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El vocabulario perdido del 15M: del 'boom' por la remunicipalización a los términos copiados por la derecha

Conceptos como desahucio, vivienda vacía, indignación o escrache adquirieron una relevancia pública inédita hasta entonces y otros como "cambio" o "marea" dieron forma a un mensaje político claro y conciso para los ciudadanos

Una de las protestas realizadas en Zaragoza por el movimiento 15M, llamados entonces "indignados".

Una de las protestas realizadas en Zaragoza por el movimiento 15M, llamados entonces "indignados". / El Periódico

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David López

David López

Zaragoza

El estallido de indignación social que supuso el 15M en las calles, de Zaragoza y del resto de España, supuso la incorporación al vocabulario cotidiano de términos escasamente utilizados hasta ese momento, eslóganes que se convirtieron en bandera y señas de identidad, o de iniciativas inéditas que se han ido suprimiendo al calor de la decadencia de marcas políticas como Podemos o Zaragoza en Común que fueron perdiendo protagonismo con su salida de los puestos de poder y toma de decisiones.

Desahucio de Hamza, en Torrero, este invierno.

Desahucio de Hamza, en Torrero, este invierno. / Pablo Ibáñez

De los desahucios a la okupación

Cuando el 15M llegó a nuestras vidas se ponía el foco en dos conceptos clave que poco a poco fueron penetrando en la conciencia social de los ciudadanos. Se hablaba de los "desahucios" de propietarios ahogados por las deudas con los bancos, que eran generalmente el foco de todas las iras porque eran quienes, echando mano de la ley, ordenaban el alzamiento de bienes de quienes no pagaban sus hipotecas.

Tenía la misma fuerza y eco social que hoy, 15 años después, la derecha ha conseguido otorgarle a otro fenómeno mucho más minoritario en la estadística como es la 'okupación' ilegal de inmuebles. Se ha pasado de situar la preocupación del poder implacable de los grandes tenedores de pisos contra la población vulnerable al concepto de inseguridad ciudadana como arma de movilización.

Ni gente sin casas, ni casas sin gente

También emergía como palabra clave el término "vivienda vacía", un concepto que hubo que definir con precisión para no sobrepasar los límietes y meter todo tipo de pisos en esa categoría. ¿Qué era una vivienda vacía? Su definición se basaba, principalmente, en los consumos que se registraban, sobre todo de agua, durante un periodo prolongado. Si no sobrepasaba un máximo que era muy residual no se podía considerar como tal. Y aún así nunca hubo una cifra científicamente probada de cuántas había de las más de 5.000 que, por ejemplo, se llegó a afirmar que había en Zaragoza.

La municipalización frente a la privatización

La misma transformación ha sufrido otro concepto que fue clave en todas las políticas de gestión con los herederos del 15M en todas las instituciones donde entraron: la municipalización, que comenzó a denominarse 'remunicipalización' y que acabó derivando, ya descafeinada, en internalización de los servicios.

Las tres significaban lo mismo, la idea de rescatar servicios que se habían puesto en manos de empresas privadas que sacan cuantiosos beneficios con la prestación de servicios que la Administración entiende que no se podía prestar con medios propios. Pero el 15M llegó con la bandera del 'Sí, se puede' y este rescate entraba en sus planes como objetivo prioritario.

En Zaragoza se intentó, con Zaragoza en Común (ZeC) en el gobierno municipal, con el transporte público en autobús, con las zonas verdes, con la limpieza viaria... todas ellas con grandes firmas dibujadas como el enemigo a batir como Avanza, FCC... Batalla perdida, solo se consiguió con el servicio de atención telefónica 010, arrebatándoselo a una empresa en crisis y poco músculo económico, y que acabó integrando a 14 trabajadoras en la plantilla municipal en un proceso que acabó en los tribunales y que se mantuvo pese al revés judicial porque era ya un hecho irreversible.

Asamblea ciudadana multitudinaria en la plaza del Pilar, en las acampadas del 15M.

Asamblea ciudadana multitudinaria en la plaza del Pilar, en las acampadas del 15M. / El Periódico de Aragón

De los indignados a la nueva política

Otro de los conceptos clave del 15M estaba en su propia esencia del movimiento y era la palabra "indignación". Se hacían llamar los "indignados" en un contexto económico y social de extrema gravedad. Ese enfado generalizado se focalizaba en las grandes fortunas, a las que se atribuía la capacidad de mover los hilos del bipartidismo, otra de las palabra clave que empezó a tomar notoriedad. Hasta entonces, PP y PSOE se repartían votos y gobiernos tradicionalmente en España sin que ningún partido político tuviera capacidad de hacer sombra. Y para ellos acuñaron otro término, la "vieja política", para que ellos fueran reconocidos como "la nueva política" llamada a cambiar el sistema desde dentro. Como uno de los eslóganes más repetidos por entonces, 'PSOE y PP la misma mierda es'.

Y ese término, bipartidismo, es el término que mejor ha sobrevivido a estos últimos 15 años, sobre todo al calor del nacimiento de otras marcas en el centro y la derecha, como Ciudadanos y Vox, que llevan ya once años alternándose en esa bandera que amenaza la hegemonía de los dos grandes partidos. Todos ellos se hacían llamar "partidos emergentes" en los análisis, pero ¿cuándo deja un partido de ser emergente? Solo Vox queda con presencia en las Cortes de estas tres marcas emergentes, y en el caso de Podemos, heredero del 15M, se podría decir que envejeció con rapidez cuando empezaron a gobernar.

