La IA se cuela en los institutos de Aragón para copiar en exámenes y trabajos: "Tener el móvil en el bolsillo ya es sospecha de chuleta"
Docentes de Zaragoza alertan del uso de dispositivos tecnológicos para plagiar en pruebas escolares. El Gobierno de Aragón regulará desde el próximo curso el uso de las pantallas en las aulas

Imagen de archivo de un biblioteca de Zaragoza. / Miguel Ángel Gracia
Perciben que van más rápido que ellos, que se les escapan. Y les faltan ojos. Profesores de institutos de Zaragoza cuentan que han detectado que los estudiantes se sirven de la Inteligencia Artificial (IA) y de otras nuevas herramientas para copiar en exámenes y trabajos mientras ellos carecen de los recursos suficientes para evitar que se produzcan fraudes. "Las tecnologías han avanzado mucho y nosotros vigilamos solo con los dos ojos y nada más mientras ellos tienen a su disposición todo Internet", expone M.P., docente en la capital aragonesa.
Basándose en su experiencia, explica que los docentes del instituto han detectado que "siempre hay algún alumno encargado de hacer foto al examen y mandarla inmediatamente". "Incluso se organizan para ello", apunta para añadir: "Los alumnos copian mucho. Cuando has repartido el examen ya sabes que lo han podido fotografiar y que ya está en la IA".
La docente cuenta que han detectado estas actuaciones en los cursos más altos, sobre todo en Bachillerato, y aunque la posibilidad de copiar siempre ha existido, las nuevas tecnologías facilitan que se lleve a cabo. "Antes tenían que hacerse una chuleta y sacarla, pero ahora la IA les resuelve el examen muy rápido", indica, y sostiene: "No se puede seguir examinando de la misma manera". Aunque ella no ha cogido a ningún alumno copiando con dispositivos tecnológicos este curso, sí lo han hecho otros compañeros de su centro.
Jorge, que es profesor en otro instituto zaragozano, también ha vivido experiencias similares. Comparte que en su centro "se han producido algunos casos de copia con dispositivos ocultos en los oídos", que imagina que funcionan a través de radiofrecuencia o con conexiones vía Bluetooth con el exterior.
A ello añade que ahora "cualquier tarea que se mande para casa hay que contar con que la van a copiar, que la van a hacer directamente con la IA", lo que a su juicio resta validez a los deberes. Jorge destaca el "alto valor educativo" que tienen los trabajos en casa y expone que ahora, si se quiere prevenir el uso de estas herramientas digitales en los mismos, se ven con el deber de tener que asumirlos en horario lectivo.
Consciente de esta posibilidad, M.P. ha optado por establecer normas muy concretas a la hora de mandar tareas que según cuenta "es muy difícil que la IA conozca". "Enseguida me doy cuenta de que no es lo que les he explicado en clase y que tienen que responder", apunta. Ahora bien, en el centro ella no cuenta con recursos para detectar la IA ni en exámenes ni en trabajos, y aunque revisan que los alumnos no lleven chuletas ni otras herramientas como pinganillos, no les cachean ni vulneran su intimidad.
Por eso, la apuesta de la profesora es contar con inhibidores o detectores de frecuencia en las aulas, herramienta esta última por la que ha apostado como medida "preventiva" la Universidad de Zaragoza para la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). La docente aclara que, para los alumnos con necesidades educativas especiales que requieran de dispositivos tecnológicos, se optaría por otra regulación. A estas opciones agrega otras como realizar exámenes orales. "Es una manera de evaluar su capacidad de reacción, su rapidez, su expresión", señala.
Jorge coincide en que se está "ante un cambio de paradigma" y expone que los docentes ahora se encuentran ante "una situación realmente complicada". Cabe recordar que el Gobierno de Aragón trabaja en la regulación de las pantallas de aulas y a partir del próximo curso entrará en funcionamiento una orden por la que se limita, en función del ciclo y curso, el número de horas que se pueden utilizar. Se apuesta así por un modelo analógico subrayando que las herramientas digitales deben ser un apoyo más y no la única base.
M.P. insiste en la importancia de poner medidas para evitar estos plagios porque percibe que los profesores están "muy desnudos" ante este tipo de situaciones. "Nos ha pasado ver a un alumno muy bueno, en el que confías y del que no te lo esperas, y que de repente le ves el móvil", explica. De hecho, la situación ha llegado al punto en el que hay otros estudiantes que hablan con los docentes para denunciar la situación. "Ellos mismos nos piden que estemos atentos, porque es muy injusto para los que no copian, sobre todo en cursos como 1º y 2º de Bachiller, donde cada décima cuenta para la PAU", recuerda.
La profesora indica que identificar que un alumno ha copiado es un cero en la prueba, pero no en la asignatura. "Yo siempre advierto de que tener el móvil en el bolsillo ya es un cero, ya es sospecha de chuleta", cuenta. Pero luego cada profesor actúa de distinta forma. "Luego, en la práctica, hay mucha letra pequeña y cada uno lo hacemos distinto", señala.
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