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Adiós al jabón Lagarto 'made in' Zaragoza: cierra la histórica planta de Malpica para llevarse la producción a Toledo

El grupo Euroquímica prevé concentrar toda su actividad en su factoría Illescas más de medio siglo después de la apertura de la planta aragonesa, lo que afecta a cerca de 40 de trabajadores

El mítico jabón Lagarto dejará de fabricarse en Zaragoza

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Zaragoza

Tras más de medio siglo perfumando la industria aragonesa con su inconfundible olor a limpio, la mítica pastilla de jabón Lagarto se despide definitivamente de Zaragoza. La dirección de Euroquímica, el grupo propietario de la conocida marca de detergentes y productos de limpieza, ha anunciado el cierre de su histórica la planta del polígono Malpica tras 55 años de actividad ininterrumpida en la capital del Ebro, poniendo fin a un vínculo emocional e industrial que transformó a la ciudad en el epicentro logístico y exportador de la marca desde los años 90.

La empresa ha tomado la decisión estratégica de concentrar toda su producción en su planta de Illescas (Toledo), donde ya se encuentra la mayor parte de su actividad industrial y su sede social. Supone así el final de una de las fábricas más emblemáticas de la industria aragonesa, donde se apagarán las máquinas de un icono comercial que acompañó a generaciones de españoles.

Traslados a Toledo

El anuncio ha sido avanzado por Heraldo y confirmado por este diario a través de fuentes sindicales, que aseguran que la medida afectará a cerca de 40 trabajadores del centro zaragozano. Según explican, la empresa ha abierto el proceso de movilidad geográfica previsto en el Estatuto de los Trabajadores y prevé ejecutar el traslado durante el segundo semestre de 2026.

Vista exterior de la fábrica de Euroquímica (Lagarto) en el polígono Malpica de Zaragoza.

Vista exterior de la fábrica de Euroquímica (Lagarto) en el polígono Malpica de Zaragoza. / Euroquímica

La planta de Malpica comenzó a operar en 1971 y durante décadas ha sido el corazón productivo de una marca profundamente arraigada en varias generaciones de consumidores españoles. Desde Zaragoza se han fabricado tradicionalmente detergentes en polvo, jabones naturales y otros productos de limpieza bajo la enseña Lagarto, convertida con el tiempo en uno de los grandes símbolos de la industria química nacional.

Concurso de acreedores

El cierre llega apenas dos años y medio después de que Euroquímica lograra superar el concurso de acreedores en el que entró en 2022. La compañía consiguió salvar la viabilidad del negocio gracias al respaldo del fondo luxemburgués Tertius Capital, que asumió buena parte de la deuda y acabó convirtiéndose en accionista mayoritario. Aquella operación permitió evitar la liquidación de la empresa y mantener en funcionamiento tanto la planta aragonesa como la de Illescas.

Sin embargo, la recuperación nunca terminó de consolidarse del todo. La firma ya ejecutó en 2024 un expediente de regulación de empleo (ERE) que redujo plantilla mediante bajas incentivadas y salidas voluntarias. Entonces, sindicatos y dirección pactaron limitar el impacto social de la reestructuración en una compañía que arrastraba años de dificultades financieras, agravadas por el incremento de los costes energéticos y de materias primas.

La situación contrasta con el escenario que la propia empresa describía hace menos de una década. En 2017, Euroquímica reivindicaba el “potencial de futuro” de la fábrica zaragozana tras acometer inversiones por valor de 2,3 millones de euros destinadas a mejorar la productividad, reforzar la logística y modernizar las instalaciones. Por aquel entonces, la planta rondaba los 50 trabajadores y producía más de 11.000 toneladas anuales de detergente y jabón, mientras la compañía impulsaba su expansión internacional hacia mercados como Francia, Portugal, Marruecos o Corea del Sur.

De "plataforma ideal" al cierre

La fábrica de Malpica llegó a desempeñar además un papel estratégico para el grupo por su ubicación logística, especialmente para el abastecimiento del norte peninsular y parte de la exportación. La empresa defendía entonces que Zaragoza era una “plataforma ideal” para crecer en mercados exteriores y consolidar la actividad industrial de la marca.

La trayectoria de Lagarto ha estado marcada históricamente por sucesivas reinvenciones. La compañía nació en 1914 en San Sebastián como una fábrica de velas que terminó adaptándose al negocio de los jabones tras la irrupción de la electricidad. Décadas después, en 1991, Euroquímica adquirió la marca y la planta aragonesa para impulsar su crecimiento dentro del sector de detergentes y productos de limpieza.

En los últimos años, el propio director general de la compañía, Sergio Talavera, había defendido públicamente el valor de la enseña Lagarto como principal activo del grupo. “Si no hubiéramos tenido la marca Lagarto no hubiéramos sobrevivido”, aseguraba en una entrevista concedida este año, en la que reconocía también la dureza del proceso concursal y la necesidad de redimensionar la empresa para garantizar su continuidad.

Ahora, esa supervivencia pasará previsiblemente por concentrar toda la producción en Castilla-La Mancha y bajar definitivamente la persiana de una planta histórica para Zaragoza y la industria aragonesa. Fuentes sindicales lamentan especialmente el impacto social de la medida por la elevada antigüedad de parte de la plantilla y por la dificultad que puede entrañar una reubicación laboral de estas características.

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