13/06/2015ZARAGOZAPLENO DE CONSTITUCION DEL AYUNTAMIENTO DE LA CIUDAD. LLEGADA A LA PLAZA DEL PILAR DEL NUEVO ALCALDE PEDRO SANTISTEVE ACOMPAÑADO DE LUISA BROTO Y EL RESTO DE CONCEJALES DE ZARAGOZA EN COMUN.AYUNTAMIENTOS. ZARAGOZA. AYUNTAMIENTO.ANGEL DE CASTROCAMARA DIGITAL. AYUNTAMIENTOS. ZARAGOZA. AYUNTAMIENTO

Pedro Santisteve y su equipo de Zaragoza en Común, el día que tomaron posesión en el Ayuntamiento de Zaragoza. / ANGEL DE CASTRO

De los "ayuntamientos del cambio" al "cambiar a Pedro Sánchez"

Su caída al abismo fue más rápida que su consolidación en la escena política, la que había sido la marca del movimiento del "cambio" o de las "mareas", otros dos términos asociados al 15M que han seguido una trayectoria muy distinta: el primero ahora aparece en los eslóganes del PP y Vox, como alternativa a la izquierda y sobre todo de Pedro Sánchez, y el segundo parece que renace en estos momentos de la mano de la contestación en la comunidad educativa, antes 'Marea Verde', tras años de silencio o de pasar inadvertidos.

Quizá haya hoy quien no recuerde que hubo una 'Marea Blanca' en defensa de la sanidad pública, una 'Marea Azul' para combatir la privatización del agua, 'Marea Naranja' por los servicios sociales, la 'Marea Negra' en defensa de los funcionarios de la administración... Un término el de marea indispensable para entender el 15M.

De los escraches a las élites a los escraches de pseudoperiodistas

Otro de los conceptos que se puso de moda era "escrache", esas protestas en espacios público sobre personajes a los que atribuían la responsabilidad de esa indignación y que abarcaba el ámbito político y la economía, especialmente entidades bancarias. Eran tiempos en los que se ocupaban sucursales bancarias para señalarles públicamente por los desahucios a familias vulnerables. Muy sonado en Zaragoza fue el escrache que sufrió en su domicilio Eloy Suárez, del PP, o la imagen del que fuera concejal de Zec Alberto Cubero sacado a rastras por la Policía de una sucursal bancaria que habían ocupado decenas de personas.

Es curioso ver cómo se han cambiado su significado con el paso del tiempo. Ahora es la extrema derecha y sus conocidos artífices de este acoso el que se practica contra políticos de la izquierda, en sus domicilios, en la calle, en actos públicos o en la esfera privada buscando la provocación y la reacción violenta del protagonista.

Con una gran diferencia, su utilización, basada en que otros también lo hicieron antes, se apoya en los bulos informativos que ellos mismos fabrican y que otros colectivos afines llevan a los tribunales para que sus representantes políticos aireen como un clima de indignación que justifica sus actos. Lo que se hacía hace 15 años era señalar a quienes se consideraban responsables de una realidad incontestable: por ejemplo los desahucios que en esos años terminaban en suicidios de quienes no podían pagar la hipoteca. Dos escraches muy diferentes el de antes y el de ahora, para un mismo término.

Otro concepto clave para entender lo que significó el movimiento 15M hace 15 años es el de participación ciudadana. Se trata de una herramienta que servía para que los vecinos se implicaran y entraran a formar parte de la toma de decisiones, dotarle de mecanismos para hacer efectiva su opinión sobre estas e incluso reservar una parte del dinero público para invertirlo en las prioridades que ellos mismos votaran. No tenía nada que ver con el concepto anterior y tampoco con el que se ha instalado ahora, que ha reducido su efectividad a canales de comunicación en los que trasladar, básicamente, sus quejas o sugerencias.

Pero ese no era el objetivo, sino establecer una vía directa de toma de decisiones, siendo su máximo exponente otro concepto surgido en Zaragoza y exportado a otros municipios, nunca en la comunidad autónoma, como eran los presupuestos participativos. Cantidades de dinero destinadas a proyectos que los vecinos proponían y luego votaban. Pero se topó con un problema inesperado, las fórmulas técnicas de llevarlos a cabo, la votación online no estaba tan desarrollada, y la capacidad de movilización de colectivos como las Ampas de los coles a la hora de captar votos en favor de propuestas que solo beneficiaban a ese colegio o instituto, no al conjunto del barrio. Tardó mucho tiempo en desarrollarse y muy poco en caer en el olvido.

Rendición de cuentas y balance de legislatura de Santisteve, junto a Cubero, Giner, Rivarés, Muñoz e Híjar.

Rendición de cuentas y balance de legislatura de Santisteve, junto a Cubero, Giner, Rivarés, Muñoz e Híjar. / EL PERIÓDICO

La transparencia y la rendición de cuentas

Y dentro de la participación, el movimiento introdujo otro concepto novedoso en la gestión pública: la rendición de cuentas. Pasar por sus asambleas, abiertas a toda la ciudadanía, para exponer y detallar sus medidas adoptadas, debatir sobre las futuras y, sobre todo, estar sujetos a la crítica empezó con mucha fuerza en Zaragoza con ZeC, con comparecencias casi mensuales en su primer año, y acabó espaciándose y desapareciendo por su propia decisión. también sus asambleas, llamadas "círculos", fueron perdiendo fuelle con la caída de militantes.

Quizá fue el principio de esa desconexión con una masa social a la que se le había prometido tener voz y quizá en parte fue porque esos foros acabó convirtiéndose en un coladero al alcance de los partidos que querían usar la crítica pública para el desgaste de unas siglas. Actualmente ya nadie rinde cuentas en Aragón, tampoco lo hacía Podemos cuando llegó a la DGA con consejería propia.

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