Adiós a Casa Luis, una tienda de un pueblo de Teruel que cierra después de más de 130 años de historia: "He dejado un buen legado"
Su dueño, Luis Abadía, es la quinta generación al frente de este negocio y ya ha apuntado fecha para su último día abierto en el pueblo: el 23 de mayo

Luis Abadía, 63 años, en el mostrador de su centenaria tienda en Samper de Calanda / SERVICIO ESPECIAL
Hay negocios que más allá de ser el día a día de una localidad, pasan a ser una parte de ellos. Por su esencia, su gente, por todas las historias vividas en él. Este es un caso con nombre propio, se trata de Casa Luis, una tienda de productos básicos que lleva abierta en Samper de Calanda, en la provincia de Teruel, durante 136 años. Sus pasillos han visto pasar varias generaciones, incluidas las actuales, y todas ellas acudían aquí ya sea para sus compras más básicas o para ocasiones especiales, por mucho que se den en este rincón turolense. Pues este mes de mayo esta extensa trayectoria pone un punto y final a más de un siglo de servicio al pueblo.
Su historia dio comienzo un 8 de marzo de 1889 y siempre estuvo ubicada en la misma calle de este municipio en la Comarca del Bajo Martín, en la de Altero. Al llevar tantos años abierta al público, no todo pudo ser de color de rosas, y después del estallido de la Guerra Civil en 1936 fue "completamente desvalijada", cuando el padre de Luis Abadía (63), actual y último regente del negocio, apenas se mecía en los brazos de su abuela.
En 1940, con el régimen franquista ya instaurado en España y en Aragón, su familia tuvo que trasladar Casa Luis a la calle de Las Fuentes, donde hasta hoy ha tenido lugar toda su actividad. Se podría decir que ostentan un récord en el municipio, ya que en esta misma tienda se instaló el primer congelador del pueblo en 1962, un salto tecnológico que marcaba diferencias por aquel entonces.

Interior de Casa Luis, pequeña tienda de Samper de Calanda que cierra próximamente / SERVICIO ESPECIAL
Luis es la quinta generación de este pequeño supermercado que ofrece todo tipo de productos a la gente de Samper, algo que ya marca su esencia desde que abrió Casa Luis. "Tú entras por la puerta y te encuentras una tienda tradicional, antigua, de las de toda la vida, es como si estuvieras en los años 80. Vendo productos de primera necesidad, limpieza, sardinas en cubo, antes vendíamos alpargatas... de todo", enumera el turolense, aquello que alguna vez inició su tatarabuela, heredó su abuela y él acabó sucediendo de su padre.
Una voz experimentada de la España vaciada
Luis lleva 40 años detrás de su mostrador y ha visto pasar a muchas familias, vecinos o ciudadanos de otros pueblos que pasaban por allí, y cada vez ve la vida más alejada de sus calles. "He visto lo bueno y lo malo de este pueblo -ya que hoy cuenta con menos de 700 habitantes, cuando en los 60 rozaban los 2.000-, pero la vida es así", apunta, de ahí que nadie quiera tomar las riendas de Casa Luis y extender su leyenda en el tiempo. "La gente no quiere meterse en jaleos, no les apetece. Los jóvenes quieren su jornada de ocho horas y vivir su vida", asegura Abadía.

Entrada de Casa Luis, negocio histórico de Samper de Calanda / SERVICIO ESPECIAL
Aunque dedicarse en cuerpo y alma a este negocio tampoco le ha privado de ello. "Yo no estoy de esclavo aquí, yo soy superfeliz, he dejado un buen legado. El deporte ha sido mi tabla de salvación", así hace referencia a lo que le ha impulsado a no dejar Casa Luis antes, ya que el motivo de su jubilación es por cómo le puede dejar su tercera operación de rodilla. "Es insufrible, ya es momento de parar. Yo trabajo todos los días menos Nochebuena y Nochevieja, es decir, 363 días al año", comenta con el 23 mayo, día en el que su tienda cerrará tras casi 140 años de charlas y conversaciones diarias.
Ejemplo para el municipio
Destaca entre otras muchas cosas lo que representa Casa Luis: esa familiaridad y cercanía con su gente. "Toda mi trayectoria aquí es santo y seña del buen carácter y la bondad. Mi madre ha sido mi ejemplo en todo momento", resalta, a lo que también añade el cariño de todos los samperinos, que le piden que no cierre, aunque estos tendrán otras dos tiendas para acudir a sus compras de primera necesidad.

Casa Luis tiene la esencia de un mercado tradicional de pueblo en pleno siglo XXI / SERVICIO ESPECIAL
Como colofón a estas declaraciones con EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, Luis Abadía recalca la necesidad de estos puntos de encuentro del día a día son necesarios en la sociedad y que están pereciendo poco a poco por precisamente la despoblación de estos entornos rurales. "Los pueblos están muertos, pero vamos a intentar que no se mueran más", sentencia Luis, algo que ahora sólo le queda disfrutar de estos últimos días antes de poner fin a todo un hito de Samper de Calanda.
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