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Ryanair, los entresijos de sus viajes de ida y vuelta en Zaragoza con la base permanente y sus nuevas rutas aéreas: "No es ni será una cuestión de dinero"

La compañía irlandesa fía la implantación de nuevos destinos en el aeropuerto a su pulso con Aena por las tasas, dando a entender que hay posibilidades de crecimiento pero ahora no están ni para analizar vuelos ni para negociar con la DGA su objetivo estrella

Ryanair mantiene el pulso con Aena por la subida de tasas y sacrifica aeropuertos como el de Zaragoza.

Ryanair mantiene el pulso con Aena por la subida de tasas y sacrifica aeropuertos como el de Zaragoza. / Milan Jaros

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David López

David López

Zaragoza

Zaragoza lleva 15 años peleando por conseguir que una compañía como Ryanair apueste por el aeroopuerto aragonés para implantar una base permanente que, básicamente, permitiría que al menos dos aviones durmieran a diario en la terminal y con ello aumentar los destinos con al menos seis rutas más. Las ciudades a las que volar, en realidad, siempre ha sido el menor de los problemas, pero en el escenario actual la aerolínea tiene la excusa perfecta para no dar un paso que en todos estos años ha estado más cerca o más lejos pero nunca ha sido firme y decidido.

La portavoz de Ryanair en España, Alejandra Ruiz, ha estado esta semana en Zaragoza para exponer más claramente su posición con respecto al aeropuerto de Zaragoza, al que ha incluido en su lista de terminales paganas de un pulso que mantiene con Aena. Este se centra en la subida de tasas que se ha producido en los últimos dos años y, sobre todo, por los que el gestor público de la red estatal de aeropuertos tiene previsto aplicar para llevar a cambo un plan estratégico de inversiones bautizado como Dora III, que contempla desembolsar casi 13.000 millones de euros entre 2027 y 2031. De ellos, más de 96 recaerán directamente en la pista zaragozana.

El argumento de Aena es claro: hay que subir las tasas para costear unas obras que son muy demandadas y necesarias para el crecimiento futuro. El de Ryanair, según explica la compañía, también lo es: si bajan las tasas podrán aumentar los pasajeros y con ese margen de crecimiento incrementar los ingresos con los que financiar esas inversiones.La realidad es que costear esas obras tiene un precio y el Gobierno no está dispuesto a aceptar presiones de compañías. Aunque esta tiene claro cómo hacerlo: reducir plazas en aeropuertos pequeños o medianos de España, como el de Zaragoza, para que se sumen a su causa, paralizar sus deseos de crecimiento, mientras en las grandes pistas, insulares y costeras, ni lo notan para que el cómputo global de viajeros siga intacto o, como destaca la portavoz de la aerolínea, siga creciendo. En el último año han movido más de 200 millones de pasajeros.

Mientras, Zaragoza y Aragón se ven atrapados en un pulso en el que no tienen ninguna opción de influir ni decidir. La única opción de intervenir es reclamar para ellos una discriminación positiva en las tasas para las terminales regionales medianas o pequeñas, sin que eso, aunque se consiguiera, les dé garantías de que Ryanair reconsidere su oferta de rutas y frecuencias. Porque su objetivo no es conseguirlo en Zaragoza sino en Barajas, El Prat, Málaga, Valencia, Baleares, Canarias... Es una especie de 'o todos o ninguno' que le permite a Ryanair recortar asientos en la capital aragonesa y a la vez decir, como ha trasladado esta semana, a la DGA y a EL PERIÓDICO DE ARAGÓN en una entrevista, que si Aena congela o baja las tasas previstas para los próximos cinco años en Zaragoza volverán a recuperar rutas y frecuencias ya suprimidas y apostar de nuevo por un crecimiento que ya planteaba en 2024, antes de que se incrementaran las tasas.

Eso es al menos lo que la compañía asegura, que el Gobierno central, a través del ministro de Transportes, Óscar Puente, les pidió un empuje mayor en los aeropuertos regionales como el de Zaragoza y que en una reunión con él y con el presidente Pedro Sánchez, la firma irlandesa les llegó a prometer cinco bases nuevas en España y cinco rutas nuevas para Zaragoza (cin concretar cuáles) y un crecimiento del 39% de forma casi inmediata. "Meses después aprobaron la subida de tasas del 4,5%", afirma Alejandra Ruiz y "dio al traste" con la expansión comercial. "Pasamos de incrementar destinos a reducir rutas y asientos", subraya.

