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ANÁLISIS POLÍTICO

Y el PSOE Aragón culminó su transformación: así pasó la federación del 'lambanismo' a 'la Alegría' en 14 meses

El cambio de contrapesos y poder en la formación socialista en el último año demuestra cuáles han sido las relaciones de lealtad en esta etapa.

Ejecutiva Regional del PSOE Aragón, con Manuela Berges, Marcelino Iglesias, Pilar Alegría y Darío Villagrasa.

Ejecutiva Regional del PSOE Aragón, con Manuela Berges, Marcelino Iglesias, Pilar Alegría y Darío Villagrasa. / Jaime Galindo

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Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

Ha pasado un año y dos meses desde que Pilar Alegría asumiera las riendas del PSOE Aragón y se convirtiera en su secretaria general. Tiempo suficiente para darle la vuelta al partido como a un calcetín y culminar la transformación de la formación progresista en Aragón, que despidió esta semana, sin ningún tipo de atenciones, a una de sus líderes más longevas. Mayte Pérez dejó de ser senadora por designación autonómica el martes, cuando fue elegido su compañero y secretario general en Teruel, Rafael Guía. Con esa votación en las Cortes de Aragón se puso fin no solo a la carrera política de 23 años de la turolense, sino casi al último reducto del lambanismo que seguía teniendo cargo institucional –que no orgánico– en las filas de este nuevo PSOE.

Se podría decir que el trayecto ha sido rápido y con curvas. También silencioso. El gran viraje se produjo en apenas dos semanas de tiempo, antes incluso de que Alegría fuera elegida oficialmente como nueva líder del socialismo aragonés. Se produjo en plena precamapaña por las candidaturas a dirigir el partido.

Toma de posesión de Rafael Guía como senador autonómico, esta semana en las Cortes de Aragón.

Toma de posesión de Rafael Guía como senador autonómico, esta semana en las Cortes de Aragón. / Pablo Ibáñez

La pugna era entre una ministra portavoz del Gobierno de Pedro Sánchez, Pilar Alegría, y quien había sido el secretario de Organización de Javier Lambán. Pero la pugna no llegó siquiera a celebrarse porque las cartas de más peso se dieron la vuelta en ese tiempo de descuento inicial. Lola Ranera, la portavoz del PSOE en la oposición del Ayuntamiento de Zaragoza, dio el cambio de sentido más simbólico en una mutación del partido, del lambanismo al alegrismo, que recorrió prácticamente cada agrupación local y acabó decantando la batalla en favor de la política de La Zaida.

Después llegó la conformación de la Ejecutiva Regional que acompañaría a la exministra para dirigir el partido. Una lista muy poblada de caras nuevas, de alcaldes, de gente joven del territorio que había dado pasos en los meses antes para apoyar el camino de regreso a casa que emprendió la portavoz del Gobierno de España, desligándose del desgastado liderazgo de Lambán, tras ocho años de gobierno en el Pignatelli y trece al frente del partido.

Javier Lambán y Mayte Pérez, en una rueda de prensa en la sede de Conde Aranda, en el verano de 2024.

Javier Lambán y Mayte Pérez, en una rueda de prensa en la sede de Conde Aranda, en el verano de 2024. / MIGUEL ANGEL GRACIA

La transición continuó por las federaciones provinciales. Con el Alto Aragón remando a favor del sanchismo y con sonados choques con el lambanismo casi desde el principio de los tiempos, Fernando Sabés tenía garantizada su continuidad. En Zaragoza acabó de materializarse lo que empezó a fraguarse en Sevilla, en un congreso federal en el que, aunque los lambanistas entonces no lo sabían, empezaron a perder el control del partido. Teresa Ladrero, alcaldesa de Ejea de los Caballeros, hija política de Lambán, vicepresidenta de la DPZ que dirige otro exlambanista, Juan Antonio Sánchez Quero, se impuso como candidata única y también perdió esa etiqueta de lambanista. En Teruel, Mayte Pérez anunció en una rueda de prensa que no se presentarías a las primarias para ser reelegida secretaria general y evitar así «tensionar a la militancia». El acuerdo llegó por la vía de la salida hacia el Senado, en la plaza que dejó Lambán pocos días después de que se confirmara el liderazgo de Alegría en Aragón.

Antes de ese último despunte para completar la vuelta del calcetín, las listas electorales del pasado 8 de febrero constataron quién está en el equipo de Alegría y quién se quedó fuera. Carlos Pérez Anadón dejó la primera línea política y apenas pudo salvar algún reducto de sus más fieles seguidores. Lo mismo le ocurrió al mencionado Darío Villagrasa, que conservó un destacado lugar en las listas y en el partido, pero no logró mantener consigo a sus más cercanas colaboradoras, como Leticia Soria y Pilimar Zamora.

Con la conformación de las nuevas Cortes de Aragón y el reparto de responsabilidades en la nueva legislatura se completó esa lista de agravios y acuerdos que conforma cualquier transición en cualquier partido político. Alegría nombró portavoces adjuntos a dos alcaldes que la acompañaron a presentar su candidatura a la secretaría general, Jesús Morales (alcalde de Quinto) y María Ariño (alcaldesa de Mas de las Matas). Llevó a la Mesa de las Cortes, dos de los puestos mejor remunerados, a Fernando Sabés y a Beatriz Sánchez (hija de Sánchez Quero). Y acabó de agradecer con esos puestos de relevancia el apoyo del turolense Rafael Guía, que pasó de cabeza electoral el 8F a convertirse en senador autonómico este pasado 19 de mayo.

El PSOE Aragón ha culminado su transformación 14 meses después de que Alegría tomara las riendas. Ahora le queda un año para comprobar si este cambio le ayuda a resurgir en la carrera por las municipales de mayo de 2027: la segunda gran prueba de este nuevo PSOE.

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