Así funciona la nueva unidad de investigación del IIS Aragón en el Miguel Servet de Zaragoza: "Un hospital que investiga da mejor asistencia"
En septiembre se inauguraron las nuevas instalaciones en las que médicos e investigadores trabajan de forma conjunta y a solo un paso de los pacientes y voluntarios de los ensayos clínicos

Laura Trives
Entran y salen los pacientes. También lo hacen sus acompañantes. De un lado a otro se mueven enfermeros, médicos, técnicos. Y quietos, sonrientes, los voluntarios de las asociaciones. Además de a unos y otros, desde la entrada del hospital Miguel Servet de Zaragoza también se vislumbra su primera planta. Quienes la conocen bien son los expertos que desde hace nueve meses trabajan en la Unidad de Investigación Traslacional que alberga. Se trata de un espacio del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IIS) que se estrenó en septiembre y con el que se ha introducido la investigación dentro del hospital y al lado del paciente. Un puente entre la ciencia y la asistencia sanitaria.
En la primera planta todo es muy blanco, muy nuevo. Hace solo ocho meses que se estrenó esta zona destinada a ensayos clínicos. «Este espacio no es mérito nuestro, es del hospital. Fue quien decidió ofrecérnoslo y dedicarlo a investigación», indica Óscar López, director ejecutivo del IIS. Y añade: «Hay tantas necesidades dentro del hospital que dedicar un espacio a investigación es una inversión».
Las obras para crear la nueva unidad comenzaron en 2024 y en ellas se han invertido 3 millones. Son más de 2.200 cuadrados divididos en cinco áreas en las que trabajan de forma conjunta investigadores y profesionales sanitarios, algo poco común dentro de un hospital. La primera de ellas cuenta con siete consultas para patologías de las que se hacen ensayos clínicos, que en su mayoría son oncológicas.
Según los datos ofrecidos por el IIS, en Aragón hay 505 ensayos clínicos activos de los que forman parte 1.935 usuarios. En el Servet son 315 estudios con 1.367 pacientes. López sostiene que las condiciones para que un centro pueda realizarlos son «muy exigentes». De ahí la inversión realizada en la nueva unidad.
El IIS multiplica por tres su personal en diez años
La última década ha sido de crecimiento para Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón. Diez años en los que, afirma Óscar López, su director ejecutivo, «ha aumentado mucho la actividad». «Hemos multiplicado por tres el nivel de personas trabajando en la fundación y también el presupuesto», sostiene.
En concreto, en el IIS Aragón trabajan ahora más de 1.000 profesionales. De estos, 240 son personal propio y, los restantes, adscritos de la Universidad de Zaragoza y del Salud.
El presupuesto es otro de los retos del instituto. López explica que la estructura que gestiona el IIS es una fundación, por lo que «se parece más a una empresa que a un centro público de investigación». «Pertenecemos al sector público, pero el cómo tiene que funcionar es como si fuera una empresa privada», aclara.
El 10%_de su presupuesto anual lo transfiere el Gobierno de Aragón. «El otro 90% tenemos que salir a conseguirlo con convocatorias públicas, contratos con empresas, ensayos clínicos... Es un porcentaje que depende del nivel de actividad que tenga la fundación», señala. Es precisamente el no tener el 100%_de la financiación asegurada lo que hace que el IIS tenga que ser «súper competitivo». «El dinero está ahí, pero hay que ir a buscarlo, y va mucha gente. Eso nos obliga a mantenernos al máximo nivel», remarca.
Además de las siete consultas, Patricia Sancho, bióloga del IIS, indica que en esta área también se encuentran los laboratorios de procesamientos de muestras. Es esta la diferencia que marca la nueva unidad: la investigación se lleva a cabo a solo un paso de los pacientes. La siguiente puerta del pasillo da paso al áera de trabajo científico, donde decenas de expertos jóvenes y veteranos desarrollan sus trabajos. Entre otras labores, monitorizan los ensayos clínicos.
Daniel Orós, director científico del IIS, lo resume: «La fotografía es la siguiente. El paciente enfermo llega al hospital y no hay que marearlo. En el mismo sitio en el que se le ve para tratarlo, se le mete en el ensayo. De esta forma, no le incomodas, que además está delicado, y al estar en su hospital se siente seguro». «El paciente no es consciente del sistema de montaje y optimización de todo el proceso productivo que hay detrás del ensayo y que hace que sea de alta calidad», añade.
Además de estas áreas, la nueva unidad incluye zonas de trabajos, despachos y espacios de formación. Es una unión de las labores administrativas, de investigación, de asistencia… «Integras todo el trabajo», sostiene Orós. En esta planta del Miguel Servet se ha construido también la primera Unidad de Terapias Avanzadas de Aragón, que cuenta con tres salas de producción de medicamentos. Entre otros, se traba en poner en marcha un ensayo clínico para aplicar, por primera vez en el mundo, terapia CAR-T en pacientes que padecen un grupo de cánceres raros de la sangre.
Además de estos avances, López explica que en este nuevo espacio se va a contar también con una Unidad de Fases Tempranas para desarrollar ensayos clínicos en fase 1. Son tratamientos experimentales para pacientes que han agotado las terapias convencionales. Orós apunta que, ahora, "casi todos los que se hacen son de las últimas fases", por lo que contar con este espacio será otro avance. «Nos permitirá seguir desde los inicios del descubrimiento hasta la puesta en marcha en el paciente», indica Sancho.
En el instituto trabajan más de 1.000 personas entre personal propio y adscrito de la Universidad de Zaragoza y el Salud. Desde hace ocho meses, muchas lo hacen en la nueva unidad del Miguel Servet. Entran, salen, teclean, conversan. Y a solo unos metros de distancia, los pacientes. «Un hospital que investiga es un hospital que da mejor asistencia», concluye López.
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