, y ahora también la artificial, que te permite avanzar de manera vertiginosa. La IA es una herramienta más, muy útil para las empresas, pero no podemos olvidarnos ni de la parte emocional ni de la racional. Hay que utilizar las tres.

¿Cuál es hoy la principal preocupación de la empresa familiar? ¿La incertidumbre política, los costes, la fiscalidad o la falta de mano de obra?

Depende del sector. A nivel europeo, creo que Europa tiene un gran reto y también una gran oportunidad con todo el cambio geopolítico y las necesidades de seguridad que están apareciendo. A nivel nacional, siempre digo que vivimos demasiado en “modo elecciones”. Se puede estar así cuando toca votar, pero no durante cuatro años. Los empresarios trabajamos con presupuestos y en modo gestión, y los países también deberían gestionarse así. Echo en falta grandes pactos de Estado en cuestiones como vivienda, energía o independencia estratégica. Parece que siempre nos estamos peleando en lugar de avanzando. En el ámbito de la empresa familiar, el gran reto es el relevo generacional. Cuanto más antigua es una compañía y más generaciones acumula, más compleja es la sucesión y el traspaso del legado a la siguiente generación.

¿Qué ventajas aporta una empresa familiar frente a otros modelos?

Cuando llevas 120 años haciendo cerveza, algo aprendes. La tradición familiar ayuda a ser excelente, a cuidar el producto, a mantener un carácter artesano y una diferenciación propia. La empresa familiar piensa a largo plazo. Es un poco como quienes construían las catedrales: hacían algo que probablemente no llegarían a ver terminado. Nosotros estamos inaugurando una fábrica que producirá millones de litros y quizá yo ni siquiera lo vea. Haces cosas pensando en la siguiente generación. Cuando tienes una visión más cortoplacista o de inversión rápida, te preocupan otras cosas.

¿Detecta riesgos para el relevo generacional?

Sin duda. En nuestro caso ya somos una cuarta generación con 18 ramas familiares. Ya no es simplemente un padre y dos hijos. Cuántos más años tiene una empresa familiar, más difícil es gestionar la sucesión. Creo que hay que actuar con mucha generosidad. Por un lado, de la familia hacia quien tiene la oportunidad de trabajar en la empresa. Y también de quien trabaja dentro, porque en realidad es más fácil trabajar fuera de una empresa familiar por todo lo que implica a nivel personal y familiar. Ese es uno de los grandes retos de compañías como la nuestra.

¿Preocupa más que desaparezcan las empresas familiares o que terminen en grupos extranjeros?

Que desaparezcan es malo. Las empresas familiares tienen un pensamiento más a largo plazo y además suelen estar mucho más conectadas con su territorio de origen. En nuestro caso somos gallegos y mantenemos nuestra industria en Galicia. Muchas multinacionales se concentran en grandes ejes como Madrid o Barcelona, mientras que las empresas familiares permanecen más vinculadas a su tierra. Eso tiene un impacto positivo en la sociedad.

Aragón vive una transformación industrial importante ligada a automoción, logística o nuevas tecnologías. ¿Cómo se percibe desde fuera?

Aragón está sabiendo aprovechar muy bien sus ventajas geográficas y estratégicas. Está cerca de Europa y de grandes núcleos industriales. Ha sabido centrarse en sectores concretos y crear clústeres empresariales que se complementan entre sí. Tengo muy buena imagen de lo que se está haciendo en Aragón.

¿Qué necesita un territorio para convertir una inversión puntual en un ecosistema duradero?

Especializarse y conocer bien las fortalezas. Si tienes leche, debes desarrollar industria láctea; si tienes puertos potentes, industrias relacionadas con el pescado o las conservas. Cada comunidad debe identificar sus ventajas competitivas. Es importante contar con un plan estratégico. Los políticos no solo deben gestionar el día a día, sino pensar cómo hacer competitiva a su comunidad en un sector y generar riqueza a largo plazo.

¿Diría que Aragón goza de buena salud económica?

Sí, sin duda. Tiene logística, automoción, nuevas tecnologías y una posición estratégica muy buena. Ha sabido aprovechar muy bien sus ventajas.

¿La empresa familiar está suficientemente reconocida en España?

Sinceramente, no. Creo que los empresarios en general están bastante mal considerados y la empresa familiar genera un impacto muy positivo. Claro que nos preocupan los beneficios, porque son necesarios para sostener la compañía y las familias, pero también nos preocupa el origen, las personas y el territorio. En nuestro caso trabajan terceras y cuartas generaciones de familias vinculadas a la empresa. A veces parece que el empresario vive en otro planeta y solo piensa en el dinero, y creo que eso no es justo, especialmente en el caso de las empresas familiares.

Ignacio Rivera Quintana.

Ignacio Rivera Quintana. / MIGUEL ANGEL GRACIA

¿Cómo se cambia esa imagen?

Hablando más y siendo más visibles. Los empresarios solemos ser muy discretos y quizá tenemos que explicar mejor lo que hacemos y acercarnos más a la sociedad. Sin rubor y sin complejos en decir lo que hacemos. Si no nos ven, es difícil que la gente sepa cómo somos.

Galicia ha construido marcas muy potentes. ¿Qué pueden aprender otros territorios?

Cada territorio tiene sus peculiaridades. Nosotros hemos sabido poner en valor el origen y la calidad. También caemos bien. Somos Galicia Calidade, por ejemplo, un sello que ha ayudado mucho en ese sentido. También influye el carácter gallego: solemos ser gente de perfil bajo, adaptable y acostumbrada a buscarse la vida. Mi bisabuelo fue emigrante y esa cultura de esfuerzo forma parte de nuestra identidad.

En este contexto, ¿cómo definiría el carácter aragonés?

Trabajo con muchos aragoneses y creo que son personas muy tenaces, muy cabales y con mucho corazón. Cuando tienen claro un camino, lo defienden hasta el final.

¿Cómo está el sector cervecero?

Es un sector bastante plano. El año pasado cayó alrededor de un 0,5%. Aun así, España sigue siendo un refugio turístico y eso beneficia mucho a la cerveza, porque está muy ligada a la socialización. Yo soy defensor de vivir los momentos reales, de abrazarse, verse, compartir una caña con amigos. Eso siempre ayuda a tener una mejor sociedad.

¿Cuál es el secreto para mantener una marca fuerte durante tantos años?

Tener un propósito claro. En el mundo empresarial o eres diferente o eres más barato. Y una marca necesita diferenciarse para que brille. En nuestro caso queremos ser una cerveza muy querida, no necesariamente la más vendida. Apostamos por la excelencia, el carácter artesano y una personalidad muy propia. Mantener eso en el tiempo es lo que hace que una marca siga brillando.

Entre territorios siempre existe ese “pique” sano con las cervezas locales. Galicia con Estrella Galicia, Aragón con Ámbar… ¿Cómo lo vive?

Me parece algo sano, muy bonito y muy europeo. En Alemania hay 1.800 fábricas de cerveza, así que esa diversidad es positiva. Ámbar es una magnífica cerveza. Nosotros hemos tenido la suerte de salir muy bien de Galicia y ser bien recibidos en muchas regiones. O lideramos la región o somos segundos. Al final todas las cervezas españolas son maravillosas y las defiendo a todas.

¿Esos piques también existen entre directivos?

Nosotros competimos en el mercado, claro, pero es un sector bastante unido. Además, muchas compañías siguen siendo familiares y españolas. Eso hace que las relaciones vengan de generaciones atrás y exista mucho conocimiento y respeto entre todos.

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