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Diario de un profesor de Aragón en una salida extraescolar: "Si para ellos el tiempo libre es descanso, para nosotros también es preocupación"

En pleno debate por las actividades fuera del aula, el docente Héctor Almazán explica que durante los viajes escolares están continuamente pendientes del alumnado pero recuerda que "los riesgos están ahí" y reclama instrucciones claras sobre cómo actuar en caso de imprevistos

Alumnos a las puertas del IES Ítaca, en Santa Isabel.

Alumnos a las puertas del IES Ítaca, en Santa Isabel. / Josema Molina

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Zaragoza

El día de un profesor durante una salida extraescolar con pernocta comienza despertando a los estudiantes. Y eso, comparte Héctor Almazán, ya es todo un reto. "Empiezas a controlar si han bajado todos a desayunar, si echas en falta a algo, si están preparados", indica. Él ejerce en un instituto de Zaragoza y señala que el siguiente desafío es ser lo menos impuntual posible. "Tienes que vigilar todo el rato", dice. Supervisar y contar alumnos es una constante con la que los docentes tratan, en la medida de lo posible, de evitar percances. Pero, recuerda, el riesgo de que se produzcan accidentes "está ahí". Por eso ahora, a raíz de la imputación de dos profesores (uno jubilado) del IES Ítaca de Santa Isabel por un presunto delito de homicidio imprudente en un viaje escolar, insiste en reclamar al Gobierno de Aragón instrucciones sobre cómo actuar si se producen contratiempos y una regulación que los ampare a nivel legal.

Héctor explica que, cuando reservan visitas guiadas en las salidas extraescolares de larga duración, los profesores "programan con tiempo" porque viajan grupos grandes y los tiempos son distintos a si va uno solo. Además de en estos cálculos, dedican un gran esfuerzo a vigilar. "Cuando visitas un museo, por ejemplo, estás con el estrés constante de que ninguno haga una tontería, de que puedas volver a ese sitio el año que viene porque no han roto nada", detalla. Aclara que la gran mayoría "se porta muy bien, pero siempre hay alguno con más ganas de la cuenta de fiesta".

Otro de los momentos clave del día es la hora de comer. "Son muchos niños y tienes que controlar intolerancias, alergias, enfermedades como diabetes, celiaquía...", señala. Héctor comparte que, aunque los viajes de mayor duración suelen hacerlos con los alumnos más mayores, son menores de edad y "no dejan de estar a cargo" de los profesores.

La jornada de tarde suele ser similar a la de la mañana, con la diferencia de que, en ocasiones, las visitas se reemplazan por tiempo libre. "Si para ellos es un momento de descanso, para nosotros es también de preocupación. Les pedimos que estén por determinadas zonas, que sus móviles tengan batería suficiente y los datos activados", detalla. También los profesores están pendientes del teléfono. El profesor considera que, al menos en este aspecto, las nuevas tecnologías juegan a su favor ya que les permiten estar conectados con los estudiantes.

Concluidas las visitas o el tiempo libre, "llega la tarde noche y los chavales quieren salir", dice. "Quieren pasarlo bien, pero hay a ciertas cosas que tenemos que decir que no, sobre todo si estamos en el extranjero, porque no conocen la legislación. Igual saben que no pueden comprar alcohol, pero desconocen cuál es la sanción que conlleva", expone.

Basándose en su experiencia, Héctor percibe que los estudiantes tienden a comportarse mejor si el viaje es fuera del país, aunque "terminan comprando alcohol igual". Él ha conocido situaciones en las que alumnos han vaciado extintores o sufrido comas etílicos. El docente expone que el riesgo de la noche no está solo en el alcohol, las drogas o el sexo, sino también en cosas simples como la convivencia. "No se meten a dormir, sino que se juntan en habitaciones para hablar. Tienes que estar vigilando y supervisando para que dejen descansar al resto del hotel, no rompan nada y no te echen de ahí", indica.

Por eso, incide en la importancia de las ratios, que es una de las cuestiones que profesores y sindicatos solicitan regular a la DGA. Detalla que, en viajes de larga duración, es habitual que vaya un docente por cada 23 alumnos, y él además establece condiciones mínimas como que en viajes con pernocta no pueden ir menos de tres adultos aunque el número de estudiantes sea bajo.

A ello añade que en cualquier salida extraescolar, aunque sea solo de día, tiene que haber más de uno. "Se piensa en si a los chavales les pasa algo, pero si al profesor le da, por ejemplo, un infarto, tiene que haber alguien que le ayude y que se quede con los alumnos. Aunque estén solo 10 niños y en Zaragoza, que les puede resultar conocida, son menores solos", subraya.

Por eso, y porque hay "riesgos inevitables" como accidentes, enfermedades, atropellos u otros tantos, los docentes reclaman una regulación, más después de que se conociera que la Audiencia Nacional va a juzgar a dos profesores, uno de los cuales ya estaba jubilado, por la muerte de un alumno del IES Ítaca durante un viaje escolar a Bélgica en 2022. La consejera de Educación, Carmen Susín, trasladó a los sindicatos que abordaría las salidas extraescolares, ahora en pleno debate, aunque no concretó fechas para hacerlo.

En las últimas semanas, numerosos centros han optado por suspender sus salidas extraescolares en solidaridad con el IES Ítaca y ya hay al menos 59 centros que las han cancelado. "Son cinco días de viaje en los que, de las 24 horas, trabajamos 20. No terminas de desconectar y no dejas de estar pendiente", recalca Héctor. Hace tiempo que él ya no hace viajes escolares.

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