Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La vivienda enfría sus previsiones en Aragón para 2026 pero con precios que seguirán subiendo a doble dígito

El mercado inmobiliario se encamina a un menor ritmo de compraventas tras años récord, aunque la escasez de vivienda y el incremento de los costes de producción mantendrá la escalada de los precios

Edificio en construcción en el solar donde se ubica la parcela que acaba de ser subastada en Arcosur.

Edificio en construcción en el solar donde se ubica la parcela que acaba de ser subastada en Arcosur. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Zaragoza

El mercado inmobiliario aragonés empieza a mostrar síntomas de desaceleración tras varios ejercicios de euforia, pero los precios de la vivienda seguirán subiendo a ritmos de doble dígito durante 2026. Este ritmo de encarecimiento supone el mayor problema para la sostenibilidad de esta actividad ya que lo hace a tasas que se elejan de aumento de los salarios, lo que condiciona el comportamiento futuro de la actividad.

Ese es el principal mensaje lanzado este viernes por Luis Fabra, director de la cátedra en mercado inmobiliario de la Universidad de Zaragozadurante la presentación del último del sector en la comunidad, un acto en el que también han participado Santiago Martínez (Ibercaja), Fernando Baena (Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Aragón), Fernando Montón (Grupo Plaza 14), Fernando Used (Ingennus), y María Ángeles Ruiz (Colegio de Registradores de Aragón).

La fotografía que deja el arranque del año es paradójica. Aragón continúa en niveles históricamente altos de actividad, pero los expertos detectan ya señales de agotamiento en la demanda y un cambio de tendencia que podría consolidarse en los próximos meses. El problema, sin embargo, es que el enfriamiento del mercado no servirá para contener los precios.

“El mercado no es insensible a los precios”, advirtió el director de la cátedra, Luis Fabra, quien alertó de la “verticalidad” que está alcanzando el incremento del coste de la vivienda. El precio medio en Aragón crece ya a tasas del 12,1% anual, mientras los salarios apenas avanzan un 1% y la inflación sigue erosionando el poder adquisitivo de las familias. “El gran problema no es que los precios suban, sino la intensidad con la que lo están haciendo”, resumió.

Retroceso de la vivienda usada

El primer trimestre cerró con más de 4.700 compraventas inscritas en Aragón, uno de los mejores registros desde 2007. Sin embargo, detrás de esa cifra se esconde una realidad menos exuberante de lo que aparenta. Buena parte del impulso procede de operaciones de vivienda nueva pactadas hace dos o tres años y que ahora se están escriturando. Mientras tanto, la vivienda usada ya muestra síntomas de retroceso, con una caída cercana al 3%.

La previsión de la cátedra es clara. 2026 seguirá siendo un año fuerte en actividad, pero inferior a 2025. El mercado, sostienen, ha entrado en una fase de desaceleración progresiva. La explicación está en varios factores que empiezan a converger. Por un lado, el encarecimiento de la vivienda está expulsando demanda. Por otro, el aumento de la incertidumbre internacional y la subida del euríbor vuelven a introducir cautela entre los compradores. Y, sobre todo, persiste un problema estructural: la falta de oferta.

En la provincia de Zaragoza apenas hay unas 4.200 viviendas disponibles en los portales inmobiliarios, prácticamente la mitad que hace dos años. “Tenemos una notable escasez de producto”, señaló Fabra. Y esa escasez, insistió, impide cualquier corrección significativa de precios.

El impacto psicológico de la guerra

La tensión es especialmente visible en la vivienda nueva. El director general de Grupo Plaza 14, Fernando Montón, confirmó que abril ya ha dejado una ralentización de las ventas sobre plano tras varios ejercicios de demanda extraordinariamente intensa.

“El mercado ha empezado a ir más despacio”, reconoció. Los promotores detectan menos visitas comerciales y compradores más prudentes, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y el repunte del euríbor. Aun así, el sector descarta una burbuja inmobiliaria similar a la de 2008.

“No vamos a tener una burbuja de vivienda sin vender porque no las tenemos”, defendió Montón. A su juicio, el verdadero riesgo está en la incapacidad de construir suficientes viviendas para atender la demanda existente.

Las cifras respaldan esa preocupación. Aragón generó en el último año cerca de 8.000 nuevos hogares, impulsados por un fuerte crecimiento demográfico, pero apenas se visaron unas 3.500 viviendas nuevas. “Estamos construyendo menos de la mitad de lo que necesitamos”, apuntó Fabra.

Además, los costes de construcción continúan aumentando por el encarecimiento de materiales, los mayores requisitos técnicos y la prolongación de los plazos de obra. Todo ello acaba trasladándose al precio final de la vivienda.

En Zaragoza capital, el precio medio supera ya los 2.300 euros por metro cuadrado y crece a tasas superiores al 11%. En el mercado del alquiler la situación tampoco mejora: las rentas alcanzan máximos históricos y avanzan por encima del 10%.

El resultado es un mercado cada vez más tensionado y con mayores dificultades de acceso para buena parte de la población. Aragón sigue lejos de los excesos de la burbuja inmobiliaria previa a 2008, pero afronta un escenario complejo, con menos operaciones, precios disparados y una oferta incapaz de responder al crecimiento demográfico y económico de la comunidad.

Tracking Pixel Contents