Porque su objetivo es mantener ese promedio de "51 euros por billete" para el usuario que es inquebrantable para la aerolínea, ese 'low cost' que forma parte de un modelo de negocio al que no piensan renunciar, porque repercutir la subida de tasas en el billete no es una opción. ¿Por qué? Básicamente porque Ryanair opina que es la clave que les diferencia con otras compañías como Wizz Air, que en Zaragoza ahora parece dispuesta a fletar vuelos a destinos a los que la compañía irlandesa no quiere asumir, como Roma, o podría sacrificar, como Milán. La primera ya es la más utilizada en la pista aragonesa, la segunda fue la tercera durante muchos años y a partir de septiembre la operarán Ryanair y Wizz Air de forma simultánea. A ver qué ocurre entonces.

Antes de eso debe llegar un momento que será decisivo este año para Zaragoza y España: la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) debe avalar o rechazar la propuesta de subida de tasas que plantea Aena de 2027 a 2031, un veredicto que podría llegar este mes o en junio, y desencadenar un nuevo terremoto en los aeropuertos como el de Zaragoza. "Si no bajan o se congelan podríamos reducir más vuelos", advertía la portavoz de Ryanair en España.

Pero hay dos claves importantísimas a la hora de analizar el futuro de Ryanair en Zaragoza. La primera y muy importante, lo que no se detalla de lo que pasó en sus conversaciones con el Gobierno de Aragón en ese 2024 que la compañía asegura que prometió un crecimiento de la oferta del 39% para la pista aragonesa. Las conversaciones con la DGA era constantes, el objetivo de la base permanente era incuestionable y, como ya adelantó EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, se planteaba incrementar hasta los 5 millones de euros anuales la subvención pública en contratos de promoción turística de los que consiguen nuevas rutas para los aeropuertos, apoyándose en la recuperación de la aportación económica que haría el ayuntamiento, doce años después de dejar de hacerlo, que debería rondar los dos millones de euros y que, por ahora, en el presupuesto de 2026 se limita a 500.000 euros.

La DGA contactó con Ryanair con hasta cinco compañías más, como mínimo, para explorar las opciones de apostar por esa base permanente que traería, como mínimo, esas seis rutas nacionales e internacionales nuevas para Zaragoza. Conversaciones que iban por buen camino porque nadie se apeaba definitivamente de esa opción, pero las posibilidades reales de crecimiento son más factibles con la aerolínea irlandesa o con Wizz Air, que está apostando fuerte por Europa del este e Italia como destino para competir y tiene músculo para afrontar el reto. El aumento de pasajeros sería exponencial, Zaragoza podría soñar con pulverizar la barrera del millón de pasajeros anuales. ¿Se truncó con la subida de tasas? Según ha podido saber este diario, el objetivo de la base de operaciones se enfrió pero nunca se rompió del todo?

El otro aspecto clave a valorar afecta a los plazos que maneja el Gobierno de Aragón, que no son los de Ryanair. Este próximo verano podría salir a licitación ese incremento de rutas deseado desde hace años. Hay dinero del ayuntamiento y la DGA puede incrementar su aportación incluso si tener un presupuesto para 2026 aprobado. El plazo marcado era el próximo verano y todas las compañías podrán pujar por ese contrato, también Ryanair. Pero como sigue su pulso con Aena, igual hasta se ha pronunciado ya Competencia, su órdago se convertirá en dilema para ellos: ¿pujará la aerolínea por ello? La presentación de ofertas la marca Aragón, no ella, y dejar pasar esa oportunidad es renunciar a ingresos en Zaragoza.

Pero la respuesta de Ryanair a esto es clara: "Nunca ha sido, ni es ni será una cuestión de dinero poner más rutas o una base permanente en Zaragoza". Y sobre posibles destinos para Aragón o que puedan interesarle: "Ahora no estamos en eso", subraya Alejandra Ruiz. Una afirmación, la primera, que puede que algunos cuestionen, también la DGA, porque si algo ha demostrado Ryanair en los más de 20 años que lleva operando en Zaragoza es que prácticamente todas sus decisiones han sido una cuestión de dinero. En 2011, cuando el aeropuerto marcada registros históricos, un récord de 751.000 pasajeros que aún perdura, exigió más de 6 millones al gobierno aragonés. El umbral ha ido bajando en los últimos años por la crisis de un modelo que disparó las cifras en terminales a las que luego se les reclamó más y se les acabó vaciando cuando no saciaban sus expectativas. Y ahora tiene en su mano cumplir el deseo de Aragón o seguir sacrificándole en su pulso con Aena.

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