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Habla el director de la empresa de reciclaje de baterías: "La ambición es llegar a gestionar 100.000 toneladas al año en Zaragoza"

Javier Alcalá, fundador y máximo directivo de la firma valenciana Batteryfly, asegura que el proyecto que impulsa en la capital aragonesa aspira a situarse entre los mayores complejos de su especie en España

Javier Alcalá, director general de Batteryfly, que ha apostado por Zaragoza para su gran proyecto industrial. | SERVICIO ESPECIAL

Javier Alcalá, director general de Batteryfly, que ha apostado por Zaragoza para su gran proyecto industrial. | SERVICIO ESPECIAL

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Zaragoza

La valenciana Batteryfly quiere convertir Zaragoza en uno de los grandes nodos españoles del reciclaje y reutilización de baterías de vehículo eléctrico. La compañía anunció hace algo más de una semana una inversión inicial de seis millones de euros para levantar una planta en el Parque Tecnológico del Reciclado (PTR), un proyecto que contará con apoyo del programa Renocicla del Ministerio para la Transición Ecológica y que prevé incorporar actividades de segunda vida, reciclaje químico y recuperación de metales críticos como litio, níquel o cobalto.

La empresa, con sede en Moncada (Valencia), ya opera una instalación centrada en el testeo, desmontaje y reacondicionamiento de baterías para almacenamiento energético. Ahora quiere dar un salto industrial con Zaragoza, donde prevé desarrollar también un centro de I+D vinculado a tecnologías de reciclaje y almacenamiento energético. Al frente del proyecto está Javier Alcalá, fundador y principal accionista de la compañía, participada además por el grupo valenciano Grupotec.

¿En qué punto está actualmente el proyecto de Zaragoza?

Hemos iniciado ya el proceso de ingeniería, porque tenemos que diseñar tanto la planta como toda la tecnología de tratamiento de las baterías. El objetivo es llegar al reciclado completo, obtener la masa negra y posteriormente separar los metales críticos.

¿Por qué eligieron Aragón?

Coincidían tres factores clave. Primero, la ubicación logística. Nuestra intención es no solo dar servicio a nivel nacional, sino también europeo. Estamos ya en conversaciones con empresas de Alemania, Francia o Polonia, y Aragón está muy bien conectada tanto con Europa como con Madrid, País Vasco o Cataluña. Segundo, el ecosistema industrial del Parque Tecnológico del Reciclado (PTR), que facilita toda la parte de reciclaje, licencias y logística. Y tercero, el posicionamiento de Aragón como polo relevante de movilidad eléctrica y baterías con proyectos como la gigafactoría de Stellantis y CATL.

¿Qué experiencia tiene Batteryfly en este ámbito?

Tenemos una planta en Moncada, en Valencia, dedicada al testeo, desmontaje y ensamblaje de baterías. Allí recibimos baterías de vehículos eléctricos, hacemos la caracterización y luego montamos grandes sistemas de almacenamiento energético para huertos solares. Ahora bien, la parte de reciclado químico y separación de materias críticas todavía no la tenemos industrializada y queremos desarrollar en Zaragoza. Y no es algo solo nuestro, es una actividad todavía muy nueva en Europa.

¿El proyecto de Zaragoza es el más ambicioso de la compañía?

Sí, claramente. Lo planteamos en tres fases. La primera será una planta piloto que nos permitirá aprender y desarrollar toda la tecnología de reciclado y tratamiento de la masa negra. Después llegará una segunda fase para incrementar capacidad y finalmente una tercera fase definitiva.

¿Qué capacidad tendrá?

Queremos llegar en unos cinco años aproximadamente a gestionar unas 100.000 toneladas anuales de baterías eléctricas de vehículos. Creemos que estaremos entre las mayores plantas de España, si no la mayor. Primero empezaremos con una planta piloto, que esperamos que empieza a funcionar después del verano de 2027 o a finales de ese año.

¿Tienen relación con fabricantes como Stellantis o grupos chinos vinculados al vehículo eléctrico?

A nivel accionarial no. Sí mantenemos conversaciones con fabricantes de vehículos y de baterías para convertirnos en gestores de las baterías que tengan que retirar. Hemos hablado con Stellantis y CATL igual que con otros fabricantes, pero no existe participación accionarial ni acuerdos exclusivos.

¿Qué diferencia su propuesta de otras iniciativas europeas?

En almacenamiento energético, la mayoría de operadores utilizan baterías nuevas de fabricantes asiáticos. Nosotros trabajamos con baterías reutilizadas procedentes de vehículos eléctricos. Son baterías de alta calidad, diseñadas para soportar cargas y descargas muy intensas, y las reacondicionamos para almacenamiento energético.

Batteryfly tiene entre sus accionistas a Grupotec. ¿Qué papel juega?

Grupotec es un socio minoritario y es uno de los mayores gestores de huertos solares de Europa. Eso nos permite tener un socio muy relevante dentro del ámbito energético.

¿Cómo avanzan las tramitaciones administrativas?

Ya hemos mantenido conversaciones tanto con el Ayuntamiento de Zaragoza como con el Gobierno de Aragón. Hemos hablado sobre licencias de construcción, gestión de residuos y materias peligrosas. Cuando tengamos terminado el diseño de ingeniería iniciaremos toda la tramitación administrativa.

Las baterías generan preocupación por su impacto ambiental y el riesgo de incendios. ¿Puede ser un obstáculo?

No debería. Son materiales peligrosos desde el punto de vista de la gestión de riesgos, especialmente incendios, pero la normativa está muy clara y trabajamos con consultoras que ya colaboran con grandes gigafactorías. Nosotros desenergizamos completamente las baterías antes del proceso de trituración para eliminar riesgos.

¿Tienen ya asegurados los terrenos del PTR?

Estamos en fase final de negociación. Los terrenos están comprometidos dentro del Parque Tecnológico del Reciclado y esperamos cerrar todos los flecos en un par de semanas. La parcela inicial rondará los 20.000 metros cuadrados, aunque queremos reservar capacidad para crecer hasta 60.000 o 70.000 metros cuadrados.

¿Qué impacto laboral prevén?

En una primera fase calculamos unas 25 o 30 personas para operación. Luego incorporaremos el centro de I+D y perfiles de ingeniería química, industrial, energética o software. Cuando el proyecto alcance las fases dos y tres estimamos unas 120 o 125 personas trabajando en la planta.

¿Qué peso tienen las ayudas públicas en el proyecto?

La inversión es privada, aunque sí hemos recibido una ayuda del programa Renocicla de 1,8 millones de euros, que nos ayuda a acelerar el proyecto. También esperamos poder acceder a futuras ayudas para crecer más rápido y desarrollar nuevas tecnologías.C

¿Cómo encaja este proyecto en el ecosistema industrial que se está generando en Aragón?

Nosotros creemos que cerramos el círculo del vehículo eléctrico. Aragón tendrá fabricación de vehículos y fabricación de baterías, pero las baterías tienen todavía mucha vida útil cuando salen del coche. Nosotros les damos una segunda vida o reciclamos sus materiales para volver a introducirlos en la cadena de valor. Esa es la clave de la economía circular aplicada al vehículo eléctrico.

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